El rápido crecimiento de la población mundial está ejerciendo más presión sobre el sector agrícola para satisfacer la demanda y reducir la inseguridad alimentaria.
Sin embargo, la producción de alimentos no es sostenible actualmente y representa más de una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Dos empresas emergentes de India y Ghana están entre las que hacen posible una agricultura sostenible.
A medida que la población mundial se acerca rápidamente a los 8.000 millones de personas, la industria agrícola afronta más presión que nunca para aumentar la producción. Además, dado que el cambio climático supone una amenaza cada vez mayor para el planeta, alimentar a más personas de forma más sostenible se ha vuelto más importante que nunca.
La producción de alimentos contribuye a más de una cuarta parte (26 %) de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según Our World in Data. La agricultura también es el principal motor de la pérdida de biodiversidad, y amenaza al 86 % de las especies en peligro de extinción, según la ONU. Es probable que este impacto aumente a medida que crezca la población mundial.
Entonces, ¿qué se puede hacer para que la agricultura sea más sostenible?
Ayudar a los agricultores a proteger el frágil ecosistema forestal de India
Farmers for Forests comenzó a finales de 2014 a ofrecer incentivos a los agricultores de India para que protejan los bosques existentes y planten nuevos en terrenos sin uso. En India, «los patrones meteorológicos erráticos provocados por el cambio climático están reduciendo los rendimientos agrícolas, lo que perjudica la vida de los agricultores y lleva a despejar aún más terrenos forestales para destinarlos a la agricultura, creando un círculo vicioso».
La empresa emergente, una innovadora de UpLink del Foro Económico Mundial, reconoció la necesidad de soluciones innovadoras y sostenibles que también protegieran los intereses de los agricultores vulnerables y las comunidades locales que dependen de los bosques para subsistir. Utiliza el enfoque de Pago por Servicios Ecosistémicos (PSE), mediante el cual se compensa económicamente a los propietarios de tierras por adoptar prácticas sostenibles. Esto incluye proteger el hábitat de especies en peligro, conservar el suelo y capturar carbono mediante la regeneración de los bosques.
Se realizan pagos periódicos a los propietarios de tierras yermas o degradadas que luego se reforestan. Se compensa a los propietarios de terrenos con bosques existentes si dejan de talar árboles. Farmers for Forests entonces «vigila la cubierta forestal mediante un riguroso monitoreo por satélite y drones, y está en proceso de vincular estos proyectos con los mercados voluntarios de créditos de carbono para garantizar pagos sostenibles a largo plazo». Su objetivo es recuperar más de 12.000 hectáreas de terreno forestal para 2030, lo que permitiría retirar 25 millones de toneladas de CO2 al año.
La lucha contra el desperdicio de alimentos
La empresa emergente AkoFresh, con sede en Ghana, afirma que cada año se pierden en el mundo 1.300 millones de toneladas de alimentos después de la cosecha y cita a la ONU, que señala que el 15 % de las emisiones relacionadas con el desperdicio de alimentos se debe a una refrigeración insuficiente. AkoFresh afirma que el problema es especialmente grave en el África subsahariana, donde se pierde más de un tercio de los alimentos, principalmente por cadenas de suministro ineficientes.
La empresa ofrece unidades comunitarias de almacenamiento desconectadas de la red eléctrica, que, según afirma, pueden prolongar la vida útil de los cultivos perecederos de los cinco días habituales a 21 días. Las cámaras frigoríficas son móviles y funcionan con energía solar; los agricultores pueden alquilarlas.
AkoFresh afirma que cada cámara frigorífica con energía solar que instala reduce hasta 16,5 toneladas de emisiones de CO2 al mes. Calcula que, durante los próximos 5-10 años, su proyecto ayudará a reducir en un 50 % las pérdidas de alimentos en 10 comunidades de Ghana. Según la empresa, esto aumentará en más de 10 millones de dólares los ingresos totales de temporada de los agricultores y reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero en un 15 %.
La organización afirma que luego prevé expandirse a otros dos países africanos con el objetivo de llegar a 15.000 pequeños agricultores y comerciantes. Entre ellos podría estar Burkina Faso, uno de los principales países productores de tomate de África Occidental.
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