¿Beberías cerveza elaborada con copos de maíz feos?
El gigante de los cereales Kellogg’s y la cervecera británica Seven Bro7hers creen que deberías hacerlo. Han reciclado copos rechazados de una fábrica de Mánchester para elaborar Throw Away IPA, reduciendo además el desperdicio de alimentos. Los copos de maíz que no superaron el control de calidad sustituyen parte del grano de trigo en la mezcla de la cerveza.
Aprovechar subproductos para crear algo que la gente quiere responde a una creciente conciencia sobre cuánto desechamos cada día y a la necesidad de reducir los vertederos. Las estadísticas muestran que más de un tercio de los alimentos del mundo nunca se consumen, y la economía mundial pierde más de 900 000 millones de dólares anualmente por la pérdida y el desperdicio de alimentos.
Es un ámbito que explora el trabajo del Foro Económico Mundial en materia de agricultura, alimentación y bebidas. Con la población mundial prevista para aumentar hasta casi 10 000 millones de personas en 2050, lo que impulsará la demanda de alimentos, los responsables políticos se enfrentan a la presión de abordar la escasez de muchos recursos, y reducir el desperdicio es uno de los desafíos centrales.
La tecnología también podría desempeñar un papel, pero la inversión en este ámbito ha sido relativamente baja. Solo se han invertido 14 000 millones de dólares en unas 1000 startups centradas en los sistemas alimentarios desde 2010, según los datos del Foro.
Y, aunque las empresas y los gobiernos son conscientes de los problemas, se enfrentan a una gran montaña que escalar. Reducir un 25 % la pérdida y el desperdicio de alimentos para 2050 cerraría la brecha alimentaria en un 12 %, según el World Resources Institute.
La buena noticia es que una mayor conciencia significa que es más probable que se adopten medidas concretas. En 2018, la UE adoptó una nueva legislación que exhortaba a sus países miembros a reducir el desperdicio de alimentos en cada etapa de la cadena de suministro.
Y la cerveza de copos de maíz no es un caso aislado.
En Kenia, un proyecto ha ayudado a reducir el desperdicio de mango. Alrededor de 300 000 toneladas se pierden cada año porque no se cosechan a tiempo o no se procesan con suficiente rapidez. La empresa local Azuri Health, con la ayuda de la iniciativa internacional SAVE FOOD, transforma los mangos excedentes en fruta deshidratada.
Aunque estas iniciativas son relativamente pequeñas, demuestran que todos podríamos marcar la diferencia.
En el Reino Unido, una iniciativa a escala nacional denominada Love Food Hate Waste ayudó a reducir el desperdicio doméstico de alimentos en más de un 20 % en los cinco años hasta 2012, mediante una colaboración educativa entre el gobierno, las empresas, las asociaciones comerciales y las autoridades locales. Y es un proyecto en curso, con un boletín semanal que ofrece recetas y consejos para aprovechar los restos.
“Ahorrar comida no solo supone ahorrar dinero”, afirman los organizadores. “Cada rebanada de pan, cada patata y cada pechuga de pollo que se salva marca la diferencia. Es bueno para nuestras comunidades, nuestro país y nuestro planeta, además de para nuestro bolsillo.”
