Cada año, una densa capa de smog cubre el noroeste de la India cuando los agricultores de la región queman sus campos tras la cosecha de arroz, un fenómeno que ha contribuido a que Nueva Delhi se convierta en una de las ciudades más contaminadas del mundo.
Ahora, los científicos han desarrollado un método que permitiría a los agricultores sembrar su cultivo de invierno, normalmente trigo, sin quemar el rastrojo que queda tras la cosecha de arroz.
Los investigadores probaron 10 alternativas a la quema y constataron que los mayores beneficios podían obtenerse con una máquina llamada Happy Seeder.
El nuevo método permitiría a los agricultores producir más alimentos, aumentar los beneficios hasta en un 20 % y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 78 %, según un estudio publicado el jueves.
«Nuestro análisis sugiere que es posible reducir la contaminación atmosférica y las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) de una manera rentable para los agricultores y escalable», afirma el estudio, realizado por un grupo de científicos de la India y de otros países.
«Nuestro análisis sugiere con firmeza que la India tiene la oportunidad, mediante acciones públicas y privadas coordinadas, de reducir la quema, aumentar los ingresos y avanzar hacia una agricultura más sostenible, al tiempo que aborda el urgente problema de la contaminación atmosférica estacional.»
El Happy Seeder ya se utiliza en unas 800 000 hectáreas de tierras agrícolas dedicadas al cultivo de trigo en invierno y de arroz en verano, pero esa superficie representa una proporción mínima de los 4 millones de hectáreas del noroeste de la India, conocidas como el granero del país.
«El plan para el próximo año es alcanzar cerca de 2 millones de hectáreas. Somos optimistas», afirmó el coautor M. L. Jat, científico principal del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).
Con un coste de 2000 dólares por Happy Seeder, el precio sigue siendo una barrera importante, pero los agricultores pueden contratar a un prestador de servicios para plantar sus cultivos con la máquina, explicó Jat a la Fundación Thomson Reuters.
Los autores del estudio instan al gobierno y al sector privado a promover el uso de la máquina mediante subvenciones.
Cada año, los agricultores del noroeste de la India queman unos 23 millones de toneladas de paja de arroz para despejar la tierra de forma rápida y económica a tiempo para cultivar trigo, según indica el estudio.
Si se apilara una encima de otra, la cantidad cubriría 1,1 veces la distancia a la Luna.
La India prohíbe oficialmente la quema de cultivos, pero la práctica persiste y las prohibiciones rara vez se aplican.
El smog estacional resultante altera el transporte y amenaza la salud pública, señala el artículo, publicado pocas horas después de que un importante informe de la ONU pidiera cambios profundos en la agricultura para frenar el calentamiento global.

