La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que 800 millones de personas cultivan alimentos en las ciudades y sus alrededores. Eso equivale aproximadamente al 20 % de la población urbana mundial que se dedica a la agricultura de una forma u otra.
La agricultura urbana es habitual en muchos países en desarrollo, donde la gente destina una proporción mucho mayor de sus ingresos a comprar alimentos, pero esta práctica también está ganando popularidad en todo el mundo.
Están surgiendo granjas entre rascacielos, en contenedores de transporte y en azoteas de ciudades de todo el mundo, y a una escala sorprendente. Estas granjas urbanas no solo proporcionan productos frescos a la población local, sino que también generan empleo.
En Estados Unidos, el movimiento de agricultura urbana lleva varios años floreciendo. Brooklyn Grange, situada en dos azoteas de la ciudad de Nueva York, cultiva más de 22.500 kg de productos orgánicos. Y sobre una fábrica de Chicago se encuentra el invernadero en azotea más grande del mundo —con una superficie de casi 7.000 metros cuadrados.
En un antiguo almacén de Newark, Nueva Jersey, está tomando forma un proyecto aún más ambicioso. AeroFarms está construyendo lo que asegura que será la granja vertical más grande del mundo, con una producción de alrededor de 900.000 kg de verduras de hoja al año.
Las verduras se producen mediante aeroponía, una técnica agrícola que consiste en cultivar plantas en lechos apilados verticalmente, sin tierra, luz solar ni pesticidas y con muy poca agua
La agricultura vertical produce mayores rendimientos en mucho menos espacio que la agricultura tradicional, y sus defensores afirman que reduce la presión sobre el medioambiente y, en última instancia, podría mejorar la seguridad alimentaria.
El Foro Económico Mundial incluye las «verduras verticales» entre sus 10 principales innovaciones urbanas, y sostiene que acercar la granja a la puerta del consumidor elimina «gran parte de los residuos del sistema».
Esta tecnología ha sido adoptada en Japón y Singapur, donde el suelo es escaso y caro.
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Alimentar a un mundo en crecimiento
Cada vez más personas se trasladan a las ciudades. Hoy, algo más de la mitad (54 %) de la población mundial vive en zonas urbanas. Para 2050, esta cifra será del 66 %, y la mayor parte del crecimiento se concentrará en África y Asia.
Cultivar alimentos en granjas verticales podría ayudar a garantizar que tengan suficiente para comer, afirman quienes defienden esta tecnología.
Mientras tanto, otros agricultores urbanos han estado trabajando en soluciones para la seguridad alimentaria que requieren mucha menos tecnología. En el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi (Kenia), sus habitantes cultivan verduras verticalmente en sacos llenos de estiércol, tierra y piedras pequeñas para facilitar el drenaje del agua; plantan tanto en los laterales como en la parte superior de los sacos para aprovechar al máximo el espacio.
Conocidos como los huertos en sacos de Kibera, la iniciativa pretendía crear empleo para las personas desempleadas, además de alimentar a la población. Ahora hay miles de estas minigranjas urbanas en el asentamiento, donde viven alrededor de 700.000 personas.
