¿Podría Arabia Saudí convertirse en un destino vacacional?

General view from a plane window shows muslims as they pray at the Grand mosque during the annual Haj pilgrimage, in Mecca, Saudi Arabia September 2, 2017. REUTERS/Suhaib Salem - RC1328550010
With The Red Sea Islands being developed, Saudi Arabia is hoping to bring more tourism in.Image: REUTERS/Suhaib Salem
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Arabia Saudí está destinando enormes sumas de dinero a su objetivo de casi cuadruplicar para 2030 el número de visitantes a sus lugares sagrados.

Está gastando 26.600 millones de dólares en ampliar la Gran Mezquita de La Meca para acoger a más peregrinos durante la semana del haj, además de otros 3.600 millones de dólares en un hotel cercano que, con 10.000 habitaciones, sería el más grande del mundo.

Al incluir proyectos relacionados, como la conexión ferroviaria entre La Meca y Medina, se estima que Arabia Saudí está gastando 80.000 millones de dólares solo en La Meca.

La Gran Mezquita de La Meca está siendo ampliada con una inversión de 26.600 millones de dólares.Image: REUTERS/Suhaib Salem

También se destinan fondos a restaurar y mejorar lugares históricos y religiosos de todo el país, mientras el Gobierno aspira a más que duplicar para 2030 el número de sitios del patrimonio saudí inscritos en la UNESCO.

La vida después del petróleo

El gasto en los lugares religiosos e históricos de Arabia Saudí forma parte de la iniciativa de los dirigentes del país para reducir su dependencia del petróleo.

Arabia Saudí y Rusia son conjuntamente los mayores productores de petróleo y gas del mundo.

La industria petrolera representa aproximadamente el 87 % de los ingresos públicos, el 42 % del PIB y el 90 % de las exportaciones del país.

Con los precios del petróleo aún deprimidos, la economía saudí está sufriendo: su PIB se contrajo un 0,5 % en el primer trimestre de este año, debido a que el sector del petróleo y el gas se contrajo un 2,4 % durante el mismo periodo.

El recuerdo del exceso de petróleo de la década de 1980, que sumió a Arabia Saudí en una cuantiosa deuda, se ha combinado con la constatación de que el sector del petróleo y el gas quizá nunca vuelva a ser lo que fue.

Las energías renovables y el auge de los vehículos eléctricos apuntan a un futuro en el que el uso del petróleo y el gas, en el mejor de los casos, se estancará, y sus precios podrían seguir una tendencia descendente a largo plazo.

Image: Economist.com

Visión 2030

Para reducir la dependencia del petróleo del país, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman bin Abdulaziz, presentó el año pasado una hoja de ruta para diversificar la economía del país, denominada Visión 2030.

Incluye planes de inversión en infraestructura, educación y diversos sectores empresariales ajenos al petróleo y el gas.

Una gran parte del plan se financiará con la venta, prevista para el año que viene, de menos del 5 % de la petrolera estatal Saudi Aramco, que, según se prevé ampliamente, será la mayor oferta pública inicial de la historia, y valorará la empresa en unos 2 billones de dólares.

Uno de los sectores ajenos al petróleo y el gas identificados para crecer en los planes de Visión 2030 es el turismo.

Image: WION

El país ya recibe 8 millones de visitantes al año, la inmensa mayoría de los cuales son peregrinos que visitan los lugares sagrados del islam en La Meca y Medina: 1,75 millones en tan solo cinco días durante la peregrinación haj de este año.

Los dirigentes de Arabia Saudí quieren casi duplicar el número anual de peregrinos, hasta alcanzar los 15 millones en 2020. Para 2030, el país aspira a recibir cada año a 30 millones de visitantes de la Umrah.

Musulmanes rezan en la Gran Mezquita durante la peregrinación anual del haj en La Meca.Image: REUTERS/Suhaib Salem

Atracción turística

Arabia Saudí espera atraer también a turistas que no viajen por motivos religiosos.

También está desarrollando islas en su costa del mar Rojo para crear un complejo turístico del tamaño de Bélgica.

Las obras en las 50 islas incluirán la construcción de hoteles de lujo, un aeropuerto, nuevas carreteras y un puerto. Está previsto que la construcción comience en 2019 y que la primera fase del proyecto abra en 2022.

Las islas del mar Rojo se desarrollarán como una «zona privada» con leyes acordes con las «mejores prácticas internacionales».

Las autoridades del Reino aún no han confirmado si esto significa que el complejo estará sujeto a las leyes conservadoras de Arabia Saudí, que prohíben el alcohol y exigen vestir con recato.

Como parte de su iniciativa para atraer tanto a visitantes religiosos como recreativos, Visión 2030 también establece planes para flexibilizar la normativa sobre visados.

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