Para 2050, impulsada por el crecimiento de la población, el aumento de los ingresos y la rápida urbanización, una población mundial de 9.700 millones necesitará un 60 % más de alimentos que los que se consumen actualmente en todo el mundo. Alimentar a esta población creciente con alimentos nutritivos y sostenibles exige mejoras sustanciales del sistema alimentario mundial, actualmente «roto». Aunque la agricultura y la alimentación son un hilo conductor de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, los problemas —desde la salud del suelo hasta la salud pública— siguen abordándose por separado, y la desconexión entre los alimentos que cultivamos y los que comemos es cada vez mayor.
En Unilever, estamos comprometidos con la nutrición sostenible: alimentos que se producen y consumen de forma sostenible. Para nosotros, esto significa producir alimentos inocuos, de alta calidad y nutritivos, accesibles para todos, respetando el medio ambiente y reduciendo los residuos, beneficiando los medios de vida de quienes cultivan alimentos y contribuyendo a mejorar la nutrición y el bienestar de los consumidores. Reconocemos el papel que nos corresponde, como una de las mayores empresas alimentarias del mundo, en ayudar a rediseñar el sistema alimentario mundial para que pueda proporcionar alimentos saludables a una población mundial creciente, en un planeta saludable. Los problemas son complejos e interrelacionados, y no pueden abordarse eficazmente si se considera por separado la producción de alimentos y su consumo. Creo que un enfoque integral para mejorar la nutrición (personas sanas) y promover una agricultura sostenible (un planeta sano) es la única manera de replantear eficazmente el sistema alimentario mundial, y la forma más eficaz en que podemos contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Sin embargo, también debemos reconocer que el «sistema alimentario roto» ha provocado una falta de confianza de los consumidores en las grandes empresas alimentarias. Un entorno externo marcado por orientaciones nutricionales confusas, complicadas y, a veces, incluso contradictorias ha mermado a menudo la confianza de los consumidores en la ciencia y en los expertos científicos. No basta con arreglar el sistema que proporciona los alimentos que consumimos; también debemos recuperar la confianza de los consumidores en la industria alimentaria para empoderarlos y que puedan elegir cada día alimentos más saludables y sostenibles.
Quienes participan en la industria alimentaria deben asegurarse de que, al considerar las políticas corporativas sobre cuestiones como el etiquetado de los alimentos y la publicidad dirigida a los niños, antepongan la salud de los consumidores y garanticen que sus actividades promuevan un consumo responsable, para que las opciones más saludables sean también las más fáciles para los consumidores.
Además, conscientes del impacto del cambio climático mundial en el sistema agrícola, las grandes empresas alimentarias debemos seguir aplicando medidas climáticamente inteligentes a lo largo de las cadenas de suministro y alentar a los consumidores a adoptar una alimentación con más alimentos de origen vegetal.
Pero esto es solo el comienzo. Y no podemos lograr por nuestra cuenta una transformación tan profunda del sistema alimentario mundial. Por eso creo que, de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número 17 —Alianzas para lograr los objetivos— es el más importante. Ninguna organización puede cambiar fundamentalmente nuestro sistema alimentario: la colaboración, la cocreación y las alianzas con diversas partes interesadas son esenciales. Desde la Iniciativa para una Agricultura Sostenible, hasta la Alianza por un Buen Desayuno en Kenia —una alianza entre el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, GAIN, los ministerios de Salud y Educación y nuestras cremas para untar fortificadas Blue Band—, buscamos colaborar con organizaciones afines para crear alimentos que sepan bien, hagan el bien y no le cuesten caro al planeta.
Todos —gobiernos, ONG, industria alimentaria, agricultores, proveedores, minoristas y consumidores— debemos adoptar ideas y comportamientos más progresistas si queremos hacer realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible mundiales.
Al movilizar a socios afines para que consideren el sistema alimentario de forma integral, desde la producción hasta el consumo, creo que podemos desarrollar conjuntamente un nuevo sistema alimentario mundial que garantice el acceso universal a alimentos saludables y nutritivos, cultivados de forma sostenible, al tiempo que protege el medio ambiente natural, mejora los medios de vida de productores y proveedores y favorece también la salud de los consumidores. Me gustaría pensar que ahora es el momento de unirnos, con un liderazgo receptivo y responsable, para hacerlo realidad.
