El mundo se acerca a un punto de inflexión positivo hacia el acero limpio. Así podemos acelerarlo

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  • La demanda mundial de acero se ha duplicado en 20 años y representa el 7-8 % de todas las emisiones de carbono, por lo que descarbonizar el sector es fundamental.

  • Las tecnologías de acero limpio están creciendo hasta el punto de que un punto de inflexión positivo está al alcance, con las políticas adecuadas y la cooperación internacional.

  • Los tres factores o condiciones propicias para alcanzar un punto de inflexión positivo en el acero limpio son unos costes competitivos, una demanda de mercado creciente y políticas favorables.

El acero es tan fundamental en nuestras vidas que se lo ha llamado la columna vertebral de la civilización moderna. El aumento de la urbanización y la necesidad de nuevos edificios, infraestructuras y vehículos han impulsado la demanda mundial de acero, lo que ha llevado a una duplicación de la producción de acero entre 2000 y 2020.

Sin embargo, el acero también es responsable del 7-8 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2), porque las altas temperaturas necesarias para producirlo se alcanzan actualmente mediante combustibles fósiles, en particular el carbón, que también se utiliza como agente químico en el proceso de producción.

Por tanto, descarbonizar el sector del acero es importante para lograr emisiones netas cero y acelerar una transición industrial más amplia.

La buena noticia es que, por primera vez, ya se observan las dinámicas de punto de inflexión necesarias para la transformación: descenso de los costes de las tecnologías limpias, señales de una demanda creciente, políticas favorables y cooperación internacional.

Esta transición empieza a tomar forma. Las tecnologías de acero limpio, los nuevos enfoques políticos y las formas innovadoras de cooperación internacional convergen de maneras que indican que el mundo podría estar acercándose a un «punto de inflexión positivo»: un umbral a partir del cual los ciclos de retroalimentación que se refuerzan entre sí hacen posible un cambio rápido y autosostenido.

Este cambio quedó patente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP30), celebrada en Belém (Brasil), donde empresas líderes, gobiernos y economistas señalaron que el acero con emisiones casi nulas está pasando de ser una experimentación de nicho a convertirse en una realidad comercial.

La fuerte demanda de materiales con bajas emisiones y el creciente acceso a electricidad generada a partir de fuentes renovables están configurando directamente estrategias de inversión de miles de millones de dólares. Los tres factores o condiciones propicias para alcanzar un punto de inflexión positivo en el acero limpio son unos costes competitivos, una demanda de mercado creciente y políticas favorables.

El acero limpio avanza en la curva de costes

Durante mucho tiempo se ha calificado al sector siderúrgico de «difícil de descarbonizar», pero cada vez hay más pruebas de que esa percepción está desfasada.

Las innovadoras tecnologías de reducción directa del hierro (DRI), que sustituyen el carbón por hidrógeno verde —producido al separar el agua mediante electrolizadores de hidrógeno alimentados con energía renovable— en la producción primaria de hierro, han demostrado un sólido rendimiento técnico y una creciente confianza de los inversores.

Los modelos de la Universidad de Exeter, Cambridge Econometrics y sus socios muestran que, una vez que la tecnología DRI alcanza una cuota inicial de mercado, el aprendizaje práctico reduce rápidamente los costes y acelera su adopción. A medida que entran en funcionamiento más electrolizadores de hidrógeno, son posibles tasas de reducción de costes del orden del 18-20 % por cada duplicación de la producción.

Esta dinámica no lineal de «curva en S» caracteriza los puntos de inflexión positivos —desde la energía solar hasta los vehículos eléctricos— y el acero parece estar a punto de seguir la misma trayectoria.

Mercados para el acero limpio

Hoy, el acero primario limpio representa apenas el 0,1 % de la producción mundial. Para ajustarse a los objetivos climáticos internacionales, la producción debe crecer desde menos de 1 millón de toneladas en la actualidad hasta más de 100 millones de toneladas al año para 2030.

Para lograrlo, es necesario acelerar la demanda. Hasta hace poco, la falta de un mercado para el acero limpio mantenía las inversiones atrapadas en un problema del «huevo y la gallina». Sin embargo, esto empieza a cambiar gracias a una combinación de compras públicas y empresariales, y de cooperación internacional.

