Más de 2 millones de personas han compartido, comentado y reaccionado a una noticia según la cual el expresidente Barack Obama había firmado una orden ejecutiva que prohibía a los escolares recitar el juramento de lealtad.
La noticia es —como muchos lectores habrán imaginado— completamente falsa.
Se publicó por primera vez en un sitio llamado ABCNews.com.co, una página falsa diseñada para parecerse a ABC News. Y tiene el dudoso honor de ser la noticia falsa más compartida del año pasado, según BuzzFeed.
Mientras tanto, durante la campaña electoral estadounidense del año pasado, las noticias falsas se difundieron casi 40 millones de veces, según una investigación de la Universidad de Stanford, que incluía afirmaciones de que el papa había respaldado a Donald Trump y el grupo terrorista Daesh había apoyado a Hillary Clinton.
Ahora Italia, que celebrará sus propias elecciones el próximo año, ha lanzado un ataque preventivo contra la propagación de noticias falsas a través de su sistema educativo.
«Las noticias falsas vierten gotas de veneno en nuestra dieta diaria en la web y acabamos infectados sin siquiera darnos cuenta», afirmó la política italiana Laura Boldrini, que encabeza un proyecto con el Ministerio de Educación italiano para enseñar a los escolares a detectar noticias falsas.
«Es justo dar a estos niños la posibilidad de defenderse de las mentiras», declaró al New York Times.

La iniciativa se pondrá en marcha en 8.000 institutos de todo el país. Se animará a los estudiantes a examinar las fuentes, verificar los hechos y denunciar las noticias fabricadas ante las autoridades pertinentes.
Algunos engaños basados en noticias falsas —por ejemplo, que se puede cargar un iPhone metiéndolo en el microondas— deberían ser fáciles de detectar si se enseña a los estudiantes a comprobar las fuentes en vez de limitarse a leer por encima y a pensárselo dos veces (o quizá solo una) antes de compartir un artículo.
Pero las técnicas oscuras para difundir desinformación son cada vez más sofisticadas y, en el caso de la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses, se necesita una investigación del FBI para desentrañarlas, en vez de una clase en la escuela.
La política es especialmente vulnerable a las campañas persistentes, coordinadas y bien disimuladas que difunden noticias falsas.
La difusión deliberada de información falsa ha influido en el referéndum del Reino Unido sobre la permanencia en la UE, las próximas elecciones en Kenia y la animadversión entre los candidatos presidenciales Marine le Pen y Emmanuel Macron en Francia.
De hecho, solo en los países con una estricta censura de internet no se espera que las noticias falsas entren en la pugna de la política cotidiana.
Los políticos suelen quejarse de ser víctimas de noticias falsas.
El ministro de Asuntos Exteriores español declaró a la BBC que muchas de las imágenes que mostraban violencia policial contra los votantes catalanes eran noticias falsas. Y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, critica sistemáticamente a los medios por difundir noticias falsas.

Pero esto, a su vez, preocupa a algunas personas, que temen que los propios políticos puedan aprovechar la existencia de noticias falsas para deshacerse de historias incómodas.
Las empresas de redes sociales, como Facebook y Twitter, se enfrentan al reto de cómo moderar el contenido de sus sitios. Y los gobiernos de todo el mundo se debaten sobre cómo legislar al respecto.
Pero, aunque enseñar a los escolares a intentar detectarlas puede ser un buen comienzo, es poco probable que las noticias falsas desaparezcan pronto.
