Un nuevo estudio ha calculado el impacto ambiental de 57.000 productos de supermercado en una nueva base de datos.
Los investigadores se encuentran entre los primeros en evaluar el impacto de productos con varios ingredientes; su trabajo podría allanar el camino para el uso generalizado de etiquetas ecológicas en los alimentos.
Solo se disponía de listas completas de ingredientes para el 2,5 % de los productos analizados por el grupo.
Es necesario cambiar la producción, las cadenas de suministro y el consumo para acercarse al cumplimiento de los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero.
Un nuevo estudio a gran escala ha calculado el impacto ambiental de 57.000 productos de supermercado. Los investigadores se encuentran entre los primeros en evaluar el impacto de productos con varios ingredientes, y su trabajo podría allanar el camino para el uso generalizado de etiquetas ecológicas en los alimentos.
«La premisa fundamental del artículo es encontrar una manera estandarizada o transparente de calcular el impacto ambiental de los productos que se pueden comprar», afirmó Michael Clark, investigador de sistemas alimentarios sostenibles de la Universidad de Oxford y autor principal del artículo.
Los resultados en sí no son revolucionarios —los productos con carne y lácteos generan muchas emisiones, mientras que los que contienen verduras no—, pero probablemente tendrán mayor repercusión la cantidad de productos analizados y el método desarrollado para calcular sus efectos ambientales.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios se han centrado en el impacto ambiental de materias primas comercializadas al por mayor, como la soja, la carne de vacuno y el trigo. Pero los productos que la gente compra en el supermercado suelen ser más complejos que un solo ingrediente. Esta nueva investigación pretende cerrar la brecha entre esos datos y la necesidad de información sobre los productos que la gente realmente compra.
Desentrañar el impacto ambiental de los productos del supermercado
Los productos del supermercado suelen contener varios ingredientes. Ahí es donde el trabajo se complica.
Para determinar el impacto de las emisiones de cada producto, los investigadores necesitaban averiguar qué ingredientes contenía cada uno. Es difícil encontrar estos datos: solo había información completa sobre los ingredientes del 2,5 % de los productos analizados por el grupo. Con esos productos, entrenaron un algoritmo para predecir la composición del resto.
El grupo, que basó su análisis en productos disponibles en el Reino Unido e Irlanda, asignó a miles de productos una puntuación de impacto ambiental considerando varios factores, como las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso del suelo y el estrés hídrico. También comparó estos datos con la información nutricional y concluyó, en términos generales, que los alimentos más saludables tienden a tener un menor impacto ambiental.
Las empresas del sector alimentario ya están prestando atención. «Hemos estado trabajando con algunos minoristas», dijo Clark. «Les interesa disponer de esta información para averiguar cómo pueden utilizarla en su camino hacia las cero emisiones netas».
Entre sus posibles usos figuran una herramienta corporativa interna para medir el impacto ambiental de los productos, una aplicación de acceso público o incluso etiquetas ecológicas directamente en los propios productos.
Algunas investigaciones sugieren que las etiquetas ecológicas pueden ayudar a los consumidores a realizar compras más sostenibles. Este verano, cuatro de las principales cadenas de supermercados del Reino Unido están probando sus propios sistemas de etiquetado. Una de ellas, Tesco, intentó añadir etiquetas de carbono a sus productos hace años y abandonó la iniciativa debido a la dificultad de analizar tantos productos.
La producción de alimentos contribuye considerablemente al cambio climático, pero el mundo está lejos de cumplir sus objetivos de reducción de las emisiones del sector. Clark afirma que, en este momento, la responsabilidad es de todos.
«Es necesario cambiar la producción, las cadenas de suministro y el consumo —todo eso— para acercarnos siquiera a cumplir [los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero]. Eso incluye, sin duda, a los consumidores, los productores y las empresas», afirmó.


