A finales de 2016, Oxford Dictionaries eligió «posverdad» como la palabra del año, y la definió como «relativa a circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones y las creencias personales».
La votación del Brexit de 2016 en el Reino Unido y las turbulentas elecciones presidenciales de Estados Unidos pusieron de relieve cómo la era digital ha afectado a las noticias y las narrativas culturales. Las nuevas plataformas de información alimentan el antiguo instinto de las personas de buscar información que concuerde con sus perspectivas: un estudio de 2016 que analizó las interacciones de 376 millones de usuarios de Facebook con más de 900 medios de noticias constató que las personas tienden a buscar información que concuerde con sus opiniones.
Esto hace que muchas personas sean vulnerables a aceptar la información errónea y actuar en consecuencia. Por ejemplo, después de que en junio de 2017 unas noticias falsas afirmaran que Ethereum y su fundador Vitalik Buterin habían muerto en un accidente de automóvil se informó de que su valor de mercado había caído en 4.000 millones de dólares.
La información errónea no es como un problema de fontanería que se arregla. Es una condición social, como la delincuencia, que hay que vigilar y a la que hay que adaptarse constantemente.
- Tom Rosenstiel
Cuando BBC Future Now entrevistó a un panel de 50 expertos a principios de 2017 sobre los «grandes desafíos que afrontamos en el siglo XXI», muchos mencionaron el colapso de las fuentes de información fiables. «El nuevo gran desafío para informar sobre las noticias es la nueva forma de la verdad», dijo Kevin Kelly, cofundador de la revista Wired. «La verdad ya no la dictan las autoridades, sino que se transmite en red entre pares. A cada hecho se le contrapone otro, y todos esos contrahechos y hechos parecen idénticos en internet, lo que confunde a la mayoría de la gente».
A los estadounidenses les preocupa: un estudio del Pew Research Center realizado justo después de las elecciones de 2016 constató que el 64 % de los adultos cree que las noticias falsas causan mucha confusión, y el 23 % dijo haber compartido noticias políticas inventadas, a veces por error y a veces intencionadamente.
Cabe preguntarse, entonces: ¿qué ocurrirá con el entorno informativo en internet durante la próxima década? En el verano de 2017, el Pew Research Center y el Imagining the Internet Center de la Universidad Elon realizaron una amplia consulta a tecnólogos, académicos, profesionales, estrategas y otras personas, y les pidieron que reaccionaran a este planteamiento del problema:
El auge de las «noticias falsas» y la proliferación de narrativas manipuladas que personas y bots difunden en internet están poniendo en aprietos a los editores y las plataformas. Quienes intentan frenar la difusión de información falsa trabajan en diseñar sistemas técnicos y humanos capaces de detectarla y reducir las formas en que los bots y otras estrategias propagan mentiras e información errónea.
La pregunta: en los próximos 10 años, ¿surgirán métodos fiables para bloquear las narrativas falsas y permitir que la información más precisa prevalezca en el ecosistema informativo general? ¿O se deteriorarán la calidad y la veracidad de la información en internet debido a la difusión de ideas poco fiables, a veces incluso peligrosas y desestabilizadoras para la sociedad?
A continuación, se pidió a los participantes que eligieran una de las siguientes respuestas:
El entorno informativo mejorará – En los próximos 10 años, en términos generales, los cambios que reduzcan la difusión de mentiras y otras formas de información errónea en internet MEJORARÁN el entorno informativo.
El entorno informativo NO mejorará – En los próximos 10 años, en términos generales, los cambios concebidos para reducir la difusión de mentiras y otras formas de información errónea en internet NO MEJORARÁN el entorno informativo.
Respondieron 1.116 personas a esta consulta no científica: 51% eligió la opción de que el entorno informativo no mejorará, y el 49 % afirmó que mejorará. (Véase «Acerca de esta consulta a expertos» para conocer detalles de la muestra). A continuación, se pidió a los participantes que explicaran sus respuestas. Este informe se centra en esas respuestas de seguimiento.
Sus argumentos revelaron una amplia variedad de opiniones sobre la naturaleza de estas amenazas y las soluciones más probables para resolverlas. Sin embargo, los temas centrales y contrapuestos estaban claros: quienes no creen que la situación vaya a mejorar consideraban que, en su mayoría, los seres humanos orientan los avances tecnológicos hacia sus propios fines, no siempre nobles, y que los actores malintencionados frustrarán los mejores esfuerzos de los innovadores tecnológicos por resolver los problemas actuales.
Y quienes tienen más esperanzas creían que pueden aplicarse soluciones tecnológicas para sacar a relucir los mejores impulsos que guían la naturaleza humana.
En concreto, los expertos que esperan que la situación no mejore —el 51 %— citaron, por lo general, dos razones:
El ecosistema de las noticias falsas se aprovecha de algunos de nuestros instintos humanos más profundos: Los participantes dijeron que la búsqueda primordial de éxito y poder de los seres humanos —su instinto de «supervivencia»— seguirá deteriorando el entorno informativo en internet durante la próxima década. Predijeron que los actores manipuladores usarán nuevas herramientas digitales para explotar la preferencia innata de las personas por la comodidad y la conveniencia, así como su deseo de encontrar respuestas en cámaras de eco que refuerzan sus opiniones.
Nuestros cerebros no están preparados para hacer frente al ritmo del cambio tecnológico: Estos participantes dijeron que el aumento de la velocidad, el alcance y la eficiencia de internet y de las nuevas aplicaciones en línea intensificará estas tendencias humanas, y que las soluciones tecnológicas no podrán superarlas. Predijeron un panorama informativo futuro en el que la información falsa desplazará a la fiable. Algunos incluso imaginaron un mundo en el que las estafas informativas generalizadas y la manipulación masiva llevarán a amplios sectores de la población a renunciar a participar de forma informada en la vida cívica.
Los expertos que esperan que la situación mejore —el 49 %—, por lo general, invirtieron ese razonamiento:
La tecnología puede ayudar a resolver estos problemas: Estos expertos más optimistas dijeron que se puede aprovechar la creciente velocidad, alcance y eficiencia de internet, las aplicaciones y las plataformas para contener las noticias falsas y las campañas de desinformación. Algunos predijeron que surgirán métodos mejores para crear y promover fuentes de noticias fiables y basadas en hechos.
También forma parte de la naturaleza humana unirse para resolver problemas: Los expertos optimistas que participaron en esta consulta consideraban que las personas siempre se han adaptado al cambio y que también superarán esta ola de desafíos. Señalaron que la información errónea y los actores malintencionados siempre han existido, pero que, con el tiempo, personas y procesos inteligentes los han relegado a los márgenes. Esperan que actores bienintencionados colaboren para encontrar formas de mejorar el entorno informativo. También creen que una mayor alfabetización informativa entre la ciudadanía permitirá evaluar la veracidad del contenido y, con el tiempo, elevar el tono del debate.
La mayoría de los participantes en esta consulta desarrolló sus opiniones en detalle. Algunos optaron por vincular sus nombres a sus respuestas; otros prefirieron responder de forma anónima. Estos hallazgos no representan todos los puntos de vista posibles, pero sí revelan una amplia gama de observaciones destacadas.
Para consultar la gama completa de comentarios, visite el análisis de Pew.
