La salud y la seguridad podrían determinar las reservas de viajes después de la pandemia.
La calidad de la respuesta sanitaria durante la pandemia podría afectar la competitividad de un destino.
La salud y la higiene siempre han desempeñado un papel crucial en la competitividad mundial de los viajes y el turismo. Ahora, la COVID-19 las está convirtiendoen factores aún más importantes, y en el proceso podría estar reconfigurando el mapa de los destinos turísticos más populares.
Según un nuevo informe de la Asociación de Viajes de Asia Pacífico (PATA), elaborado en colaboración con el Índice de Seguridad Sanitaria Mundial, TCI Research, Tripadvisor y el Foro Económico Mundial, es probable que los futuros viajeros se inclinen por destinos que se consideren limpios, saludables y seguros, y que hayan gestionado la pandemia relativamente bien. Estos patrones de viaje emergentes no solo nos muestran cómo podría ser la reapertura del turismo a corto o medio plazo. También podrían tener consecuencias duraderas para todo el sector de los viajes y el turismo, al alterar la competitividad de destinos concretos.
Este informe analizó las tendencias emergentes en las preferencias, actitudes y elecciones de los viajeros con respecto a la salud y la higiene. Los resultados indican que la salud y la higiene influyen considerablemente en las decisiones de reserva y, a su vez, modificarán el panorama competitivo de los viajes y el turismo.
A partir de las conclusiones del informe sobre la creciente preferencia por la salud y la higiene, este análisis tiene en cuenta las respuestas reales a la COVID-19. En concreto, si los consumidores pospandemia evalúan la respuesta de un destino a las crisis antes de decidir viajar allí, ¿cómo modifica esto la posición competitiva de esos destinos entre sí?
Asia-Pacífico (APAC) constituye un buen caso de estudio en este sentido. Es muy competitiva a escala mundial en materia de viajes y turismo, pero presenta una gran diversidad en cuanto a salud e higiene.
Por ejemplo, según elÍndice de Competitividad de Viajes y Turismo (TTCI) de 2019, basado en un análisis de 140 economías, Asia-Pacífico es la segunda región más competitiva del mundo en viajes y turismo, después de Europa. De los 20 principales destinos mundiales del índice, siete se encuentran en Asia-Pacífico. Sin embargo, lapuntuación media de la región en salud e higiene es significativamente inferior a la deEuropa.
En general, existe una correlación positiva entre la salud y la higiene y la competitividad general, como muestra el siguiente gráfico. Los destinos que obtienen puntuaciones altas en salud e higiene también suelen obtenerlas en competitividad de viajes y turismo
Cómo la respuesta a la COVID-19 podría reconfigurar la competitividad
En comparación con el resto del mundo, la mayoría de los destinos de Asia-Pacífico mencionados dieron respuestas sólidas a la COVID-19. En general, la región gestionó muchos aspectos de la crisis de manera ejemplar.
Dentro de este grupo ampliamente exitoso, algunos destinos han obtenido resultados aún mejores que otros en el control de la pandemia. Dado que los turistas ahora prestan atención a esta capacidad de respuesta ante la pandemia, esto podría reforzar su competitividad como destinos preferidos cuando se reanuden los viajes.
Japón y Australia
Por ejemplo, Japón y Australia ocupaban puestos destacados en competitividad de destinos antes de la pandemia. Ambos dieron respuestas sólidas a la COVID-19, pero otros países registraron aún menos casos. En teoría, esto podría inclinar a los turistas hacia otros destinos de Asia-Pacífico, como Vietnam y Tailandia, que han tenido muy pocos casos en comparación con el resto del mundo.
Por otro lado, en comparación con otros países del mundo, Japón y Australia han logrado controlar la pandemia y, además, tienen una larga trayectoria como destinos de primer nivel gracias a sus atractivos culturales y naturales. Al promocionarse como destinos que priorizan la salud, dada su sólida infraestructura sanitaria y de higiene, y que ofrecen experiencias culturales y vinculadas con la naturaleza únicas, probablemente conservarán su ventaja competitiva.
Tailandia y Vietnam
Mientras tanto, destinos como Tailandia y Vietnam, que han dado respuestas destacadas a la COVID-19 tanto en la región como a escala mundial, podrían ganar competitividad después de la crisis gracias a la percepción de seguridad de quienes viajan allí.
Por ejemplo, en el TTCI, Tailandia ocupó el cuarto puesto por la cola de este grupo, con una puntuación de 31 en competitividad turística. Sin embargo, según elÍndice de Seguridad Sanitaria Mundial (GHS), una evaluación comparativa de la seguridad sanitaria en 195 destinos a escala nacional, Tailandia es el principal destino de Asia-Pacífico y ocupa el sexto puesto mundial. Tailandia es el único destino de ingresos medios que se sitúa en el nivel más alto del índice GHS, donde obtuvo las mejores puntuaciones por sus sistemas de laboratorios y transporte de muestras, sus planes de comunicación de riesgos y sus sistemas integrados de vigilancia de enfermedades. También ocupa el segundo puesto en acceso a la atención sanitaria y es uno de los cinco únicos destinos que se han comprometido públicamente a dar acceso prioritario a la atención sanitaria a los trabajadores que enfermen mientras responden a emergencias de salud pública.
En cuanto a la COVID-19, la respuesta de Tailandia ha sido sumamente sólida, con pocos casos y medidas estrictas de confinamiento.
