El atún no solo es uno de los productos del mar más populares del mundo, sino que también es una parte vital de los ecosistemas marinos.
Lamentablemente, la gestión de las pesquerías de atún prioriza los objetivos financieros a corto plazo sobre la sostenibilidad a largo plazo.
En respuesta, Global Tuna Alliance ha desarrollado el 2025 Pledge towards Sustainable Tuna, para ayudar a las empresas de la cadena de suministro a actuar.
A principios de diciembre, la organización responsable de la conservación y la gestión del atún en el océano Pacífico oriental dio, en la práctica, el visto bueno para que esas aguas se convirtieran en el Salvaje Oeste del océano. El Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC) se reunió de forma virtual para debatir la renovación de las medidas de conservación del atún tropical, que vencían a finales de año. Pese a cinco días de deliberaciones, no se llegó a ningún acuerdo y la reunión terminó sin medida alguna vigente a partir del 1 de enero de 2021.
Resultó sorprendente, para quienes se preocupan por un océano sano, que los delegados no lograran garantizar la gestión del atún tropical en 2021. En 2021, el cierre de 72 días de la pesquería de cerco (grandes redes flotantes utilizadas en la pesca comercial) y el límite de los dispositivos de concentración de peces (los DCP son objetos flotantes diseñados para atraer peces), que son los principales medios de control del esfuerzo pesquero en esta pesquería, iban a quedar totalmente sin efecto. Además, no iban a existir límites de captura para las flotas de palangre.
Esto no solo pondría en grave riesgo de sobrepesca a las poblaciones de atún tropical, sino que la falta de medidas de conservación llevaría a considerar no reguladas estas pesquerías. Solo esto tendría un impacto significativo en el mercado que se abastece de atún tropical del Pacífico oriental. Por ejemplo, muchas empresas tienen políticas públicas de abastecimiento de productos del mar que excluyen los productos procedentes de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
Ante una condena casi unánime, la IATTC programó con urgencia una reunión de emergencia el 22 de diciembre de 2020 –a días de que este Salvaje Oeste del océano se hiciera realidad– y finalmente accedió a renovar las medidas de conservación. Pero el hecho de que se llegara a esto, a pocos días de Navidad, pone de manifiesto una situación común en la gestión de las pesquerías de atún en todo el mundo.
El atún tiene problemas importantes, pero con colaboración y una visión compartida, estos pueden abordarse en beneficio de todos y del océano.
¿Cuál es el problema del atún?
El atún es uno de los productos del mar más populares, consumido en todo el mundo de diversas formas, desde un sándwich de atún en lata hasta sushi fresco. Desde el punto de vista ecológico, los atunes son una parte vital de los sistemas marinos y se sabe que desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas de mar abierto.
Pese a la importancia de los atunes, las pesquerías presentan graves problemas, como se ha señalado anteriormente. Las decisiones de gestión de las pesquerías de atún se basan predominantemente en objetivos financieros a corto plazo, potencialmente contrapuestos, lo que aumenta el riesgo para la sostenibilidad a largo plazo.
Varias poblaciones de atún están sujetas a sobrepesca o están clasificadas como sobreexplotadas. Además, las pesquerías de atún pueden tener importantes efectos negativos en especies de captura fortuita, como aves marinas, tortugas marinas, mamíferos marinos, tiburones y rayas.
Mantener la salud de las poblaciones de atún es de vital importancia para las comunidades humanas que dependen de ellas para su alimentación y su bienestar económico. Los ecosistemas sanos son aún más importantes en un momento de cambio global de los océanos en el que la resiliencia es clave.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial por el océano?
Repercusiones en las personas y en el océano
Además de las preocupaciones ambientales, algunas pesquerías de atún se ven empañadas por historias de abusos de los derechos humanos. Las pesquerías de atún suelen operar en alta mar, fuera del alcance de los organismos de control. El trabajo forzoso es una preocupación particular, ya que los tripulantes tienen acceso limitado o nulo a medios de comunicación seguros, a mecanismos de reclamación eficaces y a vías de reparación. Esto ocurre incluso en los casos en que estos derechos suelen estar garantizados por la legislación de las jurisdicciones nacionales, que no se aplica en alta mar.
Además, los migrantes internacionales pueden quedar aislados no solo físicamente en el mar, sino también por el idioma y la cultura. El aislamiento social y la ausencia de mecanismos de reclamación eficaces pueden dejar a los trabajadores expuestos a abusos. Las denuncias de tales abusos son inexcusables, aunque no infrecuentes.
