Qatar Airways ha firmado un acuerdo de código compartido con la empresa ferroviaria alemana Deutsche Bahn.
En virtud del acuerdo, los pasajeros pueden viajar en tren desde el aeropuerto de Fráncfort a ocho ciudades alemanas.
Este tipo de esquemas podrían ayudar al sector del transporte a reducir las emisiones mientras avanza hacia la neutralidad de carbono neta.
«Señoras y señores, les habla su capitán. Bienvenidos a bordo de este servicio de Fráncfort a Stuttgart. El tiempo de viaje será de 1 hora y 20 minutos y volaremos a una altitud de... cero pies. Este avión es, en realidad, un tren».
Este anuncio puede sonar a fantasía, pero muchos pasajeros de Qatar Airways que realizan trayectos de conexión desde el aeropuerto de Fráncfort buscarán ahora los números de sus vuelos en el costado de un tren en lugar de en el panel de salidas de un avión.
Qatar firmó un acuerdo de código compartido con la empresa ferroviaria alemana Deutsche Bahn (DB) para que sus billetes sean válidos para viajes en tren a ocho ciudades alemanas.
La aerolínea ya opera vuelos directos a Berlín, Fráncfort y Múnich. Pero ahora, los billetes serán válidos para viajes de conexión en trenes de alta velocidad con números de vuelo de Qatar desde Fráncfort a Colonia, Düsseldorf, Hannover, Hamburgo, Leipzig, Múnich, Núremberg y Stuttgart.
El acuerdo se basa en la participación existente de Qatar en el programa Rail & Fly de DB, en virtud del cual los pasajeros pueden comprar vuelos que incluyen un billete abierto para trayectos en tren desde el aeropuerto hasta su destino final en Alemania.
Con los pies en la tierra
El término código compartido se acuñó en 1989 cuando Qantas y American Airlines acordaron vender asientos en los vuelos de cada una, utilizando cada aerolínea su propio número de vuelo para el mismo trayecto.
Estos acuerdos permiten a las aerolíneas añadir nuevos destinos a sus redes a una fracción del coste de comprar aviones nuevos, y ofrecer a los clientes más opciones. Aunque se les ha criticado por causar en ocasiones confusión en las puertas de embarque y por limitar la competencia en rutas menos utilizadas, una revisión de la Unión Europea concluyó que resultaban ventajosos tanto para los clientes como para las aerolíneas.
El acuerdo de Qatar es el ejemplo más reciente de compañías aéreas que amplían estos acuerdos a operadores ferroviarios.
En Estados Unidos, United Airlines tiene un código compartido con el operador ferroviario Amtrak para los pasajeros que viajan desde su centro de operaciones principal en Newark a ciudades de Connecticut, Delaware y Pensilvania. Los viajeros incluso pueden acumular millas de aerolínea por el tramo en tren de sus viajes.
Y en Europa, la aerolínea neerlandesa KLM y Austrian Airlines han adoptado medidas similares.
El camino hacia la neutralidad de carbono neta
Además de los beneficios logísticos para las aerolíneas y los clientes, este tipo de esquemas podría ayudar a las aerolíneas a reducir las emisiones de CO2 al ofrecer una alternativa a algunos vuelos nacionales, lo que podría beneficiar a las empresas del sector a medida que la aviación y otras industrias de todo el mundo avancen hacia las emisiones netas cero de gases de efecto invernadero.
La industria de la aviación produce alrededor del 2 % de todas las emisiones de CO2 de origen humano y el 12 % de todas las emisiones de CO2 del sector del transporte. Esto representa una fracción de las emisiones del transporte por carretera, que es responsable de tres cuartas partes de todas las emisiones del sector.
La industria aérea se ha comprometido a reducir las emisiones netas de carbono a la mitad de los niveles de 2005 para 2050 y a mejorar la eficiencia de combustible de su flota en un 1,5 % al año.
La Plataforma Mission Possible del Foro Económico Mundial afirma que es técnica y económicamente viable que el transporte, incluidos la aviación y sectores como el transporte pesado por carretera y el transporte marítimo, alcance la neutralidad de carbono neta para 2050. Pero es necesario adoptar medidas urgentes para lograr ese objetivo.