Vietnam es un gran ejemplo de cómo la competitividad puede cambiar considerablemente en el futuro. Aunque la clasificación mundial de Vietnam en el TTCI seguía una trayectoria ascendente y mejoró del puesto 75 en 2015 al 63 en 2019, aún ocupaba el último lugar del grupo de «Principales destinos de APAC», con el puesto 63. Además, en comparación con otros destinos de la región, su clasificación en preparación ante pandemias del GHS se encontraba entre las tres últimas, con el puesto 50 a escala mundial. No obstante, la respuesta de Vietnam a la COVID-19 es una de las mejores del mundo. La estricta y rápida respuesta del destino en materia de políticas y salud ha sido elogiada y estudiada en todo el mundo, al igual que sus esfuerzos pioneros de comunicación, iniciados tempranamente y mantenidos hasta la fecha (entre ellos, un vídeo musical de servicio público viral y un reto de baile con estrellas del pop vietnamita que ha superado los 60 millones de visualizaciones en YouTube desde marzo).
Por lo tanto, Tailandia y Vietnam deberían seguir invirtiendo en su infraestructura sanitaria, mientras que los gestores de destinos deberían emprender iniciativas proactivas de comunicación y marketing para presentar su respuesta a la COVID-19 como motivo de orgullo y garantía de seguridad para los viajeros en futuras campañas de promoción. Esto podría ayudar a ambos destinos a obtener una ventaja competitiva considerable frente a otros destinos de la región cuando el turismo se reabra por completo a su debido tiempo.
Singapur
Singapur es otro caso que merece analizarse. La ciudad-Estado insular ocupa una posición intermedia en la lista seleccionada de destinos de APAC en cuanto a competitividad de viajes y turismo (T&T), y también ha dado una respuesta sólida a la pandemia tanto a escala mundial como regional. De hecho, muchos destinos de todo el mundo elogian las destacadas intervenciones tecnológicas de Singapur y sus esfuerzos de rastreo de contactos, sobre todo desde que las autoridades hicieron público el código subyacente para que pudieran usarlo desarrolladores de todo el mundo.
Dicho esto, además de evaluar la respuesta sanitaria de un destino a la COVID-19, también es importante reconocer el carácter dinámico y la relación entre los distintos componentes de la competitividad de viajes y turismo, así como el impacto que tendrá la COVID-19 en ellos. Por ejemplo, ante estas nuevas preferencias en materia de salud e higiene, los visitantes y residentes podrían preferir en mayor medida los destinos naturales menos densamente poblados, lo que beneficiaría enormemente a algunos destinos de Asia-Pacífico ricos en naturaleza. Esto podría perjudicar a destinos urbanos como Singapur, pese a sus excelentes puntuaciones en salud e higiene y su sólida respuesta a la pandemia. Para contrarrestar este posible sesgo contra el turismo urbano, destinos como Singapur deberán encontrar la manera de mostrar su sólida respuesta a la COVID-19 y las medidas de preparación ante futuros brotes de enfermedades infecciosas, para dar tranquilidad a los futuros viajeros.
India
India es el último caso que conviene considerar. En cuanto a la competitividad de viajes y turismo, el destino ocupa el puesto 34 en el TTCI y, a escala mundial, registra la octava y la decimocuarta puntuación más altas en recursos culturales y naturales, respectivamente. Sumado a la decimotercera mejor puntuación en competitividad de precios, no sorprende que las llegadas de turistas internacionales a India hayan aumentado de 5,8 millones en 2010 a 17,4 millones en 2018. Sin embargo, el destino ocupa el puesto 105 en salud e higiene, ámbito que incluye el acceso insuficiente a servicios básicos de saneamiento y una cantidad limitada de médicos y camas hospitalarias en relación con la población. Además, India ha sido uno de los destinos más afectados por la pandemia. Por lo tanto, pese a su riqueza cultural y natural, India y otros destinos similares podrían perder competitividad debido a deficiencias subyacentes en salud e higiene y a una respuesta prolongada a la COVID-19.
«Estas conclusiones podrían contribuir a generar voluntad política para subsanar las deficiencias en seguridad sanitaria y capacidad de higiene, así como a integrar mejor el turismo en la agenda nacional de salud y la salud en la promoción turística».
Integrar los viajes y el turismo en las agendas de políticas sanitarias nacionales y locales
El análisis anterior se realizó únicamente para destacar que, según las tendencias observables actuales, los futuros viajeros tendrán en cuenta las condiciones subyacentes de salud e higiene de un destino, incluida su respuesta a la crisis de la COVID-19, antes de tomar cualquier decisión de reserva.
Además, el propósito no es criticar a gobiernos o sistemas sanitarios concretos, sino mostrar cómo índices como el TTCI existen específicamente para poner de relieve la complejidad y las interrelaciones del sector turístico y, al mismo tiempo, promover una colaboración intersectorial significativa que complemente los procesos existentes de evaluación de necesidades, priorización, planificación y financiación en materia de seguridad sanitaria nacional y de viajes y turismo.
Estas conclusiones podrían contribuir a generar voluntad política para subsanar las deficiencias en seguridad sanitaria y capacidad de higiene, así como a integrar mejor el turismo en la agenda nacional de salud y la salud en la promoción turística. Para ello, habrá que coordinar las políticas de viajes, la infraestructura, la digitalización y ahora también los sistemas de salud e higiene.
Encontrará más información sobre estas conclusiones y sobre cómo cambiará la competitividad de los destinos en nuestro informe conjunto, El impacto de la salud y la higiene en la competitividad de los destinos después de la COVID-19.