La contratación pública puede ser un poderoso catalizador para un mercado de acero limpio, ya que los gobiernos suelen representar el 25-35 % de la demanda total de acero a través de proyectos de infraestructura, transporte y otros proyectos públicos.

La fabricación de acero requiere una temperatura de 1700 °C. Esta tecnología lo logra con electricidad limpia.
La fabricación de acero requiere una temperatura de 1700 °C. Esta tecnología lo logra con electricidad limpia.
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Los estudios de modelización muestran que incluso un mandato de contratación pública del 10 % para el acero limpio, combinado con subvenciones iniciales, tiene un efecto desproporcionado en la aceleración del despliegue de tecnologías limpias y la reducción de las diferencias de costes frente a la producción convencional de acero.

Las principales empresas de los sectores de la automoción, el transporte marítimo, la construcción y los bienes de consumo también están indicando un aumento de la demanda de acero limpio para cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de Alcance 3.

Este «tirón» empresarial hacia un punto de inflexión para el acero limpio —junto con las normas emergentes sobre productos y materiales y las reglas de interoperabilidad (medición acordada a escala mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en el acero), debatidas en la COP30— aporta claridad y condiciones equitativas para inversores, productores y consumidores.

Una idea diplomática innovadora

Para muchos gobiernos, ante la dura realidad comercial de que la tecnología del acero limpio sigue siendo considerablemente más cara que la producción tradicional de acero basada en carbón o coque, la transición puede parecer una aspiración lejana.

Sin embargo, un análisis reciente indica que el punto de inflexión del acero limpio podría adelantarse mediante una cooperación comercial internacional específica, como una exención arancelaria para el acero con emisiones casi nulas.

Los próximos cinco años determinarán si el acero limpio pasa de las primeras demostraciones a su difusión mundial.

A diferencia de los ajustes de carbono en frontera, que son motivo de controversia, las exenciones arancelarias generan una dinámica de beneficios para todas las partes: los países cooperan para aumentar la demanda y compiten para abastecerla. Dado que actualmente casi no se comercia con acero de emisiones casi nulas, sería fácil acordar una medida de este tipo y no impondría presiones competitivas a corto plazo.

Además, podría desbloquear inversiones a largo plazo al garantizar el acceso libre de aranceles a los principales mercados. Esto replantea la lógica de la diplomacia industrial: en lugar de empezar penalizando lo antiguo, empezar reduciendo los riesgos y premiando lo nuevo.

Una década decisiva

El sector siderúrgico se encuentra en la intersección del clima, el comercio, la geopolítica y la competitividad industrial.

Como destacó Jean-Marie Paugam, de la Organización Mundial del Comercio, en la COP30, la interoperabilidad en la medición del carbono y las reglas de competencia leal serán esenciales para garantizar que los productores con bajas emisiones reciban una recompensa, y no una desventaja, en los mercados mundiales.

La buena noticia es que, por primera vez, ya se observan las dinámicas de punto de inflexión necesarias para la transformación: descenso de los costes de las tecnologías limpias, señales de una demanda creciente, políticas favorables y cooperación internacional.

«Proteger el planeta» en Davos 2025

Los países que alineen sus estrategias nacionales con estas dinámicas podrán obtener nuevas oportunidades industriales, resiliencia de las cadenas de suministro, empleos verdes y ventajas competitivas.

Los próximos cinco años determinarán si el acero limpio pasa de las primeras demostraciones a su difusión mundial.

Si los gobiernos y los líderes de la industria aprovechan las lecciones que surgen de la COP30 y de los últimos modelos, el mundo podría presenciar uno de los puntos de inflexión más trascendentales de la década en materia de tecnologías limpias, capaz de remodelar fundamentalmente los cimientos de la economía mundial.

Esta es la segunda entrada de nuestra serie «Puntos de inflexión positivos: optimismo informado para transformaciones favorables a la naturaleza y al clima». La serie complementa los mapas de transformación sobre los puntos de inflexión positivos de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro.

Aunque los «puntos de inflexión» suelen evocar cambios abruptos y perjudiciales, como la muerte de los arrecifes de coral o el colapso de la circulación oceánica, también pueden impulsar cambios positivos rápidos. Algunos ya están surgiendo, como la adopción acelerada de las energías renovables, los vehículos eléctricos y las bombas de calor; otros deben activarse rápidamente para respaldar un futuro seguro, justo y sostenible.

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