En un comedor luminoso del este de Londres, 20 personas esperan con expectación mientras desde una cocina contigua llegan aromas fascinantes.
Imad Alarnab es un chef sirio que vive en el Reino Unido. También es refugiado. Cuatro semanas antes se enteró de que el Hospital Hope, el único hospital pediátrico del norte de Alepo, corría un riesgo inminente de cerrar.
Decidido a ayudar, Imad resolvió utilizar sus habilidades culinarias para recaudar fondos. Se asoció con la organización benéfica Help Refugees, una recién llegada al ámbito de la ayuda humanitaria británica que, en poco más de tres años, ha apoyado más de 80 proyectos en toda Europa con una red de más de 25.000 voluntarios.
Juntos idearon, planificaron y pusieron en marcha La cocina siria de Imad, un restaurante temporal que sirve a sus comensales una comida siria de tres platos y dona a organizaciones benéficas todo el dinero recaudado con las entradas.
Mientras da los últimos retoques, los invitados se dirigen en grupo al comedor, charlando entre ellos. Imad está encantado: «Por eso la comida siempre puede unir a las personas», dice. «Siento que soy el embajador de la gastronomía siria».
Help Refugees está tan arraigada en la era moderna como creada por ella. A través de las redes sociales, sus voluntarios reúnen apoyo, difunden información e intentan que las donaciones benéficas se vuelvan virales.
En el verano de 2015, Help Refugees lanzó la campaña con la etiqueta #HelpCalais para reunir donaciones y recaudar fondos destinados a las personas refugiadas que vivían en la tristemente célebre Jungla de Francia.
La etiqueta se hizo viral. En apenas unas semanas, recaudaron más de 100.000 £ y recibían más de 7.000 donaciones al día.

Tom Steadman, portavoz de prensa de la organización benéfica, afirma que las cenas nocturnas con entradas son una forma eficaz de convencer a la gente corriente de que puede hacer algo para ayudar.
«La crisis de Siria es abrumadora y la gente siente que no puede hacer nada al respecto», dice. «Pero con un restaurante, es fácil hacer algo.
«Se trata de aportar algo positivo a la vida de las personas. En medio del caos, es importante que la gente vea el impacto que tienen las personas refugiadas en nuestra sociedad, ya sea cocinando, haciendo voluntariado o creando arte».
Las cifras son contundentes. Según el ACNUR actualmente hay 65,6 millones de personas desplazadas en todo el mundo, incluidas más de 22 millones de personas refugiadas. De ellas, solo 189.300 fueron reasentadas en 2016.
«Imad es un ejemplo brillante de alguien que tiene mucho que ofrecer», añade Steadman.

También cree que la llegada de las redes sociales ha cambiado las reglas de las campañas benéficas: «La respuesta humanitaria desde las bases no sería ni de lejos tan rápida sin las redes sociales».
La cocina siria es solo uno de los muchos proyectos innovadores que ha apoyado Help Refugees. El año pasado abrió una tienda temporal en Soho, Londres, donde la gente podía comprar productos para personas refugiadas, desde mantas de emergencia hasta mochilas escolares.
Imad dice que los británicos lo han recibido con los brazos abiertos, pero quisiera recordar a quienes no son sirios que la historia de su país no se limita a la guerra civil y los conflictos.
«En el Reino Unido hay dos tipos de reacción», dice. «Una es: “Hola, bienvenido”, y la otra, al descubrir que eres de Siria: “Ah, lo siento”».
Con una cocina que gana popularidad con cada servicio, Imad no solo sirve comida deliciosa y recauda fondos para una Siria devastada por la guerra. También demuestra lo que puede lograrse cuando se da una oportunidad a las personas refugiadas.
