Así podría ser viajar después de la COVID-19

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• Las aerolíneas, las empresas de viajes y el sector turístico en su conjunto se enfrentan a un desafío sin precedentes debido a la pandemia de coronavirus.

• Para que el sector se recupere, los viajeros deberán sentirse seguros y confiar en que su salud está protegida.

• Se pasará a los viajes sin contacto y a un nuevo régimen de seguridad sanitaria, respaldados por herramientas digitales como la iniciativa Known Traveller Digital Identity.

La COVID-19 ha trastocado los viajes internacionales y paralizado el mundo. Por primera vez en la historia, cerca del 90 % de la población mundial vive ahora en países con restricciones de viaje. Las aerolíneas, las empresas de viajes y el sector turístico en su conjunto se encuentran entre las empresas más afectadas. Se estima que 25 millones de empleos en la aviación y 100 millones de empleos en viajes y turismo están en riesgo. Podrían perderse entre cinco y siete años de crecimiento del sector.

Volumen de pasajeros aéreos medido en pasajeros-kilómetro de pago (RPK). La demanda de pasajeros ha caído a un ritmo sin precedentes.Image: IATA

Volveremos a viajar, pero no será lo mismo. Aunque se reabran las fronteras, los viajeros deberán confiar en que es seguro subir a un avión y en que podrán entrar en el país de destino. Deberán establecerse nuevos protocolos y sistemas de seguridad sanitaria, que aún no se han definido. Mientras los gobiernos y el sector planifican la recuperación en este nuevo contexto y se adaptan a los cambios en el comportamiento de los viajeros, el uso de tecnologías de identidad digital y biometría podría restablecer la confianza y, al mismo tiempo, garantizar un viaje sin contratiempos. Sin embargo, estas herramientas solo serán eficaces si los usuarios sienten que sus datos están protegidos. La privacidad, el consentimiento y una gobernanza de datos transparente deben ocupar un lugar central en cualquier solución técnica.

Estas son dos áreas clave de transformación en las que las tecnologías digitales darán forma al futuro de los viajes.

Viajes sin contacto

El cambio más inmediato y quizá más visible será el paso a los viajes sin contacto, desde la acera del aeropuerto hasta el registro de entrada en el hotel. Incluso con protocolos estrictos de limpieza, intercambiar documentos de viaje y tocar superficies durante el registro, los controles de seguridad, el control fronterizo y el embarque sigue representando un riesgo considerable de infección tanto para los viajeros como para el personal.

La automatización en todo el sector se convertirá en la nueva norma. La biometría ya es una solución ampliamente aceptada para verificar la identidad, y su uso se extenderá a medida que se retiren los escáneres físicos de huellas dactilares y manos. Se incorporarán más opciones sin contacto, como la lectura de huellas dactilares sin contacto, así como el reconocimiento del iris y del rostro. Además, ya se están probando tecnologías para introducir datos sin contacto, como el control por gestos, el escaneo de documentos sin contacto y los comandos de voz. Será necesario velar por que estas tecnologías sean inclusivas y eliminar el riesgo de posibles sesgos.

Pasaportes sanitarios digitales

A partir de ahora, la salud podría integrarse en todos los aspectos de los viajes. Según una encuesta de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), medidas como la desinfección visible, los controles y las mascarillas aumentan la sensación de seguridad de los pasajeros cuando piensan en viajar después de la COVID-19.

Hasta la fecha, no existe ninguna norma ni acuerdo sobre el nivel de riesgo aceptable para reabrir las fronteras o permitir que las personas viajen. Hasta que se desarrolle una vacuna, la atención se centra en evaluar el riesgo de cada pasajero. Con el consentimiento del pasajero, las empresas de viajes y las aerolíneas podrían utilizar datos personales como la edad, las enfermedades subyacentes y el historial de viajes para elaborar un perfil de riesgo individual.

