Con una población que crece rápidamente, la producción de alimentos es un desafío apremiante para India.
Los cultivos verticales pueden instalarse en edificios o contenedores de transporte marítimo, y ofrecen una alternativa a la agricultura que depende de pesticidas y fertilizantes.
Los cultivos verticales requieren una gran inversión inicial, pero el Gobierno ofrece financiación mediante deuda a los productores.
Las proyecciones sugieren que India será el país más poblado antes de 2025. Esto pone en duda nuestras capacidades de producción de alimentos. El Índice Global de Seguridad Alimentaria (GFSI, por sus siglas en inglés), que compara 58 indicadores únicos que miden los factores de asequibilidad, disponibilidad, calidad y seguridad de los alimentos en 113 países en desarrollo y desarrollados, situó a India en el puesto 71 en 2021. Esto indica lo apremiante que es el desafío de la producción de alimentos, y es probable que aumente con el crecimiento de la población.
Las tendencias macro en los mercados indican una preferencia de los consumidores por productos frescos y naturales que son saludables y de origen local. Los cultivos verticales se han propuesto como alternativa a la agricultura que depende de pesticidas y fertilizantes, y los avances tecnológicos han reducido el coste de producción y han hecho viable comercialmente el concepto. Se calcula que ya existen más de 2.000 cultivos verticales en Estados Unidos. Estas granjas pueden ocupar espacios como edificios o contenedores de transporte marítimo, donde producen rendimientos superiores a los de la agricultura tradicional al aire libre, y utilizan un 70 a 95 % menos de agua. Un estudio realizado por el Instituto Indio de Investigación Agrícola (IARI) constató que se registraron ahorros de agua y fertilizantes de alrededor del 25 % y el 30 %, respectivamente, en diversos cultivos frutales de la región de Delhi mediante el sistema de fertirrigación por goteo.
En India, Future Farms ha desarrollado con éxito cultivos verticales, y Barton Breeze gestiona granjas inteligentes que recopilan cientos de puntos de datos en cada una de sus unidades para proyectar los datos de cosecha y calcular las ventas. Farm-in-Box ha desarrollado paquetes innovadores de microcultivos vivos de 15 días de edad, con raíces agrupadas en una caja, que pueden cosecharse frescos en cualquier momento. Están surgiendo varias granjas de este tipo cerca de las ciudades, que poco a poco atienden las necesidades de los habitantes urbanos. Las verduras cultivadas hidropónicamente se pueden encontrar en los principales supermercados y en las plataformas populares de compra de alimentos en línea.

Los cultivos verticales reducen la dependencia de pesticidas y fertilizantes
El uso de pesticidas afecta gravemente a la salud humana y al medioambiente. En India, los agricultores no disponen de equipos de protección adecuados y, con frecuencia, desconocen las instrucciones de uso seguro. Entre 1995 y 2015, el 18 % de los suicidios en India se debieron al consumo de pesticidas. El mayor número de casos se registró en el estado de Maharashtra, donde se utilizan más pesticidas que en cualquier otro lugar del país. Tras la prohibición del endosulfán, un pesticida altamente peligroso, por parte de Kerala en 2005, se registró una tasa de suicidios por pesticidas inferior a la esperada.
Los cultivos verticales utilizan menos fertilizante que las granjas tradicionales, ya que puede aplicarse directamente a las raíces de las plantas, y los excedentes se reciclan y recirculan. Esto puede tener implicaciones significativas en un país que ha presupuestado 1,05 billones de rupias (lakh crore) (13 000 millones de dólares) en fertilizantes para 2022/23. India es el mayor importador mundial de urea, cuyo precio ha aumentado drásticamente en los últimos años.
Los costes de la agricultura vertical
Por otro lado, la inversión de capital necesaria para instalar un cultivo vertical es elevada. Según los requisitos específicos, el precio base suele ser de alrededor de 60-70 lakh de rupias (72 000-85 000 dólares) por 1 acre de terreno, y una unidad totalmente automatizada puede llegar a costar 1,5 crore de rupias (182 000 dólares). Las necesidades energéticas pueden llegar a representar hasta el 40 % de los gastos operativos totales, y existe el riesgo de enfermedades de transmisión hídrica.
Para ayudar y apoyar a los productores, la Junta Nacional de Horticultura de India concede una subvención vinculada a crédito para el desarrollo de proyectos de horticultura comercial. El Fondo de Infraestructura Agrícola ofrece servicios de financiación mediante deuda a largo plazo para la instalación de cultivos verticales.
Esta tecnología todavía está en sus inicios, pero tiene potencial para generar una rentabilidad sólida en las ventas directas al consumidor. La adición más significativa a los ingresos de un agricultor vertical es que puede vender productos frescos fuera de temporada, ya que controla todas las condiciones ambientales para cultivar. Un estudio concluyó que cada dólar invertido en la producción de tomates fuera de temporada genera ingresos de 3,3 dólares, frente a una rentabilidad de 1,7 dólares en temporada alta. Por tanto, existen razones económicas y sociales para invertir en la agricultura vertical.