Ya se trate del Brexit o de las elecciones presidenciales de EE. UU., en los últimos años las encuestas de opinión tradicionales han tenido dificultades para predecir con precisión el resultado final. Un nuevo estudio del centro de estudios europeo Bruegel explora ahora si el «zumbido» en las redes sociales podría ser un mejor indicador de las intenciones de voto.
En colaboración con el Centro de Dortmund para el Análisis de Medios basado en Datos (DoCMA), el equipo de investigación de Bruegel analizó casi 900.000 tuits relacionados con el referéndum de la UE en el Reino Unido y obtuvo algunos resultados intrigantes.
Medir lo que piensan y sienten los votantes británicos
Desde las elecciones parlamentarias de mayo de 2015, que devolvieron al poder a los conservadores con un programa que se apoyaba en gran medida en la promesa de celebrar un referéndum sobre la UE, el número de tuits sobre el tema pasó de 1.000 por semana a 100.000 a finales de mayo de 2016, aproximadamente un mes antes de la votación.

El equipo de investigación realizó un análisis de sentimiento de estos tuits. El análisis de sentimiento es una técnica que combina el procesamiento del lenguaje natural, el análisis de textos y la lingüística computacional para determinar la opinión o actitud que transmite un hablante o escritor; en este caso, la de la comunidad de Twitter. Aunque los investigadores recomiendan cautela porque utilizaron un nuevo enfoque para el análisis de sentimiento, sus hallazgos son relevantes.

Los resultados muestran que durante la primera mitad de 2015 hubo un ligero sesgo a favor de la opción de «permanecer» (valores negativos en la figura 3). Después, hacia mediados de año, el sesgo cambió drásticamente a favor de abandonar la UE (valores positivos).
Esto coincidió con la crisis de refugiados del verano de 2015. Los investigadores están convencidos de que su análisis respalda la opinión generalizada de que, a partir de ese momento, la preocupación por la inmigración avivó el debate sobre el Brexit. Una vez que el estado de ánimo en Twitter se inclinó hacia la opción de «salir», se mantuvo así, en general, hasta el día del referéndum.
Ninguna de estas tendencias se reflejó en la misma medida en las encuestas de opinión tradicionales (figura 5).

A partir del análisis, los investigadores proponen que la dinámica de las redes sociales pudo haber reforzado la postura favorable al Brexit, en especial por la capacidad de destacadas figuras partidarias del Brexit para atraer un interés cada vez mayor en Twitter. Concluyen que quienes reciben una atención considerable en Twitter pueden lograr que sus mensajes lleguen mucho más lejos, sobre todo a través de los medios tradicionales. Estos, siempre atentos a las tendencias en las redes sociales en su incesante búsqueda de noticias, contribuyen a amplificar el alcance de sus figuras más influyentes y sus mensajes, e influyen así en la opinión pública.
Apelar a las emociones del electorado, recurrir a la negatividad y romper tabúes: todas estas técnicas de comunicación «posverdad» no hacen más que alimentar la dinámica. Según el equipo de investigación de Bruegel, tanto el movimiento del Brexit como Donald Trump se han beneficiado de ella, sobre todo para convencer a los votantes indecisos.
El estudio concluye que no es descabellado utilizar el análisis de sentimiento de Twitter como indicador temprano de la opinión pública, en particular en debates polarizados como el referéndum sobre la UE. Sin embargo, el método puede ser menos eficaz en las elecciones parlamentarias habituales, en las que el electorado debe considerar una gama más amplia de posturas.
