Durante varias décadas, el producto interior bruto (PIB), una suma del valor de los bienes comprados, ha sido un referente omnipresente de la actividad económica. Más recientemente, algunos observadores han sugerido que el PIB se queda corto porque no incluye el valor de los bienes gratuitos en línea, como las redes sociales, los motores de búsqueda, los mapas, los vídeos y mucho más.
Un nuevo estudio de investigadores del MIT asigna un valor en dólares a todos esos bienes digitales gratuitos que la gente utiliza, y defiende que la actividad en línea puede y debería formar parte del PIB algún día.
Por ejemplo, según una serie de encuestas realizadas por los investigadores, Facebook vale unos 40 a 50 dólares al mes para los consumidores estadounidenses. En Europa, los mapas digitales de los teléfonos se valoran en 59 euros (actualmente unos 67 dólares) al mes. Y la herramienta de mensajería gratuita WhatsApp, la más utilizada fuera de Estados Unidos, vale nada menos que 536 euros (611 dólares) al mes, según indica la encuesta.
“La magnitud de las cifras fue realmente sorprendente”, afirma Avinash Collis, candidato a doctor en tecnologías de la información en la Escuela de Dirección de Empresas Sloan del MIT, que contribuyó a desarrollar el nuevo estudio.
O, como escriben los académicos en un nuevo artículo que resume los resultados, “los bienes digitales han generado grandes ganancias en bienestar que no se reflejan en las medidas convencionales del PIB y la productividad”.
El artículo, “Using massive online choice experiments to measure changes in well-being”, se publica hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences. Además de Collis, los autores son Erik Brynjolfsson, catedrático Schussel Family de Gestión en MIT Sloan, y Felix Eggers, profesor adjunto de economía en la Universidad de Gronigen, en los Países Bajos.
Pregunta a la gente qué quiere
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron tres encuestas en línea a gran escala en las que se pidió a los consumidores que pusieran precio a los servicios en línea gratuitos que consumen. En muchos casos, se preguntó a los encuestados si preferirían seguir utilizando un bien en línea gratuito o indicar un precio que les compensara por perder el acceso a ese producto. En total, las encuestas recogieron unas 65.000 respuestas.
“La mejor forma de valorar estos bienes digitales es acudir directamente a la gente y preguntarle”, afirma Collis.
El estudio arrojó varias conclusiones distintivas sobre servicios en línea y empresas concretas. Por ejemplo, los consumidores asignaron un valor anual medio de 1.173 dólares a los servicios de streaming de vídeo en línea, como YouTube y Netflix. Es cierto que estas plataformas de vídeo, entre otras, cobran tarifas a algunos consumidores, aunque suelen ser de entre 10 y 20 dólares al mes.
En cualquier caso, gratis o con tarifas moderadas, las encuestas revelan que el uso del vídeo en línea genera una cantidad significativa de “excedente del consumidor”, es decir, el valor para los consumidores más allá de los precios que pagan. En estos casos, los proveedores de vídeo en línea “crean mucho más valor del que capturan”, afirma Collis.
El estudio también reveló el enorme valor que los consumidores asignan a ciertas categorías de bienes en línea. Por ejemplo, las personas valoraron los motores de búsqueda en una media de 17.530 dólares al año, y el correo electrónico en 8.414 dólares. Collis sugiere que estas cifras pueden parecer tan elevadas porque mucha gente utiliza los motores de búsqueda y el correo electrónico tanto en el trabajo como en su tiempo libre, y tiene en cuenta ambos factores para evaluar el valor total.
En cuanto a empresas y productos concretos, las encuestas revelaron que los consumidores que usan YouTube o Instagram valoran menos Facebook. Las mujeres valoran Facebook más que los hombres, mientras que los hogares con ingresos de entre 100.000 y 150.000 dólares le dan menos valor que los hogares de ingresos bajos y altos.
Repararlo, no acabar con ello
El estudio actual es el último esfuerzo serio por reevaluar el uso habitual del PIB. Los críticos llevan tiempo sugiriendo que confiamos demasiado en el PIB como indicador del bienestar general, ya que la vida es mucho más que la producción económica.
En una crítica distinta pero relacionada, algunos observadores —y muchos tecnólogos de Silicon Valley— han sostenido en los últimos años que el PIB ha pasado por alto los productos gratuitos en línea. En teoría, esos bienes gratuitos también pueden considerarse un aporte a nuestro “bienestar” general.
Sin duda, hay buenas razones para pensar que un perfeccionamiento del PIB en la línea del estudio podría ser una mejora. Aunque el uso de la tecnología informática ha crecido enormemente, el sector de la información se ha mantenido entre el 4 y el 5 por ciento del PIB de Estados Unidos desde principios de la década de 1980 hasta 2016.
Por su parte, los autores consideran que el presente artículo es solo una parte de un programa de investigación más amplio sobre el PIB. Como parte de su trabajo en curso, intentan obtener una cifra a gran escala que resuma el valor de los productos que actualmente pasan desapercibidos para las medidas estándar del PIB, y elaborar una versión alternativa del PIB. Esa nueva cifra, según Collis, podría complementar de forma útil nuestras herramientas de medición de las economías nacionales.
“El PIB es una gran medida de la producción”, afirma Collis. “No deberíamos sustituirlo.” No obstante, añade: “Paralelamente, también deberíamos medir el bienestar económico [de maneras que] tengan en cuenta los bienes nuevos y gratuitos.”
