Seis de cada diez estadounidenses apoyan el cultivo de órganos humanos en animales para trasplantes

Four-month-old pigs in a finishing barn are seen at Wessling Farms near Grand Junction, Iowa, U.S., July 5, 2018. Picture taken July 5, 2018. REUTERS/Scott Morgan
Where should we draw the line?Image: REUTERS/Scott Morgan
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Casi seis de cada diez estadounidenses (57%) consideran que modificar genéticamente animales para que desarrollen órganos o tejidos que puedan utilizarse en personas que necesitan un trasplante es un uso apropiado de la tecnología, mientras que el 41% afirma que sería ir demasiado lejos, según una nueva encuesta del Pew Research Center.

Los hallazgos forman parte de un patrón más amplio que revela que los estadounidenses tienen más probabilidades de apoyar la bioingeniería de animales si beneficia a la salud humana.

La demanda de órganos y tejidos para trasplantes sigue creciendo en Estados Unidos. El año pasado se realizaron más trasplantes de órganos que nunca en el país. Se obtuvieron órganos de más de 10.000 donantes: un aumento de más del 25% en los últimos 10 años. Los expertos en salud atribuyen este aumento, en parte, a avances en la tecnología médica que han hecho posible obtener órganos que antes no habrían sido aptos para trasplantes. Sin embargo, pese a estos avances, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. informa de que la brecha entre la oferta y la demanda sigue siendo amplia.

Los investigadores esperan cerrar esa brecha mediante el desarrollo de nuevas tecnologías médicas. Una de esas iniciativas es la impresión 3D de órganos: un proceso que utiliza «biotinta» para imprimir capas de células que crecen y forman tejido apto para trasplantes.

Image: Pew Research Centre

Otro método en desarrollo utiliza la ingeniería genética para cultivar órganos y tejidos humanos en animales. A principios de este año se produjo un avance con esta técnica cuando los científicos utilizaron la edición genética para crear embriones híbridos que contenían células humanas y de oveja.

Cuando la encuesta —realizada del 23 de abril al 6 de mayo— pidió al 41% de los encuestados que se oponían a esta aplicación de la ingeniería genética que explicara con sus propias palabras el motivo principal de su postura, entre las objeciones figuraron la preocupación por el uso de animales de esta manera en beneficio de las personas (21% de los consultados) y los posibles riesgos para la salud humana (16% de los consultados).

Entre las respuestas figuraban:

«En la fabricación de órganos, la vida de estos animales sería miserable… No puedo decir, por razones éticas, que esté de acuerdo con una práctica así».

«La ganadería industrial ya trata a los animales de forma poco ética. Imagino que el cultivo de órganos no los trataría de otra manera».

«Creo que mezclar genética humana y no humana causará problemas extremos en el futuro».

«Incluso los trasplantes de órganos entre personas suelen ser rechazados, así que solo puedo imaginar los malos efectos secundarios que causaría un trasplante de un animal a una persona. Mantengamos las cosas sencillas y tal como las concibió la naturaleza».

Image: Pew Research Center
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