Un nuevo estudio muestra que aprender una lengua visoespacial como la lengua de signos británica mejora la visión periférica de los adultos oyentes.
«Nos sorprendió que los intérpretes de LSB respondieran más rápido. No necesariamente conocían la lengua de signos desde la infancia, pero han mejorado su sensibilidad visual periférica al aprender esta lengua visual y usarla a diario», afirma Charlotte Codina, profesora de ortóptica en la Universidad de Sheffield.
«Esto demuestra que ser intérprete de LSB no solo es un trabajo interesante, sino que también tiene beneficios, como hacer que estés más atento a los cambios en tu campo visual periférico, algo que puede ayudar al conducir, practicar deporte o arbitrar un partido de fútbol, por ejemplo».
Además, según el estudio publicado en, los adultos sordos tienen una visión periférica y unos tiempos de reacción significativamente mejores que tanto los adultos oyentes como los usuarios de LSBFrontiers in Psychology. Los investigadores afirman que los resultados respaldan la creencia común de que perder uno de los cinco sentidos, como el oído, puede potenciar otros, como la vista o el olfato.
«Descubrimos que los adultos sordos tienen tiempos de reacción más rápidos en todo el campo visual, hasta 85 grados hacia la periferia, cerca del límite de la visión», afirma Codina. «Nuestro estudio demuestra que las personas sordas tienen capacidades visuales excepcionales que los adultos oyentes no tienen. Estos resultados respaldan la creencia común en la compensación sensorial».
La LSB es la forma más común de lengua de signos en el Reino Unido y la utilizan alrededor de 145.000 personas. Tiene su propia estructura gramatical y sintaxis y, como lengua, no depende del inglés hablado ni está estrechamente relacionada con él.
