5 formas en que los destinos vacacionales más populares pueden frenar el exceso de turistas

Venice is limiting cruise ships from entering its city centre, imposing stricter penalties for littering and banning swimming in the canals
Venice: drowning under the weight of its own popularityImage: REUTERS/Manuel Silvestri
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Mientras que la mayoría de los destinos vacacionales del mundo esperan con impaciencia la llegada de turistas cada verano para impulsar su economía y crear empleo, algunos tienen dificultades para gestionar su popularidad. Al parecer, ciertos destinos se han ganado un lugar en la lista de deseos de todo el mundo.

Los 10 países más visitados del mundo concentraron alrededor del 46 % de las llegadas internacionales en 2016. Italia fue el quinto país más visitado. Recibió a más de 52 millones de turistas internacionales y obtuvo 40.000 millones de dólares en ingresos. Pero, aunque el país depende del turismo para sostener su economía, también tiene dificultades para gestionar de forma sostenible ciertos destinos.

Image: Organización Mundial del Turismo (OMT, 2017)

Cuatro ciudades italianas figuraron entre los 100 principales destinos urbanos de Euromonitor en 2017: Roma ocupó el puesto 12, con 9,6 millones de llegadas; Milán, el puesto 27 (6,9 millones); Venecia, el puesto 38 (5,2 millones); y Florencia, el puesto 44 (4,9 millones). Otras aparecieron en listas de destinos por descubrir, como Cinque Terre, Pompeya y Capri.

Mientras que la mayoría de los destinos prosperan a medida que llegan más turistas, algunos se están ahogando (metafóricamente). Cinque Terre ha fijado un límite de 1,5 millones de turistas al año. Venecia está limitando la entrada de cruceros al centro de la ciudad, prohibiendo bañarse en los canales e imponiendo sanciones más severas por arrojar basura.

Pero no existe una cifra ni una fórmula mágica. Cada destino tiene un límite distinto, que no depende necesariamente de su tamaño y población. Cada lugar es único. Las preguntas son: ¿en qué momento las comunidades locales se sienten desbordadas por sus visitantes? ¿Con qué nivel de afluencia deja el destino de poder preservar sus recursos naturales y culturales? Ese es el punto de inflexión, y no debería alcanzarse.

Aunque más no siempre es mejor, si se gestiona de forma responsable, un aumento puede ser positivo. Los destinos deben trabajar estrechamente con el sector privado y la sociedad civil para contribuir al crecimiento sostenible e inclusivo del turismo, en beneficio de las comunidades locales y para preservar el patrimonio natural y cultural. Los turistas también deben poner de su parte y actuar como catalizadores de cambios positivos en los destinos que visitan.

En diciembre de 2017, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo publicó un informe en el que señalaba algunas formas eficaces de mitigar la «masificación» y seguir impulsando el crecimiento del turismo:

- Distribuir las visitas a lo largo del año, haciendo que los turistas visiten los destinos durante todo el año y no solo en una temporada

- Distribuir a los visitantes entre distintos lugares y por todo el país para lograr una distribución equilibrada dentro del destino

- Ajustar los precios para equilibrar la oferta y la demanda mediante impuestos y tasas

- Regular la oferta de alojamiento tanto en los hoteles tradicionales como en el alquiler de viviendas particulares

- Limitar el acceso y las actividades como las bicicletas cerveceras en Ámsterdam y beber en las calles de Roma.

A medida que cada vez más personas recorren el mundo, es importante evaluar periódicamente la situación de los destinos y asegurarse de que el turismo siga siendo una fuerza positiva.

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