Según los científicos, el consumo y la producción de carne contribuyen significativamente al cambio climático.
Sin embargo, investigaciones ampliamente aceptadas sugieren que los hábitos de consumo de carne han cambiado en los últimos años.
Un estudio informa de que la cantidad de carne que se consume al día por persona disminuyó, en promedio, un 17 % en el Reino Unido entre 2008 y 2019.
Sin embargo, una investigación que compara esta tendencia con otros conjuntos de datos sugiere que la reducción es mucho menor debido a factores como el desperdicio y la subdeclaración.
Responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones de carbono del Reino Unido relacionadas con la dieta, el consumo y la producción de carne contribuyen sustancialmente al cambio climático. Un informe encargado por el Gobierno el año pasado lo confirma: concluye que la población debe comer un 30 % menos de carne para finales de la década a fin de reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos.
Las investigaciones indican que los hábitos de consumo de carne han cambiado. Un estudio informa de que la cantidad de carne que se consume al día por persona disminuyó, en promedio, un 17 % en el Reino Unido entre 2008 y 2019.
Este resultado ha sido ampliamente aceptado y se obtuvo mediante el análisis de los datos sobre consumo de carne publicados en la Encuesta nacional sobre dieta y nutrición. Al pedir a los participantes que registren cuánto han consumido de un alimento determinado durante un período dado, la encuesta recoge datos representativos a escala nacional sobre los alimentos que consume la población del Reino Unido.
Nuestra investigación comparó esta tendencia con otros conjuntos de datos y sugiere, en cambio, que la reducción del consumo de carne podría ser mucho menor. Es posible que los británicos sigan consumiendo demasiada carne, con profundas consecuencias ambientales.
Registro del consumo de carne
Las tendencias del consumo de alimentos se estiman mediante tres tipos de conjuntos de datos: encuestas de recuerdo dietético (entre ellas, la Encuesta nacional sobre dieta y nutrición), encuestas de presupuestos familiares y balances alimentarios. Cada conjunto de datos se elabora a partir de un tipo distinto de información y no está clara la precisión de cada uno.
En las encuestas de presupuestos familiares se pide a los participantes que registren cuánto han comprado de un alimento concreto. Comprar menos carne suele traducirse en un menor consumo de carne en el hogar. Las encuestas de presupuestos familiares muestran que las compras de carne en el Reino Unido disminuyeron apenas un 3 % entre 2008 y 2019.
Los balances alimentarios miden, en cambio, cuántos alimentos hay disponibles para comprar y se elaboran a partir de datos del sector. En la práctica, una caída en el suministro de carne sugiere que se consume menos carne. El suministro de carne disminuyó un 5 % en el Reino Unido durante el mismo período.
Aunque ni las encuestas de presupuestos familiares ni los balances alimentarios miden directamente el consumo, se suelen utilizar para calcular de forma aproximada los cambios en los patrones de consumo. En comparación con las tendencias recogidas por la Encuesta nacional sobre dieta y nutrición, indican una disminución menor del consumo de carne en el Reino Unido.
Esta variación implica que no podemos saber con certeza qué conjunto de datos ofrece la aproximación más cercana al consumo real de carne. Dos factores explican la amplia variación en las estimaciones de consumo.
1. Subdeclaración
Las encuestas suelen depender de datos inexactos. Como se basan en la declaración individual, tanto las encuestas de presupuestos familiares como las de recuerdo dietético están sujetas a la subdeclaración. Esto puede ocurrir cuando los encuestados olvidan accidentalmente registrar los alimentos que han consumido o no quieren declararlos.
La subdeclaración parece aumentar con el tiempo. Esto podría deberse a muchos factores, pero algunos estudios han observado que la subdeclaración es significativamente mayor entre las personas con sobrepeso y obesidad.
El aumento de las tasas de obesidad, el mayor consumo de aperitivos fuera del hogar y la caída de las tasas de respuesta a las encuestas han afectado a la precisión de los datos dietéticos. Según la Oficina Nacional de Estadística, es posible que la Encuesta nacional sobre dieta y nutrición subestimara la ingesta calórica hasta en un 34 % en 2019.
Aunque el consumo real no haya cambiado, la gran caída del consumo de carne estimada por la Encuesta nacional sobre dieta y nutrición podría deberse a la subdeclaración.
2. Desperdicio
Como los balances alimentarios se basan en datos del sector, están menos sujetos a la subdeclaración. Sin embargo, la cantidad de alimentos que se desperdician también puede afectar a la precisión de los datos dietéticos.
Como medidas indirectas del consumo, los balances alimentarios y las encuestas de presupuestos familiares incorporan el desperdicio de alimentos. Los alimentos en los estantes del supermercado pueden comprarse o desperdiciarse, del mismo modo que los alimentos comprados pueden consumirse o tirarse.
Por tanto, los cambios en el desperdicio pueden traducirse en cambios aparentes (pero no reales) en el consumo. Un aumento declarado del consumo podría, en realidad, estar ocultando un aumento del desperdicio de alimentos.
Los cambios en la cantidad de alimentos desperdiciados afectan a la diferencia entre el consumo real y el consumo aparente, medido mediante encuestas de presupuestos familiares o balances alimentarios. Si aumentara el desperdicio de carne y el consumo real de carne disminuyera en la misma medida, el consumo aparente de carne no cambiaría.
Esto podría ocultar tendencias de descenso del consumo. Un aumento en la cantidad de carne desperdiciada podría explicar las diferencias entre las tendencias que muestran los tres tipos de conjuntos de datos.
Como medida directa del consumo, las encuestas de recuerdo dietético no incluyen el desperdicio. A diferencia de las encuestas de presupuestos familiares y los balances alimentarios, su precisión no se verá afectada por los cambios en la cantidad de desperdicio.
Todos los conjuntos de datos indican que el consumo de carne en el Reino Unido está disminuyendo, pero no se sabe con certeza cuál es la magnitud del descenso.
Sin embargo, nuestra investigación sugiere que la disminución del consumo de carne en el Reino Unido podría ser mucho menor de lo que se ha estimado oficialmente. Deben tomarse más medidas para garantizar que alcancemos los objetivos de un sistema alimentario saludable y sostenible.
Es necesario mejorar la recopilación de datos sobre el desperdicio de alimentos y la subdeclaración. Un primer paso sería obtener datos sobre el alcance de la subdeclaración en los conjuntos de datos dietéticos y la proporción de alimentos desperdiciados en cada etapa de la cadena de producción, lo que permitiría mantener la coherencia de las tendencias dietéticas a largo plazo. Esto permitiría utilizar varios conjuntos de datos dietéticos para calcular el consumo con mayor precisión.

