Los productos químicos suelen tener un impacto perjudicial en el medio ambiente, también por las emisiones de CO₂ que generan.
La química verde minimiza el uso de sustancias peligrosas al diseñar productos y procesos.
Al dar lugar a procesos de fabricación más eficientes, la química verde también es buena para las empresas.
Hay pocas dudas de que la química ha tenido un impacto profundo y positivo en nuestras vidas. Presentes en todo tipo de productos, desde detergentes y pasta de dientes hasta medicamentos, plásticos, pinturas y mucho más, los productos químicos desempeñan un papel fundamental en la sociedad. Por desgracia, el uso de algunos de ellos tiene graves consecuencias imprevistas: compuestos nocivos dañan tanto el medio ambiente como la salud humana.
Aunque puede plantear problemas, la química no es el enemigo. De hecho, una de sus ramas, la química verde, ofrece una solución prometedora. Inspirado en la naturaleza, su enfoque consiste en diseñar productos y procesos químicos de manera que se reduzca o elimine el uso o la generación de sustancias peligrosas, lo que permite obtener resultados mejores y más seguros, y reducir los residuos. Su aplicación abarca todo el ciclo de vida de un producto, desde el diseño y la fabricación hasta su uso y su reciclaje o eliminación al final de su vida útil.
El profesor Paul Anastas, galardonado con el Premio Volvo de Medio Ambiente en 2021, ha sido un destacado defensor de la química verde y ha profundizado nuestra comprensión de cómo los productos químicos pueden ser una forma revolucionaria de mejorar el medio ambiente. Ha impulsado avances científicos transformadores, como los 12 principios de la química verde, que se utilizan tanto en la industria como en la investigación académica de todo el mundo para orientar a los químicos en sus esfuerzos por reducir los efectos nocivos de nuestros productos.
El problema de las emisiones de los productos químicos
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones directas de CO₂ de la producción química primaria alcanzaron los 880 millones de toneladas en 2018. Todos conocemos bien el impacto que el aumento de los niveles de CO₂ tiene en el medio ambiente: desestabiliza el clima y provoca la acidificación de los océanos. Para abordar estas emisiones, debemos actuar sobre las que genera el sector químico.
La industria química también es el mayor consumidor industrial de petróleo y gas, que utiliza como materias primas para fabricar productos. Esto no solo requiere mucha energía, sino que también genera residuos potencialmente peligrosos. La química verde busca sustituir estos recursos no renovables y cada vez más escasos por materiales renovables menos perjudiciales para las personas y el medio ambiente.

Una de las innovaciones más prometedoras es utilizar el propio CO₂ como materia prima para fabricar productos como materiales de construcción, productos químicos y combustibles. Científicos del Laboratorio Nacional de Los Álamos también han desarrollado un proceso para utilizar CO₂ en la fabricación de chips informáticos, con el que se reducen considerablemente las cantidades necesarias de productos químicos, energía y agua. Convertir el CO₂ en un recurso útil, en lugar de dejar que sea un subproducto nocivo, es un paso crucial para descarbonizar la economía.
Impulsar la fabricación verde para obtener beneficios
Además de ser mejor para el medio ambiente, la química verde también puede mejorar los resultados económicos, gracias a la reducción de residuos y a procesos de fabricación más rápidos y eficientes desde el punto de vista energético. A esto se suman mayores rendimientos y un menor uso de recursos cada vez más escasos, como los derivados del petróleo, lo que ralentiza su agotamiento y evita los riesgos y las fluctuaciones de precios asociados al uso de hidrocarburos.
Hay ejemplos de química verde en la mayoría de los sectores industriales, pero Volvo Group sabe que hay sustancias químicas en todo tipo de elementos de nuestros vehículos y máquinas: desde componentes de plástico, cables, alambres y neumáticos hasta partes de los paneles de instrumentos. Queremos asegurarnos de que su uso no perjudique al medio ambiente. Tenemos una lista negra de productos químicos cuyo uso está prohibido y una lista roja de sustancias que deben declararse; todos los proveedores que quieran trabajar con nosotros deben cumplir estos requisitos. Además, siempre buscamos nuevas tecnologías para reducir el consumo de energía, como cambiar a un sistema de pintura de poliuretano que requiere un horneado a temperaturas considerablemente más bajas que los sistemas de pintura convencionales.
Gracias a una red cada vez mayor de químicos especializados en química verde en todo el mundo, se intensifican los esfuerzos para aplicar sus principios y diseñar y desarrollar productos químicos y productos más seguros, que no dañen a las personas ni al medio ambiente. Sin embargo, debemos avanzar más y más rápido, colaborando con instituciones académicas y la comunidad científica para frenar el daño que se está causando a los ecosistemas del planeta. Además, los fabricantes deben colaborar con sus cadenas de suministro para concienciar sobre la necesidad de adoptar una forma de pensar acorde con la química verde.
¿Qué es una economía circular?
La química verde no puede resolver todos nuestros desafíos medioambientales, pero ofrece las cualidades de innovación tecnológica que esperamos en nuestra vida moderna, sin la contaminación química, y tiene sentido tanto para el medio ambiente como para las empresas.