El CEO de PepsiCo, Indra Nooyi, da un paso al costado. Estas son seis lecciones que transmitió a sus empleados

PepsiCo CEO Indra Nooyi poses for a portrait by products at the Tops SuperMarket in Batavia, New York, U.S. on June 3, 2013. REUTERS/Don Heupel/File Photo - TM3EC8V1CL301
“Where there is no vision, the people perish.”Image: REUTERS/Don Heupel
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Queridos compañeros:

Cuando me senté a escribir esta nota, mi última como CEO, sentí una oleada de emociones.

Todos ustedes, mi familia de PepsiCo, han ocupado un lugar especial en mi corazón desde el día en que me incorporé a esta empresa hace 24 años. En las semanas transcurridas desde que se anunció mi salida, he recibido mensajes de muchos de ustedes, desde distintos lugares del mundo. Y aunque no he tenido tiempo de responder a todos sus mensajes, los he leído uno por uno, algunos con lágrimas en los ojos. No hay palabras para describir lo que significan para mí ni lo profundamente conmovida que me ha dejado la muestra de cariño.

Así que, aunque seguiré como presidenta del consejo hasta principios del próximo año, últimamente me he sentido propensa a la reflexión y he releído recientemente mi primera carta para todos ustedes, la del verano de 2006.

«Enfrentamos un entorno empresarial cada vez más desafiante», escribí. «Y necesitamos adelantarnos a los acontecimientos y darles forma, en lugar de esperar a que nos golpeen. Esto significa que tendremos que ser más audaces y creativos que nunca».

Y en los últimos 12 años, eso es exactamente lo que hemos hecho. Eso es exactamente lo que ustedes han hecho.

Ustedes han ayudado a convertir a esta empresa en el icono que es hoy, y me han enseñado muchísimo con su ingenio, su compromiso con la excelencia y su pasión por servir a sus comunidades.

Así que, aunque sé que este es el momento en que debo ceder las riendas con delicadeza, espero que me permitan una última vez compartir algunas reflexiones y lecciones sobre lo que he aprendido durante mi mandato: lecciones que han guiado mi carrera y que espero que les sean útiles en los años venideros.

En primer lugar, ya trabajen en operaciones, ventas, I+D o en cualquiera de nuestras funciones, tengan siempre una visión clara y convincente de lo que quieren lograr. Como está escrito en el Libro de los Proverbios: «Donde no hay visión, el pueblo perece». Y he comprobado que eso es cierto para todos nosotros, sea cual sea nuestro papel en la empresa.

En segundo lugar, céntrense en el corto y en el largo plazo. Sí, deben alcanzar sus objetivos a corto plazo, pero procuren siempre hacerlo de forma sostenible a largo plazo, de manera que equilibre el nivel y la duración de los rendimientos de la empresa, y que genere beneficios al tiempo que marca la diferencia, promoviendo siempre los valores de Rendimiento con Propósito.

En tercer lugar, impliquen a las personas. Por muy inteligente que sea su estrategia, el éxito o el fracaso suele depender de una sola cosa: el equipo. En todo lo que hagan, busquen compañeros que puedan ayudar a ejecutar su visión y capacítenlos para que tengan éxito.

En cuarto lugar, sepan escuchar. Cuando alguien les dé retroalimentación, presupongan una intención positiva. Den por hecho que quiere ayudarles de verdad. Reflexionen sobre sus palabras y estén dispuestos a cuestionar sus propias suposiciones. Les prometo que eso los convertirá en mejores colaboradores y en mejores personas.

En quinto lugar, sean estudiantes de por vida. Nuestro mundo cambia rápidamente a nuestro alrededor y, si quieren seguir prosperando en los años venideros, deberán formarse continuamente. Visiten nuestra Biblioteca de Aprendizaje Permanente en Purchase, realicen un curso en PepsiCo University, escuchen pódcasts o busquen en Google. Lo hagan como lo hagan, hagan de su formación continua una prioridad.

Por último, piensen seriamente en el tiempo. Tenemos muy poco en esta tierra. Aprovechen al máximo sus días y reserven espacio para los seres queridos que más importan. Háganme caso. He tenido la fortuna de contar con una carrera extraordinaria, pero, si soy sincera, ha habido momentos en los que habría deseado pasar más tiempo con mis hijos y mi familia. Por eso les pido que sean conscientes de sus decisiones en el camino que les espera.

Mirando al futuro, no tengo ninguna duda de que los mejores días de PepsiCo aún están por llegar. Ramon es un gran directivo y una de las personas más trabajadoras y humildes que conozco. Un líder global que conoce nuestro negocio a fondo; es exactamente la persona adecuada para dirigir PepsiCo en este momento. Y se hace cargo de un equipo que es uno de los más sólidos y cohesionados de nuestra industria o de cualquier otra.

Ser su CEO ha sido el honor de toda una vida. Ahora llega la siguiente aventura, para todos nosotros. Al pensar en mi vida más allá de PepsiCo, recuerdo las palabras del gran místico sufí Rumi. «Los adioses son solo para quienes aman con los ojos», enseña Rumi. «Porque para quienes aman con el corazón y el alma, no existe la separación».

A todos mis colegas, amigos y familiares, gracias por hacer que los últimos 24 años fueran especiales más allá de las palabras. Aunque ya no estaré en la oficina todos los días, me consuela saber que nunca nos separaremos realmente, porque he amado a esta empresa, y a cada uno de ustedes, con todo mi corazón y mi alma. Y siempre lo haré.

Con el más profundo afecto,

Indra

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