#Travelgoals: por qué Instagram es clave para entender el turismo de los millennials

Horseshoe Bend, Page, United States
A picture is worth a thousand words to the young globe-trotters of today. Destinations need to get wise if they're to survive.Image: Drif Riadh/Unsplash
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Mientras que LinkedIn sigue siendo el servicio de referencia para compartir experiencias profesionales, los millennials han recurrido a Instagram para crear su marca y su relato personal en redes sociales. Cuidar el perfil es un arte, en el que muchos invierten mucho tiempo, ya sea buscando ubicaciones, editando fotos o encontrando un pie de foto original antes de publicar.

Si Instagramear es su marca, entonces el geoetiquetado es su postal.

Los millennials confían en que una imagen vale más que mil palabras, y utilizan las publicaciones para contar sus historias y compartir sus experiencias. Saben que haber viajado mucho es una cualidad envidiable, y utilizan las redes sociales para enriquecer y planificar sus aventuras, plenamente conscientes de que son seguidos por audiencias en línea.

Hoy en día, los «me gusta» son la moneda de cambio del reconocimiento y del estatus social, y la «influencia» se volverá cada vez más fácil de monetizar en la próxima década. A diferencia de Facebook, donde la gente suele subir un álbum al final de su viaje, Instagram ofrece la gratificación instantánea de compartir una imagen momentos después de tomarla.

La nueva generación se mueve por el afán de viajar y prioriza las experiencias que la enriquecen personalmente frente a las posesiones materiales, una tendencia que previsiblemente continuará. En un estudio del Boston Consulting Group, el 70% de los millennials expresó el deseo de visitar todos los continentes, frente al 48% de los no millennials.

Image: Amadeus

Con 95 millones de imágenes y vídeos compartidos a diario por más de 800 millones de usuarios activos, el 55% de los cuales tiene entre 18 y 29 años, Instagram es una gran fuente de inspiración que influye en las decisiones de viaje de los millennials e incluso hace las veces de guía turística. Con razón o sin ella, los usuarios creen que las imágenes de Instagram ofrecen una visión más auténtica de un destino que un folleto turístico.

Una encuesta reciente reveló que más del 40% de los menores de 33 años tiene en cuenta la «Instagrammability» a la hora de elegir su próximo destino vacacional. Restaurantes, bares y hoteles, como Sketch en Londres o the Riddler en San Francisco, han entrado en la lista de paradas imprescindibles en gran medida gracias a su atractivo visual.

Esto significa que los destinos deben plantearse cómo integrar Instagram en su estrategia de marketing. Ya en 2015, la pequeña localidad de Wanaka, en Nueva Zelanda, comenzó a invitar a «influencers» de las redes sociales a publicar sobre sus experiencias allí. El resultado: el mayor crecimiento turístico del país, con un incremento del 14%.

TravelBird ha clasificado las atracciones turísticas «más compartidas en Instagram» del mundo a partir de los hashtags. Estas son las diez primeras:

Image: TravelBird

¿Pero qué ocurre si un lugar concreto acaba en la lista de deseos de todo el mundo? Los destinos deben ser inteligentes y considerar estratégicamente cómo pueden generar crecimiento y nuevos empleos a través del turismo, preservando al mismo tiempo su patrimonio natural y cultural.

Los turistas también deben ser inteligentes. Son innumerables los accidentes protagonizados por personas que asumen riesgos importantes y realizan acrobacias peligrosas para conseguir la foto perfecta. La gente debe viajar con conciencia.

A través del intercambio de experiencias, han empezado a surgir comunidades. Más allá de compartir sus historias personales, las comunidades de Instagram también tienen el potencial de atraer una mayor atención hacia los desafíos sociales y ambientales importantes a medida que surgen, creando así comunidades con un propósito.

Al pensar en su próximo viaje, ¿recurrirá a Instagram en busca de inspiración?

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