Una planta caliente es una señal temprana de que una planta está poco regada y no goza de buena salud, lo que hace que la monitorización de la temperatura de los cultivos sea una prioridad para muchos agricultores. Sin embargo, para ello necesitan el equipo adecuado.
Las cámaras infrarrojas pueden detectar el calor y convertirlo en una imagen, pero son grandes, poco manejables y caras. Los sensores infrarrojos son menos costosos, pero no proporcionan imágenes, lo que dificulta una monitorización precisa en campos medianos y grandes.
Ahora, unos investigadores han desarrollado un nuevo enfoque que proporciona datos visuales precisos sobre la temperatura de los cultivos a un coste menor. Al combinar una cámara digital convencional con una cámara infrarroja en miniatura, integradas en una estructura especialmente diseñada, el sistema puede proporcionar tanto datos de temperatura como imágenes detalladas, lo que ofrece a los agricultores una gran cantidad de información sobre sus cultivos.

“Utilizar una cámara infrarroja para monitorizar la temperatura de los cultivos puede ser complicado, porque resulta difícil diferenciar entre las plantas y elementos de fondo como el suelo o la sombra”, afirma Ken Sudduth, profesor adjunto de bioingeniería en la Facultad de Agricultura, Alimentación y Recursos Naturales de la Universidad de Missouri, e ingeniero agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
“Al complementar una cámara infrarroja en miniatura con una cámara digital, creamos un sistema que puede examinar la temperatura de los cultivos con gran detalle y precisión”.
Según se informa en Computers and Electronics in Agriculture, las cámaras juntas producen dos imágenes distintas de la misma zona: una fotografía visualmente detallada y una imagen infrarroja. El dispositivo, denominado Sistema Multibanda para la Obtención de Imágenes de una Cubierta Vegetal, permite a los agricultores identificar las zonas problemáticas a partir de las imágenes de la cámara digital y analizar dichas zonas con imágenes infrarrojas que asignan la temperatura a la intensidad de la luz.
Combinado con un algoritmo que filtra automáticamente el suelo, la sombra y otros elementos no vegetales de las imágenes, el sistema de cámaras permitiría a los agricultores regar sus cultivos con precisión según las necesidades específicas de cada planta, maximizando los rendimientos y optimizando el uso del agua, sin necesidad de adquirir cámaras infrarrojas más caras.
“Los agricultores de escala mediana tienen campos grandes, pero no siempre disponen de fondos para equipos de monitorización costosos”, afirma Sudduth. “Nuestro sistema permite una monitorización precisa en una gran superficie a un coste más asumible. Eso es bueno para los agricultores, que pueden obtener mayores beneficios, y también para todos los que dependen de sus cultivos”.
El sistema necesita más ajustes antes de poder venderse a los agricultores, y las futuras versiones podrían incorporar drones para aumentar su versatilidad.
