Una start-up singapurense ha puesto en marcha la primera granja urbana de insectos del país, que extrae biomateriales para su uso en farmacia y electrónica.
Del interior de las larvas se extraen quitosano, melanina y probióticos.
La melanina conduce la electricidad y puede utilizarse en semiconductores, supercondensadores o baterías.
El quitosano tiene propiedades antiinflamatorias y es útil en la fabricación de cosméticos y productos farmacéuticos.
El mercado mundial está valorado en 7 000 millones de dólares y se prevé que crezca de forma notable.
En un barrio tranquilo, principalmente residencial de Singapur, bandejas de larvas retorcidas de la mosca soldado negra devoran cada día cientos de kilogramos de desperdicios de alimentos.
Las larvas, ricas en proteínas, pueden venderse como alimento para mascotas o como fertilizante, pero en Insectta, una start-up que afirma ser la primera granja urbana de insectos de Singapur, se crían para extraer biomateriales que pueden utilizarse en farmacia y electrónica.
«Lo que nos permiten hacer estas moscas soldado negras es transformar estos desperdicios de alimentos, que tienen un valor negativo, en un producto con valor positivo», declaró Chua Kai-Ning, cofundador y director de marketing de Insectta.
Según Chua, las moscas soldado negras son reconocidas por su capacidad para consumir cualquier tipo de desperdicio alimentario, así como por su velocidad y eficiencia para convertir esos residuos en masa corporal. Los cientos de millones de larvas de la granja comen cada día cuatro veces su peso corporal en desperdicios de alimentos.
En colaboración con la Agencia de Ciencia, Tecnología e Investigación de Singapur, la tecnología de Insectta utiliza un proceso patentado y respetuoso con el medioambiente para extraer de las larvas sustancias lucrativas como el quitosano, la melanina y los probióticos, según explicó la empresa.
Estas sustancias, que valen unos cientos de dólares por gramo, se venden a otras empresas.
La melanina conduce la electricidad y puede utilizarse en semiconductores, supercondensadores o baterías, mientras que el quitosano tiene propiedades antiinflamatorias y es útil en la fabricación de cosméticos y productos farmacéuticos.
«Tradicionalmente, la melanina nunca se ha extraído, salvo de la tinta de calamar», declaró Phua Jun Wei, cofundador y director de tecnología de Insectta, y añadió que la producción de quitosano suele requerir grandes cantidades de disolventes corrosivos y perjudiciales para el medioambiente.
Con un mercado mundial valorado en 7 000 millones de dólares y con previsiones de crecimiento notable, Insectta afirmó que pretende ampliar las aplicaciones industriales de su quitosano de alta calidad a la cicatrización de heridas, los filamentos para la impresión 3D orgánica y los agentes de administración de fármacos.