Las explotaciones agrícolas que se utilizan para enseñar técnicas y tecnologías agrícolas —conocidas como fincas demostrativas— son una inversión inteligente que puede ayudar a acelerar la adopción de innovaciones transformadoras. Los agricultores pueden aprender nuevas formas de hacer las cosas sin tener que ponerlas en práctica en sus propias explotaciones.
Las fincas demostrativas se utilizan para enseñar diversas técnicas y tecnologías agrícolas y mostrar cultivos nuevos o mejorados. También sirven para investigar y probar nuevos métodos junto con los tradicionales.
Su tamaño puede variar mucho, desde pequeñas hasta grandes explotaciones. Según lo que se esté probando o mostrando, la finca demostrativa puede contar con distintos tipos y variedades de cultivos, razas de ganado o aves de corral, tratamientos de fertilización o tecnologías, como el riego por goteo. A menudo son propiedad de universidades, instituciones de investigación públicas o privadas, empresas privadas, empresas emergentes centradas en la agricultura u organizaciones no gubernamentales, que las gestionan.
La importancia de las fincas demostrativas fue reconocida por primera vez hace más de un siglo por el agrónomo Seaman Knapp. Creía en la filosofía de enseñar mediante demostraciones. Se le considera el padre de las fincas demostrativas que se utilizan en todo el mundo, en países que van desde Estados Unidos hasta Israel, Ghana y Nigeria.
Sin embargo, las fincas demostrativas pueden hacer mucho más. En África todavía hay demasiadas pocas. Si se diseñaran cuidadosamente, podrían contribuir a revolucionar la agricultura africana. Podrían ayudar a resolver algunos de los desafíos más persistentes del continente, como la degradación de los suelos o la escasa adopción de tecnologías de riego.
También podrían ayudar a incorporar nuevos conceptos que están transformando la agricultura, como la agricultura de precisión —un sistema de gestión agrícola que garantiza que los suelos y los cultivos reciban exactamente lo que necesitan para crecer y producir de forma óptima—. Otro concepto es la agricultura de conservación —un sistema sostenible de producción agrícola basado en tres principios relacionados: alterar el suelo lo mínimo posible, combinar y rotar los cultivos y mantener el suelo cubierto tanto como sea posible.
Ejemplos de éxito
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos financió recientemente fincas demostrativas en todo el estado para mostrar prácticas que mejoran la salud del suelo y comparar los sistemas de cultivo relacionados.
En Israel, un centro de desarrollo agrícola ha formado a más de 270.000 personas de 132 países en sus distintos cursos, el 70 % de los cuales utilizan fincas agrícolas demostrativas.
También se han logrado avances considerables en el continente. En Nigeria, una empresa de fertilizantes cuenta con más de 3.000 fincas demostrativas, que utiliza para mostrar y enseñar a los agricultores prácticas agrícolas modernas.
En Ghana, el Ministerio de Alimentación y Agricultura ha creado más de 1.242 fincas demostrativas comunitarias para mostrar nuevas tecnologías agrícolas.
En Kenia, una finca demostrativa en Meru enseña a las mujeres todo lo que necesitan saber sobre agricultura de conservación. Esto incluye cultivar plantas de cobertura, como hierbas o leguminosas, para proteger el suelo desnudo mediante una cubierta estacional. Este tipo de medidas mejora la productividad de los cultivos, aumenta los rendimientos y también los beneficios y la seguridad alimentaria.
Los agricultores pueden observar cómo funcionan las prácticas con el paso del tiempo, desde una temporada hasta la siguiente y a lo largo de varios años. Después, pueden aplicarlas en sus propias explotaciones. En Kenia, más de 10.000 de los más de 7 millones de agricultores han adoptado estas prácticas.
China ha establecido 23 centros demostrativos en toda África con el objetivo de modernizar la agricultura africana mediante la difusión de experiencias agrícolas exitosas.
Pero China no es la única. Empresas centradas en la agricultura, como Amiran Kenya, han utilizado parcelas demostrativas para mostrar las tecnologías que venden. Su objetivo es demostrar a los agricultores que realmente funcionan y que pueden utilizarse para mejorar la productividad y generar ingresos. Sus kits incluyen un sistema de riego por goteo por gravedad fácil de usar, un tanque de agua y todos los insumos agrícolas necesarios. Pronto surgieron historias de éxito de agricultores que los compraron, lo que ayudó a difundir la noticia.
Las organizaciones no gubernamentales también utilizan fincas demostrativas. Por ejemplo, Development in Gardening en Kenia utiliza fincas demostrativas como aulaspara mostrar buenas prácticas agrícolas.
Una de las iniciativas de mayor éxito está ayudando a resolver uno de los mayores desafíos de África: la degradación de los suelos. La Alianza para una Revolución Verde en África ha creado más de 155.000 huertos demostrativos para mostrar las mejores prácticas de salud del suelo en 13 países. Los agricultores que aplican estas prácticas han duplicado sus rendimientos, y en algunos casos los han triplicado.
Queda mucho por hacer
No se puede exagerar la necesidad de contar con fincas demostrativas, especialmente en África. Persisten desafíos como las sequías, la degradación de los suelos y la baja productividad de los cultivos, que amenazan los medios de vida de millones de personas.
Uno de los principales desafíos es la financiación. Crear fincas demostrativas para probar nuevas tecnologías o mejores prácticas requiere mucho dinero, tiempo y esfuerzo.
Por suerte, hay varios organismos de financiación, incluidos gobiernos, que financian fincas demostrativas. Por ejemplo, la Fundación Bill y Melinda Gates financió la iniciativa de salud del suelo de la Alianza para una Revolución Verde en África. El Ministerio de Agricultura de Ghana también ha reconocido su importancia y ha financiado 1.242 fincas demostrativas.
Esta tendencia debería continuar.
