La historia del deporte está llena de relatos de equipos outsiders que desafían todos los pronósticos y triunfan frente a rivales más grandes. El ascenso de cuento de hadas del Leicester City pasando del último puesto de la Premier League del Reino Unido en 2015 al primero en 2016, es un ejemplo memorable, mientras que tanto Dinamarca como Grecia han triunfado en los Campeonatos de Europa de la UEFA.
Ahora Croacia, una nación con una población de apenas 4,2 millones, se ha asegurado por primera vez un lugar en la fase final de la Copa del Mundo.
Y no es el único país pequeño que ha brillado en el torneo. Uruguay –con una población de 3,4 millones– llegó a los cuartos de final de este año derrotando al poderoso Brasil, con una población de 207 millones.

Por supuesto, ser una nación grande no es, ni mucho menos, un ingrediente esencial para el éxito en el fútbol. Si así fuera, China, India y Estados Unidos se habrían clasificado al menos para la fase de grupos del Mundial.
La competitividad fuera del terreno de juego
Pero ¿qué ocurre con el éxito fuera del terreno de juego? Los países pequeños suelen aparecer en lo más alto de las clasificaciones de riqueza (Catar), capacidad de innovación (Corea del Sur y Suecia), felicidad (Finlandia) y paridad de género (Islandia).
Y en lo que respecta a la competitividad, también demuestran que pueden superar con creces su peso y dejar atrás a economías más grandes.
Suiza, con 8,5 millones de habitantes, ocupa la primera posición en el Índice Global de Competitividad 2017-2018, mientras que Singapur, una ciudad-estado con una población similar a la de Minnesota, con 5,5 millones de habitantes, ocupa el tercer lugar, tras Estados Unidos.

En el caso de Suiza, que encabeza la clasificación general por sexto año consecutivo y obtiene buenos resultados en casi todos los pilares de la competitividad, se debe a una economía resiliente, mercados laborales sólidos y empresas innovadoras y sofisticadas.

Singapur, que este año ha descendido un puesto hasta el tercero, principalmente por el aumento de la deuda pública, ha tenido un desempeño sólido en todos los ámbitos, según el informe. Su infraestructura de transporte, sus mercados de productos y de trabajo, y su sector financiero son todos muy eficientes.
Si el tamaño de la población no parece ser un factor clave, dentro o fuera del terreno de juego, ¿qué es exactamente lo que hace que un país pequeño sea competitivo a nivel mundial?
A menudo se considera que la agilidad, la velocidad y la capacidad de cambiar de rumbo con rapidez son factores clave al valorar los méritos de los países, las organizaciones e incluso los jugadores más pequeños.
Pero cómo los países más grandes pueden replicar el éxito de los más pequeños es una cuestión que seguirá preocupando durante algún tiempo tanto a economistas como a aficionados al fútbol.
