Un hongo mortal estuvo a punto de acabar con una de las variedades de banano más populares del mundo a mediados del siglo pasado. Ahora, una nueva cepa vuelve a devastar plantaciones en todo el planeta.
Ya ha afectado a Australia, África y Asia. Además, el hongo Fusarium llegó recientemente a Colombia, uno de los mayores productores de bananos del mundo, lo que llevó al gobierno a declarar una emergencia nacional.
Popularmente conocido como mal de Panamá, el hongo arrasó grandes cantidades de las existencias mundiales de plantas de banano Gros Michel durante el siglo XX. Los agricultores pasaron entonces a cultivar el banano Cavendish porque era resistente a Fusarium, una variedad que hoy representa el 97 % de las exportaciones mundiales de banano.
Así pues, los productores se horrorizaron al descubrir que la nueva cepa del mal de Panamá, Raza Tropical 4 (TR4), podía superar la resistencia del banano Cavendish. Aún peor, TR4 supone una amenaza para otras variedades locales de banano, un alimento básico para cientos de millones de personas en todo el mundo.
Un favorito mundial
Colombia exporta 1,8 millones de toneladas de bananos cada año, principalmente a Europa. En todo el mundo, se consumen 100 millones de toneladas anualmente, y la mayor parte en los países donde se cultivan. Aunque se exporta menos del 20 % de los bananos producidos, el comercio mundial de bananos vale casi 12 000 millones de dólares al año.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirma que actualmente no existe ningún tratamiento plenamente eficaz para controlar o curar Fusarium. Sus esporas permanecen en el suelo durante décadas y es imposible erradicarlas.
TR4 mata las plantas de banano al bloquear el tejido de sus tallos, lo que priva a la planta de agua y hace que sus hojas se marchiten y mueran.
La cuarentena de las explotaciones infectadas puede ayudar, pero el mayor desafío que plantea el hongo es la facilidad con la que se propaga. El hongo viaja a través de material vegetal infectado y de partículas de suelo adheridas a vehículos y equipos agrícolas, así como a través del riego, las aguas de drenaje y las inundaciones.
Peor aún, actualmente no existe ninguna variedad resistente al hongo que pueda reemplazar al Cavendish, un problema importante dada su nueva vulnerabilidad frente a TR4 y su dominio casi total del mercado mundial de exportación.

¿Bananos transgénicos?
Los científicos creen que la edición genética podría ser la única vía para crear bananos resistentes al hongo. Pero Europa, el mayor importador de bananos del mundo, que compró 6 millones de toneladas el año pasado, podría oponerse a un impulso hacia los cultivos modificados genéticamente debido a las estrictas leyes vigentes.
El brote ha puesto de manifiesto un defecto fundamental del sistema alimentario mundial. Depender de una única variedad de exportación cultivada en plantaciones monocultivo, sin otras plantas, ha creado una situación en la que el mundo podría quedarse sin bananos que comer.
Además, el comercio mundial permite que patógenos como Fusarium viajen con facilidad entre continentes, lo que suscita preocupación por la bioseguridad.
El Informe de Riesgos Globales 2019 del Foro Económico Mundial advierte de que el mundo no está preparado para grandes amenazas biológicas y pide a los países que cooperen más estrechamente en un mundo cada vez más globalizado.
