La agricultura basada en tecnología es necesaria para alimentar a una población mundial en crecimiento en medio del agotamiento de los recursos naturales.
Las tasas de adopción de la agtecnología crecerán al ritmo de la confianza, a medida que las tecnologías sean más accesibles y los agricultores vean retornos de inversión claros.
Los avances tecnológicos son clave para afrontar los desafíos globales: esto requiere tanto innovación como salvaguardas.
La agricultura forma parte del tejido de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Durante siglos, los agricultores de todo el mundo han trabajado enfrentándose a sequías, cambios en los patrones meteorológicos y gustos cambiantes para alimentarse a sí mismos y a sus comunidades. En las décadas de 1950 y 1960, la Revolución Verde aumentó significativamente el número de calorías producidas por hectárea de superficie agrícola, gracias a nuevas innovaciones en semillas, fertilizantes y riego que tuvieron un impacto global.
Sin embargo, cada vez resulta más evidente que no podemos depender de las prácticas agrícolas actuales si queremos cumplir el imperativo de alimentar al mundo en medio del ritmo alarmante del cambio climático, una población mundial en expansión, el agotamiento de los recursos naturales y el aumento del nivel del mar.
Para construir el sistema alimentario mundial del futuro, debemos crear las condiciones que ayuden a acelerar la aplicación de la tecnología en la agricultura y generen el tipo de avances que han transformado tantos otros aspectos de la vida moderna. Utilizar la tecnología de forma inteligente también puede ayudar a atraer y retener a la próxima generación de talento agrícola: una consideración importante en un momento en que la edad media de los agricultores en muchas partes del mundo es de unos 60 años.
En 2021, PepsiCo anunció nuestro objetivo de extender las prácticas de agricultura regenerativa a 7 millones de acres, aproximadamente la totalidad de nuestra huella agrícola, para 2030. Somos conscientes de que, para hacer realidad esta ambición, debemos fomentar el desarrollo y la adopción de soluciones tecnológicas que hagan que la transición hacia la agricultura regenerativa resulte atractiva y alcanzable para los agricultores.
Necesitamos saltos de imaginación que aprovechen lo mejor del ingenio humano para ayudar a nuestros agricultores a hacer más, como producir mayores rendimientos y una nutrición mejorada, con menos: reducir el impacto ambiental, conservar el agua, un uso preciso de fertilizantes y pesticidas, y minimizar los desperdicios. Y prosperar al mismo tiempo.
En los últimos años se han registrado avances prometedores en esta dirección. Un reciente informe de McKinsey señala que «el capital externo ha estado fluyendo hacia la industria de tecnología agroalimentaria de la fase upstream por un valor de unos 18.200 millones de dólares en 2021, lo que supone un crecimiento interanual aproximado del 38 % desde 2013.»
Sin embargo, aunque la agtecnología atrae a inversores y acapara titulares en los medios, muchas startups del sector luchan por superar la inversión inicial, en gran medida porque las tasas de adopción siguen siendo bajas, especialmente en lo que respecta a las tecnologías vinculadas a la sostenibilidad, que, según la investigación de McKinsey, solo ha alcanzado una adopción del 6 % a nivel mundial.
Para hacer que las tecnologías sean más accesibles, las soluciones deben ser centradas en las personas y alcanzables, con aplicaciones prácticas y retornos de inversión claros para los agricultores. Una revisión de 2020 sobre programas de incentivos para la agricultura sostenible, publicada en la revista Nature concluyó que: «A largo plazo, una de las motivaciones más fuertes para que los agricultores adopten prácticas sostenibles es el beneficio percibido, ya sea para sus explotaciones, para el medio ambiente o para ambos. Más allá de esto, surge con fuerza la importancia de la asistencia técnica y de los servicios de extensión para promover prácticas sostenibles.»
Según Maximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ha escrito, la digitalización tiene el potencial de convertirse en un gran igualador, garantizando que los pequeños agricultores no se queden atrás. Y existe la posibilidad de que el aprendizaje automático y la IA identifiquen las soluciones tecnológicas adecuadas para aplicaciones que van desde las más básicas hasta las más avanzadas.
En un extremo del espectro se encuentran soluciones sencillas que responden a necesidades concretas. Por ejemplo, en PepsiCo, hemos establecido una alianza con N-Drip, cuya tecnología, impulsada por la gravedad, combina los beneficios de ahorro de agua del riego por goteo de alta presión con menores demandas de energía, operación y mantenimiento. Esto permitirá a los agricultores de nuestra cadena de suministro adoptar tecnología de riego de alta eficiencia en 25.000 acres para 2025.
En el otro extremo está la aplicación de la IA, que tiene el potencial de revolucionar la gestión de cultivos, reducir las pérdidas y garantizar rendimientos óptimos, ayudando a los agricultores a elegir qué semillas usar, dónde y cuándo. La recopilación de datos mediante tecnologías de sensores permite a las empresas supervisar todas las facetas de la actividad agrícola. Los drones ofrecen una visión panorámica que proporciona información precisa sobre las condiciones del suelo y la salud de los cultivos, lo que permite a los agricultores detectar en una fase temprana carencias de nutrientes o infestaciones de plagas.
Los robots basados en IA pueden cosechar a granel con mayor precisión y más rapidez que las personas, lo que ayuda a los agricultores a reducir costes y a afrontar la escasez de mano de obra. El uso de la IA para el análisis predictivo puede ayudar a los agricultores a planificar con mucha mayor eficiencia.
Pero debemos ser sensibles a las legítimas preocupaciones de los agricultores sobre los posibles inconvenientes de la tecnología. Debemos ser conscientes, por ejemplo, de que los datos propietarios forman parte de lo que ayuda a los agricultores a ganarse la vida y deben protegerse. El progreso y la adopción solo llegarán al ritmo de la confianza, y deben establecerse salvaguardas para proteger los derechos y las preferencias de los agricultores.
Los gobiernos también tienen un papel importante que desempeñar. Es esencial contar con infraestructuras que respalden la digitalización e incentivos que permitan a los agricultores invertir en su futuro. El acceso a la electricidad y a la banda ancha es un requisito previo para casi toda tecnología y una barrera para la adopción en lugares como África, donde cerca del 60 % de la población depende de la agricultura de pequeña escala para su alimentación e ingresos, pero solo el 20 % está en línea. La educación, la formación y la investigación financiada por los gobiernos también desempeñan funciones importantes.
Debemos priorizar la atracción de innovadores tecnológicos, al tiempo que incentivamos a las empresas tecnológicas a ofrecer opciones asequibles y accesibles que nunca pierdan de vista las necesidades y capacidades de los agricultores del mundo. Mejorar la inclusión, los medios de vida y los impactos sobre el planeta es tanto un buen negocio como una buena gestión responsable. Ahora es el momento de que los actores agroalimentarios de toda la cadena de valor global aprovechen la oportunidad de abrir la puerta a una nueva era.
