Para los jóvenes expertos en tecnología de las grandes ciudades, pedir un Uber se ha convertido en una forma rápida y sencilla de desplazarse.
Pero en muchos países, la tasa de adopción de las aplicaciones para pedir viajes no ha aumentado tan rápido como el valor de mercado de Uber y sus rivales.
Una encuesta en línea a 43.000 personas de 52 países reveló que menos del 40 % había usado una aplicación para pedir, alquilar o compartir un viaje.

Alemania se considera un centro tecnológico europeo, pero solo el 20 % de la población usa aplicaciones para pedir viajes, según la encuesta de Dalia Research.
Incluso en Estados Unidos, cuna de Uber y de su empresa rival Lyft, solo el 30 % de la población de entre 14 y 65 años ha usado alguna vez una aplicación de movilidad personal. Lo mismo ocurre en el Reino Unido y Canadá.
Pero en China, donde las empresas de transporte por aplicación no fueron legales hasta 2016, la historia es distinta.
La encuesta reveló que más de la mitad de las personas encuestadas en China (el 51 %) habían usado una aplicación de movilidad personal.
El auge de los viajes compartidos en China
Los viajes bajo demanda y compartidos se están convirtiendo en una forma de transporte habitual para millones de personas que se desplazan por las congestionadas ciudades de China.

Didi Chuxing, la mayor empresa de transporte por aplicación de China, compró el año pasado las operaciones de Uber en China.
Con el respaldo de los gigantes tecnológicos Apple y Tencent, Didi opera en unas 400 ciudades chinas y pone en contacto a clientes, o «pasajeros», que se dirigen en la misma dirección. En octubre de 2016, agrupó una media de 20 millones de viajes al día.
Pero Didi y otros servicios de transporte por aplicación se enfrentan a desafíos regulatorios en China. Los gobiernos locales de algunas ciudades están endureciendo las normas y estableciendo restricciones sobre los tipos de coches que pueden utilizarse y quién puede conducirlos.
