Las redes sociales no sirven solo para divertirse, socializar y hacer negocios. Las innovaciones recientes, como la forma en que las conversaciones en Twitter han impulsado el debate sobre la salud mundial y el uso de Twitter y Facebook para registrar la satisfacción de los pacientes médicos, entre muchas otras, deberían cambiar nuestras ideas preconcebidas. Cada vez más, estas plataformas digitales demuestran su valor como agentes esenciales de comunicación y salvación de vidas, y como vehículos para la defensa de causas y las campañas. Esto está contribuyendo a una mayor eficacia y eficiencia en el desarrollo humano y la salud mundial. Estas plataformas facilitan la gestión de la salud y el intercambio de ideas a escala mundial, y mejoran los resultados de las iniciativas cuando profesionales, expertos y ciudadanos comunes comparten sus experiencias.
Históricamente, en todo el mundo, una persona que viviera en una zona rural probablemente no habría tenido una herramienta con la que comunicarse más allá de los límites de su comunidad local. No habría tenido la oportunidad de participar en debates sobre salud mundial: demasiadas barreras geográficas, sociales y económicas se lo habrían impedido. E incluso en las zonas urbanas, las conversaciones sobre salud mundial se han desarrollado tradicionalmente en compartimentos estancos: el ámbito académico, el gobierno, las ONG, el sector privado o las comunidades locales.
Pero hoy, las plataformas de redes sociales, cada vez más populares, están llegando poco a poco incluso a las zonas más rurales del mundo en desarrollo. Allí donde hay Internet, la comunicación es más transparente y rentable que nunca. Ha empoderado a las personas y ha comenzado a derribar esos compartimentos estancos. Ahora, los ciudadanos pueden ponerse en contacto e interactuar directamente con miembros de sus gobiernos locales y centrales, con técnicos expertos a cargo de programas que podrían afectarles y con figuras nacionales o internacionales con quienes desean comunicarse.
A escala mundial, las formas innovadoras de comunicarse a través de las redes sociales ayudan a millones de personas a conectarse de manera sencilla y equitativa. Las plataformas de redes sociales dan una voz poderosa a quienes no la tienen, sin importar su ubicación geográfica, formación académica, género o situación socioeconómica. Todas las voces en las plataformas de redes sociales tienen valor.

Al dejar de ser la distancia un obstáculo, las personas que estaban aisladas en lugares remotos del mundo ahora pueden participar, compartir sus ideas sobre cuestiones de salud mundial que afectan a sus comunidades, acceder a información y debatir temas. Solo necesitan una computadora, una tableta, un teléfono inteligente asequible u otra herramienta informática. Estas formas de comunicación son herramientas poderosas para defender causas en todos los niveles.
Soy pediatra desde hace muchos años y fui ministra de Salud de la República de Ruanda hasta 2016. En ese cargo pude usar las redes sociales para pedir a UNICEF y a la OMS que actualizaran sus informes sobre los resultados sanitarios en mi país. Pero también los ciudadanos comunes pueden alzar la voz en estas plataformas para hablar de lo que les importa, reclamar sus derechos y formar parte del cambio que desean.
A medida que estos medios impulsan el poder democrático, aumentan la rendición de cuentas, la equidad y la dignidad, ya que la opinión de cada persona puede llegar mucho más allá de su ubicación física. Los líderes mundiales perciben su impacto en muchos ámbitos relacionados con la salud mundial, como la gobernanza, las finanzas, la cadena de suministro, el seguimiento y la evaluación, la atención clínica, la participación comunitaria y, por supuesto, los entornos individuales y familiares.
Hoy, en algunos casos, las redes sociales también protegen directamente la salud cuando se utilizan como herramienta para prestar servicios médicos o sociales. Esto también ayuda a superar las barreras geográficas, de infraestructura y de recursos humanos que afrontan quienes viven en zonas remotas y desatendidas.
