¿Sabrosos y picantes o bajos en grasa y veganos? Una estrategia de marketing ingeniosa, con palabras que hacen la boca agua, puede aumentar en más de un 70 % las ventas de platos de origen vegetal, dijeron expertos el martes, en medio de los esfuerzos por reducir el consumo de carne para mejorar la salud humana y la del planeta.
Describir las salchichas como «especiadas al estilo de Cumberland» en lugar de «sin carne» y promocionar una sopa como «cubana» en vez de «vegetariana baja en grasa» aumentó las ventas en cafeterías británicas y estadounidenses, concluyó una investigación del World Resources Institute (WRI), un centro de estudios.
«En este momento, los términos predominantes son “sin carne”, “vegano” y “vegetariano”, y no se asocian con algo delicioso», dijo Daniel Vennard, director del Better Buying Lab del WRI, cuyo objetivo es lograr que la gente consuma alimentos más sostenibles.
«El lenguaje no es una solución milagrosa, pero tendrá un papel clave a la hora de replantear la comida y atraer a un grupo completamente nuevo de personas», dijo a la Thomson Reuters Foundation.
Muchas personas en Estados Unidos y Europa comen más del doble de la cantidad de carne recomendada para su salud, y los expertos afirman que reducir el consumo de productos de origen animal sería una forma relativamente fácil de combatir el cambio climático.
En enero, científicos presentaron lo que describieron como una dieta ideal: duplicar el consumo de frutos secos, frutas, verduras y legumbres, y reducir a la mitad el consumo de carne y azúcar. Esta dieta podría prevenir 11 millones de muertes prematuras y reducir las emisiones que calientan el planeta.
Sin embargo, el estudio del WRI, de dos años de duración, reveló que a menudo se considera a los veganos unos hippies débiles y que los consumidores tachan de insípidos los platos vegetarianos. Por ello, instó a restaurantes y comercios minoristas a destacar, en cambio, la procedencia, el sabor, el aspecto y la textura de los alimentos.
Los investigadores dijeron que términos como «bajo en grasa», «con menos sodio» o «una opción más ligera» también suelen restar placer a la comida en Estados Unidos y Gran Bretaña, porque la gente cree que la comida saludable no es sabrosa.
«Estos hallazgos pueden ayudar al mundo a avanzar hacia una dieta más sostenible, haciendo que los alimentos de origen vegetal sean más habituales y apetecibles», dijo Vennard.
