Una aplicación de chat donde los surcoreanos pueden airear anónimamente los trapos sucios de sus jefes y colegas que se comportan mal está dando un impulso tardío al movimiento #MeToo del país y arrojando nueva luz sobre el acoso sexual en una cultura empresarial dominada en gran medida por los hombres.
Tras una reciente oleada de denuncias por conducta indebida en el trabajo —incluida la acusación de tocamientos contra un fiscal surcoreano el mes pasado—, la aplicación Blind ha añadido una nueva función: un tablón de mensajes dedicado al creciente número de historias del #MeToo.
«Creíamos que la denuncia pública de la fiscal daría un nuevo impulso al movimiento #MeToo en Corea del Sur, y nuestro tablón #MeToo se inspiró sin duda en su acción», dijo Kim Sungkyum, cofundador de TeamBlind, la empresa creadora de Blind.
Los surcoreanos recelan de denunciar el acoso en los conglomerados familiares, o chaebol, que dominan el mundo empresarial del país. Su gran temor es que las empresas se vuelvan contra ellos por alterar el statu quo y que vuelvan a ser víctimas.
Alrededor del 61 % de los encuestados surcoreanos que trabajaban en empresas privadas dijeron que evitarían los canales internos de denuncia, pues no confiaban en que su organización mantuviera la confidencialidad de las quejas, según una encuesta de la consultora EY. Esa cifra fue significativamente superior al promedio de Asia-Pacífico, del 37 %.
En cambio, los surcoreanos recurren a Blind, que ahora cuenta con más de un millón de usuarios en el país más conectado del mundo.
«Los empleados son reacios a usar los boletines internos por temor a represalias, algo que forma parte de la cultura empresarial de nuestro país», dijo un banquero de un banco estatal surcoreano que usa la aplicación. «Creo que Blind puede hacer que la gente hable con más libertad, algo que sus empresas no pueden controlar».
En menos de 24 horas desde el lanzamiento del tablón #MeToo en Blind, se publicaron más de 500 mensajes, lo que dejó la aplicación fuera de servicio de forma intermitente debido al intenso tráfico, según afirma la empresa que la gestiona.
Para el jueves, el tablón ya acumulaba más de 1.600 mensajes, que dieron pie a conversaciones sobre conductas sexuales indebidas en el trabajo, desde contar chistes sexistas hasta realizar avances físicos no deseados.
Desigualdad de género
Blind afirma que cifra los datos personales y la información para proteger la privacidad de los usuarios, y que estos deben usar el correo electrónico de su empresa para verificar su identidad.
Cuando la aplicación se lanzó por primera vez, hace cuatro años, varias empresas pidieron a Blind que retirara publicaciones que pudieran perjudicar su reputación. TeamBlind afirma que no ha retirado ninguna publicación a petición de una empresa ni ha afrontado demandas por el material publicado en sus tablones de mensajes.
TeamBlind dijo que revisa las publicaciones y ha eliminado algunas que infringían sus condiciones de uso, entre ellas las que contenían declaraciones potencialmente difamatorias o que podían vulnerar la privacidad de las personas.
A escala mundial, el movimiento #MeToo ha puesto al descubierto a hombres acusados de agresión sexual y acoso en ámbitos como el entretenimiento, la política y los negocios. Decenas de hombres destacados han dimitido o han sido despedidos de puestos de alto perfil, y la policía ha abierto investigaciones sobre algunas acusaciones de agresión sexual.
Sin embargo, el movimiento tardó más en arraigar en Corea del Sur, que el año pasado ocupó el puesto 118 de 144 en igualdad de género, según el Foro Económico Mundial.
Indignación y boicots
En el caso de la fiscal —quien dijo que su jefe la manoseó en un funeral en 2010—, la Fiscalía Suprema abrió una investigación sobre sus acusaciones. La investigación sigue en curso, pero el fiscal general ha prometido tomar medidas para combatir el acoso sexual en el lugar de trabajo.
En otro incidente ocurrido a finales del año pasado, el fabricante surcoreano de muebles Hanssem se disculpó públicamente después de que se viralizara una publicación que detallaba las experiencias de abuso sexual en el trabajo de una empleada, lo que desencadenó un boicot a los productos de la empresa.
A principios de este mes, unas publicaciones en Blind afirmaron que el presidente del grupo propietario de Asiana Airlines había tenido contacto físico inapropiado con auxiliares de vuelo.
La semana pasada, Park Sam-koo, presidente de Kumho Asiana Group, empresa matriz de la aerolínea, pidió disculpas por las acusaciones y dijo: «Todo se debió a mi descuido y es responsabilidad mía».
Park no respondió a las solicitudes de comentarios, y la empresa dijo que no había tomado ninguna medida contra él.
Pese a la mayor sensibilización, muchos usuarios surcoreanos de Blind dicen que todavía no han visto cambios significativos en sus lugares de trabajo.
«A través de Blind, me he dado cuenta de que hay muchas cosas que deben corregirse en mi empresa. Pero aún no he visto ningún cambio profundo», dijo otro usuario que afirmó trabajar para un gran conglomerado. «Todavía nos queda mucho camino por recorrer».
(Información de Heekyong Yang; edición de Ju-min Park y Lincoln Feast)
