La aviación comercial genera 6 dólares de actividad económica relacionada por cada dólar de valor creado, lo que ofrece a los líderes africanos la oportunidad de reforzar la recuperación económica una vez que se supere la brecha de la aviación en el continente.
La pandemia de COVID-19 aisló al continente africano y debilitó vínculos fundamentales entre países vecinos, lo que agravó los retos existentes para desarrollar el sector de la aviación comercial de África.
Se prevé que los viajes de negocios en África aumenten un 23% en 2022, un impulso crucial, ya que este mercado representa un potencial de generación de beneficios desproporcionado para el conjunto de los viajes.
Para vislumbrar la vía de África hacia la recuperación económica pospandémica, basta con mirar al cielo: ninguna región tiene más que ganar si los viajes aéreos y el transporte de carga se vuelven más fáciles, baratos, seguros y competitivos.
Por esta vía, los líderes africanos tienen una enorme oportunidad de reactivar sus economías y crear empleos para sus jóvenes poblaciones, en particular gracias a los 6 dólares de actividad económica relacionada por cada dólar de valor que genera la aviación comercial.
La brecha de la aviación comercial de África
Pese a este potencial, los africanos, que representan el 17% de la población mundial, concentraron solo el 3% de los pasajeros aéreos en 2019, antes del brote de coronavirus. El año pasado, cuando los viajes aéreos mundiales apenas alcanzaron el 42% de los niveles de 2019, los africanos representaron solo el 1,9% de los pasajeros aéreos.
Antes de la pandemia, el factor de ocupación de pasajeros y el tráfico de los vuelos en África eran los más bajos del mundo, lo que reflejaba tanto la falta de confianza de los pasajeros como la poca asequibilidad. África también ocupa el último lugar en los principales indicadores de «conectividad» utilizados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para medir la integración de los países en la red mundial de transporte aéreo.
Las cosas no deberían ser así.
Dado que una proporción considerable de la red de carreteras de África está sin pavimentar, el transporte aéreo puede conectar ciudades de una manera única y permitir que entre ellas circulen personas y actividades económicas clave.
Retos que hay que superar
En 2019, África tenía 352 aeropuertos comerciales y 198 aerolíneas, según el Grupo de Acción del Transporte Aéreo (ATAG). Sin embargo, solo 33 aerolíneas con sede en África recibieron calificaciones de seguridad de Airlineratings.com en materia de seguridad y solo ocho obtuvieron la calificación más alta del grupo.
Lamentablemente, la pandemia aisló al continente africano y debilitó vínculos fundamentales entre países vecinos. Las empresas quedaron aisladas de mercados clave y los consumidores perdieron acceso a los bienes cuando el fuerte aumento de las tarifas del transporte marítimo llevó a las navieras a saltar escalas en puertos africanos y desviar barcos hacia rutas más rentables entre Asia y Estados Unidos. Como resultado, el tonelaje del transporte marítimo africano cayó un 10% y países como Kenia perdieron conexiones directas con algunos países extranjeros.
Incluso antes de la pandemia de COVID-19, se reconocía ampliamente la urgente necesidad de abrir el transporte aéreo africano mediante una desregulación de gran alcance. Treinta y cuatro países, que representan el 80% de la actividad de aviación del continente, se han adherido al Mercado Único Africano de Transporte Aéreo, una iniciativa de cielos abiertos de la Unión Africana lanzada en 2018. El SAATM busca armonizar las normas de aviación, reducir las tarifas aéreas, abrir África a más vuelos y aerolíneas extranjeras e impulsar la competencia en el transporte de carga aérea.
Esta iniciativa es un excelente comienzo y los actores del sector privado deben seguir apoyándola. Los gobiernos ya no pueden proteger a aerolíneas nacionales que pierden dinero a costa de desalentar la competencia, mantener elevados los precios de los billetes y baja la calidad del servicio.
Con demasiada frecuencia, los viajes aéreos se consideran un privilegio reservado a los ricos y una fuente de ingresos fiscales, en lugar de un multiplicador económico que debe ampliarse como servicio público esencial. La crónica falta de inversión hace que la infraestructura aeroportuaria esté anticuada y que las flotas sean relativamente viejas. Los largos tiempos de tránsito y los engorrosos requisitos de visado también provocan retrasos exasperantes y hacen que viajar sea imprevisible.
Con demasiada frecuencia, los viajes aéreos se consideran un privilegio reservado a los ricos y una fuente de ingresos fiscales, en lugar de un multiplicador económico que debe ampliarse como servicio público esencial.
Hassan El Houry, director ejecutivo de National Aviation Services
Un imperativo de desarrollo
Aunque la huella y el impacto económicos de la aviación comercial son enormes, el potencial del sector para impulsar el crecimiento en África sigue en gran medida desaprovechado. Un estudio para el ATAG concluyó que la aviación comercial aportó 63.000 millones de dólares al PIB africano en 2019: apenas cerca de un tercio de lo que aportó al PIB de América Latina y el Caribe, una región cuya población equivale a solo el 58% de la de África.
En Europa, América del Norte, Asia y, cada vez más, Oriente Medio, el auge de las aerolíneas de bajo coste ha impulsado el tráfico de pasajeros, los vuelos, las conexiones, las opciones de aerolíneas y los volúmenes de carga. La competencia ha reducido los precios de los billetes y ha democratizado los viajes aéreos. Las inversiones en infraestructura, tecnología y formación del personal han generado enormes aumentos en los ingresos comerciales de los aeropuertos, la productividad, los salarios y los ingresos públicos.
Todo esto encierra importantes lecciones para el sector de la aviación de África.
Sin embargo, los viajes de negocios en África parecen estar recuperándose. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) señala que el gasto en viajes de negocios iba camino de aumentar un 36% en 2021 (la segunda tasa de crecimiento más alta, después de Oriente Medio, con un 49%) y pronostica un aumento del 23% para África en 2022.
Ese impulso de los viajes de negocios es crucial para la salud del sector, ya que representa una proporción desproporcionada del gasto y los beneficios. Antes de la pandemia, los viajeros de negocios representaban alrededor del 12% de los viajeros del mundo pero generaban la enorme cifra del 70% de los ingresos de los hoteles de alta gama y entre el 55% y el 75% de los beneficios de las aerolíneas, según el WTTC.
Los gobiernos africanos y los actores del sector privado de la aviación deben aprovechar este impulso para introducir los cambios necesarios y acelerar el crecimiento del sector.
Además de servir de puente hacia los mercados, la inversión, la tecnología y el talento, la aviación es lo que unirá las economías africanas para beneficio mutuo. Para que África alce el vuelo, necesita la aviación.