Algunas plataformas de redes sociales han creado servicios gratuitos o de bajo costo para alertar sobre desastres en todo el mundo. El uso de estos sistemas por parte de Facebook, por ejemplo, ha desempeñado un papel fundamental en recientes desastres meteorológicos en India. Envían mensajes esenciales para alertar a las personas del peligro y así evitar daños. También ayudan a supervisar y organizar las operaciones de rescate, e informan a familiares y amigos cuando las personas están a salvo. Los datos preliminares ya documentan la eficacia de estos servicios tecnológicos de redes sociales para casos de desastre.
También he experimentado personalmente cómo las redes sociales pueden servir como herramienta para el desarrollo, la educación, la gestión de la salud y el seguimiento de la satisfacción de los pacientes. Al organizar #MinisterMonday cada dos lunes en Twitter o #allmylifeQs con el Salzburg Global Seminar para promover los cuidados paliativos al final de la vida, hemos ayudado a difundir conocimientos por todo el mundo. Las redes sociales son un espacio creativo, que fomenta el emprendimiento y la innovación. De ese modo, prometen ayudar a mejorar la salud y la prosperidad de la población. Por esta razón, aplaudo las conversaciones en Techonomy Health sobre la importancia de dar máxima prioridad a cómo la tecnología podría abordar las necesidades apremiantes de la salud mundial.
Además de la comunicación y el intercambio de ideas, las redes sociales también son una herramienta valiosa para la investigación en salud mundial.
Aunque debemos reconocer que todavía existen limitaciones, es fácil realizar investigaciones mediante encuestas a la población a través de estas plataformas, lo que permite obtener rápidamente una visión amplia de la población y sus perspectivas.
Las redes sociales también facilitan las campañas y la recaudación de fondos, pues brindan acceso inmediato a una audiencia mundial de manera rentable. Tanto los proyectos locales como los actores más prestigiosos de la salud mundial llevan a cabo campañas en las plataformas de redes sociales. Un ejemplo es la campaña #RedNose4Kids de la Fundación Bill y Melinda Gates campaña o la recaudación de fondos de las empresas africanas de telecomunicaciones en 2015 mediante las redes sociales para ayudar a la Unión Africana a financiar la lucha contra el ébola.
Desde la comunicación que salva vidas y la gestión de la salud hasta el intercambio abierto de ideas, la investigación, la recaudación de fondos y la organización de acciones sociales o humanitarias, está claro que las redes sociales se han convertido en una herramienta valiosa para la salud mundial.
Debemos crear una regulación adecuada, porque sin ella y sin conocimientos sobre ética, el poder mismo de las redes sociales podría perjudicar a las personas vulnerables que queremos proteger.
Con esto en mente, hago un llamamiento a todas las personas que tengan acceso a las telecomunicaciones para que piensen de manera innovadora y se sumen al movimiento que promueve el uso de las redes sociales para hacer el bien. Basta con un clic, así que tenemos el imperativo moral de utilizar la red a la que estamos conectados para mejorar el mundo en que vivimos.
Debemos usar estas plataformas poderosas y rentables para contribuir a la gestión de la salud, el cambio positivo, la acción social, el emprendimiento, la solidaridad y el desarrollo humano. Así, todos podemos hacer clic para publicar un mensaje y ayudar a hacer del mundo un lugar mejor, sin importar dónde vivamos, nuestra situación socioeconómica, identidad o procedencia.
Desde una persona de una aldea rural hasta quien dirige un sector del gobierno, todos podemos participar en igualdad de condiciones a través de estas plataformas. Podemos compartir nuestras perspectivas, necesidades y propuestas particulares en debates constructivos e impulsar las cuestiones mundiales que importan. Al usar las redes sociales como herramienta, podemos seguir empoderando a las personas de los países en desarrollo y acelerar el camino de sus países para incorporarse al mundo desarrollado, más saludable y próspero. Juntos, podemos usar las plataformas de redes sociales para acercarnos al mundo equitativo que todos merecemos.
