¿Te apetece una hamburguesa de insectos? Un supermercado suizo vende alimentos elaborados con insectos

Wander Alblas, 18, student cook at the Rijn IJssel Vakschool prepares a Tjap Choi dish made of mealworms and locusts at the Cooking school at the University of Wageningen April 4, 2014. REUTERS/Michael Kooren (NETHERLANDS - Tags: SOCIETY FOOD) - RTR3PFZW
Switzerland has become the first European country to allow the sale of insect-based food for humans.Image: REUTERS/Michael Kooren
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¿Te animas a probar una hamburguesa de gusanos de la harina? ¿Qué tal unas albóndigas de insectos?

Si vives en Suiza, puedes hacerlo, después de que la cadena de supermercados Coop anunciara que incorporaría a sus estanterías una nueva gama de alimentos a base de insectos.

Este año, Suiza se convirtió en el primer país europeo que permite vender alimentos a base de insectos para consumo humano.

Aunque se consideran manjares en algunos países asiáticos, como demostró la actriz Angelina Jolie durante un viaje a Camboya a principios de este año, en muchos países occidentales los insectos están prohibidos como alimento.

Sin embargo, en mayo Suiza modificó sus leyes de seguridad alimentaria para permitir la venta de productos elaborados con tres tipos de insectos: saltamontes, grillos y gusanos de la harina.

Insectos contra el cambio climático

La nueva gama de hamburguesas y albóndigas de gusanos de la harina de Coop, que se venderá en agosto en varios supermercados suizos, ha sido desarrollada por la empresa emergente suiza Essento.

La empresa ha recibido apoyo de la mayor iniciativa europea de innovación sobre el cambio climático. El sitio web de Climate-KIC describe a Essento como una empresa que lleva al mercado una «forma mucho más eficiente en el uso de recursos y respetuosa con el medioambiente de consumir proteínas animales».

Las emisiones mundiales de la ganadería representan más de una séptima parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el ser humano, y se considera que el metano emitido por los animales que comemos puede ser hasta 30 veces más perjudicial que el dióxido de carbono.

Obtener proteínas de los insectos podría ayudar a aliviar la carga que nuestras dietas imponen al clima.

Los insectos también podrían contribuir a afrontar el desafío mundial de la seguridad alimentaria.

Según algunos expertos, para 2050 una población mundial de 9.700 millones de personas demandará un 70 % más de alimentos que los que se consumen hoy.

Aunque algunos promocionan la tecnología como una forma de satisfacer este enorme aumento de la demanda de alimentos, los insectos también podrían formar parte de la solución.

Suiza ya permite la venta de alimentos elaborados con gusanos de la harinaImage: REUTERS/Michael Kooren

Insectos que reducen los residuos

Si queremos hacer frente con éxito al enorme aumento de la demanda de alimentos en las próximas décadas, tendremos que dejar de desperdiciar tantos.

Se estima que algo menos de la mitad de todos los alimentos que producimos acaba convertido en residuos: aproximadamente 1.300 millones de toneladas.

Los insectos también pueden ayudar en este ámbito.

Especies como las larvas de la mosca soldado negra (BSF) transforman los alimentos en descomposición en nutrientes de alta calidad.

Actualmente, empresas de todo el mundo buscan comercializar las proteínas, grasas, quitina y compost que producen especies como la BSF e incorporarlos a productos como alimentos para mascotas y piensos para el ganado.

Se cree que esto podría poner a disposición otros 325 millones de toneladas de alimentos. Para poner esa cifra en contexto, en 2012 la producción neta total de alimentos en el África subsahariana fue de unos 230 millones de toneladas.

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