Por último, el atún es uno de los productos alimentarios más comercializados en todo el mundo, y a menudo pasa por muchos eslabones de las cadenas de suministro. Las cadenas de suministro largas y complejas pueden dificultar que la información sobre los productos se registre con precisión y coherencia, y que se comparta en cada etapa de la cadena. Para las empresas que compran y venden atún, la falta de información sobre el origen de los productos y de transparencia en la cadena de suministro puede suponer riesgos significativos, mientras que la falta de uniformidad puede debilitar la integridad de la información compartida.
¿Qué pueden hacer las empresas?
Las empresas de la cadena de suministro del atún, como los minoristas y sus proveedores, son conscientes de estos problemas y desean que se aborden. Pero ¿cómo pueden lograr el cambio? La Global Tuna Alliance, junto con Friends of Ocean Action y el Foro Económico Mundial, convocan a empresas responsables, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil en torno a un compromiso voluntario de sostenibilidad: el 2025 Pledge towards Sustainable Tuna (25PST), que establece un marco de acción capaz de alcanzar esta ambiciosa meta.
Los compromisos voluntarios de sostenibilidad y la divulgación asociada de los resultados son una herramienta poderosa para impulsar el cambio en las cadenas de suministro mundiales. En muchos sectores se ha avanzado hacia una mayor transparencia, lo que genera rendición de cuentas y ofrece a las empresas de toda la cadena de suministro incentivos adicionales para alcanzar sus objetivos de desempeño. También permite a los inversores, consumidores y a la comunidad en general supervisar mejor las prácticas empresariales.
La ambición global del 25PST es que el atún cumpla los más altos estándares de desempeño ambiental y responsabilidad social; en particular, mediante mejoras demostrables en las prácticas de la cadena de suministro y en la gestión de las pesquerías de atún para 2025.
Para alcanzar nuestra ambición compartida, invitamos a las empresas de la cadena de suministro del atún a unirse al 25PST y a comprometerse a lograr avances demostrables en tres compromisos:
Compromiso 1: Transparencia y trazabilidad
Nos comprometemos a mejorar continuamente los sistemas de trazabilidad de nuestras cadenas de suministro de atún para permitir una mayor transparencia, y a abogar por una mayor transparencia en las pesquerías de atún.
Compromiso 2: Sostenibilidad ambiental
Nos comprometemos a abastecernos de pesquerías que cumplan los objetivos de sostenibilidad ambiental descritos anteriormente, o que estén trabajando para alcanzarlos en un proceso estructurado y con plazos definidos; y a abogar por estrategias de captura integrales en las pesquerías de atún.
Compromiso 3: Responsabilidad social
Nos comprometemos a llevar a cabo una diligencia debida eficaz en materia de riesgos para los derechos humanos en nuestras cadenas de suministro de atún, y a abogar por la aplicación de legislación internacional que salvaguarde estos derechos.
Hay muchas formas en que las empresas pueden cumplir estos compromisos, lo que permite flexibilidad en el enfoque, aunque con objetivos finales compartidos.
¿Qué ocurre con las demás partes interesadas?
También se invita a los gobiernos y a las organizaciones de la sociedad civil a respaldar el 25PST. Los signatarios que lo respaldan apoyan los objetivos del compromiso y, cuando procede, están dispuestos a prestar apoyo a los signatarios empresariales para cumplir sus compromisos.
Los gobiernos desempeñan un papel único y fundamental en la mejora y el cumplimiento de la transparencia y la trazabilidad de las cadenas de suministro: en la sostenibilidad ambiental de las pesquerías y en las condiciones sociales de la cadena de suministro, mediante sus funciones reguladoras como Estados rectores de puerto, ribereños y de abanderamiento; y mediante su pertenencia a las organizaciones regionales de ordenación pesquera y a otras organizaciones internacionales, en su función de responsables de políticas nacionales.
Las organizaciones de la sociedad civil son una voz colectiva de la ciudadanía. Desempeñan un papel vital en la vanguardia de las cuestiones ambientales y sociales, al comunicar la importancia de las buenas prácticas de gobierno y empresariales, y al fomentar planes de responsabilidad corporativa auténticos y eficaces.
¿Y ahora qué?
Tras el lanzamiento del 25PST, la Global Tuna Alliance supervisará cada año los avances de cada signatario para garantizar que se avanza al ritmo requerido. La salud de las poblaciones de atún y los derechos humanos de quienes participan en las pesquerías de atún requieren una acción rápida y el compromiso de todos. Pero el 25PST nos ofrece un vehículo para lograrlo, a fin de evitar que el Salvaje Oeste del océano llegue a hacerse realidad.