Un diminuto meteorito cambió nuestra comprensión de Marte. Así ocurrió

Portions of the Martian surface shot by NASA's Mars Reconnaissance Orbiter show many channels from 1 meter to 10 meters wide on a scarp in the Hellas impact basin, in this photograph taken January 14, 2011 and released by NASA March 9, 2011. Scientists have found the first evidence that briny water may flow on the surface of Mars during the planet's summer months, a paper published on Monday showed. Researchers found telltale fingerprints of salts that form only in the presence of water in narrow channels cut into cliff walls throughout the planet's equatorial region. REUTERS/NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona/Handout FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. IT IS DISTRIBUTED, EXACTLY AS RECEIVED BY REUTERS, AS A SERVICE TO CLIENTS - RTX1SX4N
Mars is home to its own volcano.Image: REUTERS/NASA
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Al igual que nuestro planeta, Marte alberga numerosos volcanes y, de hecho, acoge el mayor volcán del sistema solar, el monte Olimpo.

Los investigadores acaban de hallar pruebas de que, además de ser gigantescos, los volcanes marcianos se diferencian de los terrestres por la enorme duración de sus erupciones.

En 2012 se encontró en Argelia un meteorito inusual, lo bastante pequeño como para caber en la palma de la mano y con un peso de tan solo 0,2 kilogramos. Los científicos lo llamaron Northwest Africa (NWA) 7635 y, aunque era pequeño, les reveló algunos misterios intrigantes sobre los volcanes marcianos. Los hallazgos se publicaron en la revista Science Advances.

El análisis de la roca llevó a los científicos a calcular que tenía unos 2.400 millones de años. Esto resultó sorprendente porque, de los 100 meteoritos identificados como procedentes de Marte, alrededor de otros 10 pertenecen al mismo grupo que NWA 7635, y los científicos han calculado que todos ellos tienen unos 500 millones de años.

El volcán monte Olimpo de Marte es el más grande de nuestro sistema solar.Image: NASA

«Nunca hemos visto nada parecido en la Tierra», afirmó el Dr. Marc Caffee, profesor de Física y Astronomía en la Universidad Purdue y miembro del equipo de investigación, en un comunicado.

Los 11 meteoritos del grupo, incluido NWA 7635, estuvieron expuestos a los rayos cósmicos durante aproximadamente 1,1 millones de años. Pero la diferencia de edad entre los otros 10 y NWA 7635 significa que hubo un periodo de al menos 2.000 millones de años durante el cual un volcán concreto estuvo en erupción.

«Esto significa que durante 2.000 millones de años ha habido una especie de columna constante de magma en un lugar de la superficie de Marte», dijo Caffee. «En la Tierra no tenemos nada parecido, algo tan estable durante 2.000 millones de años en un lugar específico».

Los investigadores no están seguros de si los meteoritos procedían del monte Olimpo o de otro volcán, pero es un buen candidato. Tiene 17 millas de altura y una base casi del tamaño de Alemania.

Los volcanes pueden alcanzar un tamaño enorme en Marte porque allí no hay tectónica de placas como en la Tierra. Según la NASA, Marte solía parecerse mucho más a la Tierra que hoy, y en sus comienzos tenía placas tectónicas que se rozaban entre sí y formaban cráteres y volcanes.

Sin embargo, en algún momento de su historia, Marte se enfrió. Así, la roca fundida bajo las placas se solidificó y la formación de placas tectónicas se detuvo por completo. Ahora que parece no haber movimiento geológico, hay menos posibilidades de que la corteza se desplace e interrumpa las erupciones.

Los astronautas nunca han caminado sobre Marte, pero gracias a estos meteoritos todavía pueden estudiar la superficie del planeta rojo. Además, Marte tiene una fuerza gravitatoria baja y una atmósfera tenue, lo que facilita que los fragmentos de roca desprendidos durante los impactos salgan de la superficie del planeta.

Sin embargo, estos fragmentos no se dirigen directamente a la Tierra. En cambio, pueden orbitar en el espacio durante cientos de miles de años, a veces millones, hasta que algo más en el espacio interrumpe su trayectoria. Después, los fragmentos pueden tardar otros mil años aproximadamente en chocar con nuestro planeta. En otras palabras, estos pequeños meteoritos llevan mucho tiempo viajando para llegar hasta aquí, y contienen información fascinante.

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