Los esfuerzos por desarrollar protocolos y normas sanitarios mediante tecnología digital para el sector de los viajes y el turismo se encuentran todavía en sus etapas iniciales. Mientras tanto, aerolíneas como Emirates están realizando pruebas de COVID-19 in situ a los pasajeros. Los aeropuertos europeos han comenzado a elaborar directrices sectoriales para los controles sanitarios de los pasajeros. Aunque no es nueva, la utilización de cámaras térmicas en los aeropuertos se está extendiendo. Actualmente existen en muchos países varias aplicaciones para el seguimiento de síntomas y el rastreo de contactos. Apple y Google están cerca de finalizar un programa de software para el rastreo de contactos que permitirá a los desarrolladores crear aplicaciones compatibles.

Las nuevas herramientas de control y seguimiento sanitario ofrecen la esperanza de volver a viajar con tranquilidad y confianza. Sin embargo, también han puesto en primer plano las cuestiones de privacidad y datos. Para que los viajeros las acepten, las soluciones deben ser transparentes y seguras. Los datos deben compartirse según los principios de «autorización para conocer» y «necesidad de conocer», con consentimiento informado y de conformidad con la normativa aplicable.

El viajero digital

Muchas organizaciones ya han avanzado considerablemente en su transformación digital. Es necesario acelerarla para hacer posible la nueva normalidad, ayudar a las empresas a adaptarse a los cambios en el comportamiento de los consumidores y restablecer la confianza. Las soluciones integradas de identidad digital son fundamentales para hacer realidad los viajes sin contacto. También permiten a las organizaciones recurrir a múltiples puntos de datos para evaluar eficazmente el perfil de riesgo de una persona y gestionar los riesgos en tiempo real.

La iniciativa del Foro Económico Mundial Known Traveller Digital Identity es un ejemplo de este enfoque. Esta iniciativa reúne a un consorcio mundial de personas, gobiernos, autoridades y representantes del sector de los viajes para facilitar viajes seguros y sin contratiempos. Los socios del consorcio pueden acceder a declaraciones verificables sobre los datos de identidad de un viajero para mejorar la tramitación de pasajeros y reducir los riesgos. Los viajeros pueden gestionar su propio perfil, recopilar «atestaciones» digitales de sus datos de identidad y decidir qué información compartir.

En el contexto de la COVID-19, un viajero podría obtener y almacenar de forma segura credenciales sanitarias fiables y verificables, como los datos de vacunación o su estado de salud, en sus monederos de identidad digital. Estas se combinarían con otros datos de identidad fiables y verificables procedentes de entidades públicas o privadas.

Es difícil realizar pruebas y controles sanitarios en los aeropuertos a gran escala. Con sistemas como Known Traveller Digital Identity, los viajeros podrían dar su consentimiento para compartir sus datos de identidad y salud antes del viaje, lo que permitiría a los funcionarios fronterizos realizar con antelación las evaluaciones de riesgo necesarias y evitar colas y cuellos de botella en los aeropuertos.

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La colaboración es clave

En este período de cambios sin precedentes, los gobiernos y el sector tienen una oportunidad única para redefinir los viajes y construir un sector más sostenible, ágil y resiliente. Esto no será posible sin colaboración.

A corto plazo, las partes interesadas deberán cooperar para acelerar el uso de las tecnologías digitales. Después, deberán desarrollar un marco normativo y jurídico coherente para el despliegue de tecnologías digitales que equilibre la protección de las libertades civiles y la salud pública. El tercer desafío consiste en garantizar que las distintas soluciones de identidad digital puedan interoperar. La función de organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) será fundamental para armonizar las prioridades, directrices y políticas sanitarias y de aviación.

Los pasaportes físicos siguen siendo el principal documento de identidad exigido a los viajeros. En un mundo sin contacto, es necesario acelerar y adaptar a este nuevo contexto la adopción de credenciales digitales de viaje y de iniciativas como el concepto ONE ID de la IATA, que promueven el uso de la biometría para facilitar los viajes.

En definitiva, es probable que la pandemia acelere dos tendencias que llevan tiempo cobrando impulso. Una es el viaje sin contratiempos, en el que el rostro y el cuerpo son el pasaporte. La otra es la idea de una identidad descentralizada. Esto significa que la persona posee y controla sus atributos de identidad, como la fecha y el lugar de nacimiento y las características físicas, así como el historial de viajes, la información sanitaria y otros datos. En conjunto, estas tendencias harán que viajar sea agradable, eficiente y seguro.

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