Tecnología para la cena: cómo nuestra comida cambia tan rápido como nuestros iPhone

'A decade from now, the food we eat today may seem as outdated as a phone without apps'
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Hace una década, Apple, el gigante tecnológico, lanzó el primer iPhone. Imagina cómo era tu vida antes de eso. ¿Llevabas tu agenda personal en una libreta? ¿Parabas el coche y desplegabas un mapa cuando te perdías?

Dentro de una década, los alimentos que consumimos hoy —y los sistemas que los hacen posibles— podrían parecernos tan obsoletos como un teléfono sin aplicaciones. La tecnología está acelerando el cambio en todas partes. La pregunta no es si transformará la forma en que producimos, transportamos y consumimos alimentos, sino cómo lo hará.

Imagina que abres el frigorífico en 2030. Quizá ese cerdo proceda de una sola célula porcina, cultivada para convertirse en «carne limpia» en un laboratorio. Tal vez ese arroz que sobró haya sido editado genéticamente con CRISPR-Cas9 o la lechuga se haya producido con un «ordenador de alimentos» personal en un edificio de la ciudad, siguiendo una receta de datos. Quizá la sostenibilidad del aceite de palma de tu margarina se haya supervisado mediante satélites con tecnología avanzada de obtención de imágenes o a la mujer que cultivó tus berenjenas le hayan pagado mediante blockchain. Tal vez el propio frigorífico sea «inteligente», y te envíe notificaciones para que te comas el queso antes de que se ponga verde.

La tecnología ofrece un potencial extraordinario para resolver los desafíos alimentarios de hoy. Pero esto no ocurrirá automáticamente. Sin cuidado, estas innovaciones podrían ahondar aún más las divisiones en un mundo profundamente desigual, entre quienes tienen de todo y quienes pasan hambre.

Tanto las tecnologías de vanguardia como las innovaciones que ya están en marcha podrían transformar distintos ámbitos, desde los medios de vida de los agricultores hasta la nutrición de los consumidores y el cambio climático. Ampliar soluciones de baja tecnología, como los secadores solares y el almacenamiento en frío, ayudaría a los agricultores a reducir las pérdidas de alimentos, que pueden alcanzar hasta el 40 % de los alimentos producidos en muchas regiones en desarrollo. En un sistema alimentario que utiliza el 70 % del agua dulce del mundo y representa casi una cuarta parte de las emisiones mundiales de carbono, se puede mejorar la sostenibilidad mediante nuevos enfoques, como la inteligencia artificial basada en drones y conectada a aplicaciones móviles, y otros tradicionales, como el uso de insectos como fuente de proteínas. Y en un mundo donde la mitad de la población pasa hambre, tiene sobrepeso o sufre carencias de micronutrientes, se podría mejorar la nutrición mediante investigaciones pioneras sobre el microbioma humano o, sencillamente, ampliando el enriquecimiento de los alimentos con nutrientes.

Sin embargo, la tecnología no es una solución mágica. Los nuevos enfoques plantearán nuevas preguntas, desde las implicaciones de los nuevos productos y servicios hasta quién los crea y controla. ¿Qué podría ocurrir con los 800 millones de personas que dependen de la agricultura para ganarse la vida y que tienen más de 60 años de edad en promedio, a medida que la agricultura se automatiza cada vez más? Si toda África estuviera conectada a la nube, ¿quién controlaría los datos?

Estas preguntas apuntan a una gran oportunidad: aprovechar el poder de la tecnología y la innovación para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su aspiración de hambre cero. En esta era de nuevas posibilidades, podemos facilitar soluciones para quienes más las necesitan, colaborando con innovadores desde Bombay hasta Nairobi y Buenos Aires, así como en Silicon Valley. Y, mediante nuevas formas de colaboración entre las empresas, los gobiernos y la sociedad civil, podemos orientar la innovación hacia los problemas más apremiantes del mundo, entre ellos, alimentar a una población mundial creciente dentro de los límites de nuestro pequeño planeta.

A través de su nuevo proyecto sobre seguridad alimentaria y agricultura, «Innovación con propósito», el Foro colabora para aprovechar el poder de la tecnología y crear sistemas alimentarios más inclusivos, sostenibles, eficientes y nutritivos.

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