Las minas abandonadas podrían convertirse en las granjas del futuro

An indoor hydroponic growing system is seen at an urban farm in Singapore June 20, 2017. Picture taken June 20, 2017. REUTERS/Thomas White - RC113AC5AC00
An indoor hydroponic growing system is seen at an urban farm in SingaporeImage: REUTERS/Thomas White
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Las minas de carbón y los túneles urbanos podrían transformarse en granjas para ayudar a alimentar a la creciente población del planeta.

Los académicos exploran el uso de minas abandonadas y otras instalaciones subterráneas en el Reino Unido y China como alternativas a las tierras agrícolas tradicionales.

“Hay millones de minas de carbón y túneles en desuso en el mundo que podrían conectarse con nuevos túneles para la producción de cultivos”, afirma el profesor Saffa Riffat, titular de la cátedra de Energía Sostenible en la University of Nottingham.

“En el Reino Unido hay más de 1.500 minas de carbón en desuso, y en China hay más de 12.000 minas de carbón abandonadas (0,6 millones de m3), 7.200 millones de m3 de túneles y unos mil millones de m3 de túneles civiles de defensa aérea.”

Demanda de granjas

Las Naciones Unidas prevén que la población mundial crecerá en 1.000 millones hasta alcanzar los 8.600 millones en 2030, y los 9.700 millones en 2050.

Este aumento, junto con una clase media mundial en expansión que exige alimentos de mayor calidad, requerirá casi duplicar los niveles actuales de producción de alimentos, que hoy todavía dejan a 815 millones de personas con desnutrición crónica.

En lugar de simplemente duplicar la superficie de tierras agrícolas y todas las implicaciones económicas y ambientales que ello conllevaría, agricultores y científicos están explorando nuevas técnicas para cultivar nuestros alimentos.

Riffat y sus colegas de la Universidad de Nottingham están emprendiendo un estudio de dos a tres años sobre instalaciones subterráneas en el Reino Unido y China.

Afirman que en las granjas subterráneas podría cultivarse una variedad de cultivos mediante jardineras hidropónicas, donde las raíces de las plantas se alimentan con agua rica en nutrientes. Esta agua podría proceder de agua subterránea utilizada directamente o de agua condensada a partir del aire ambiente.

Las unidades de LED de colores permitirían la fotosíntesis en ausencia de luz solar, mientras que las plantas podrían respirar CO2 capturado de las emisiones industriales y almacenado bajo tierra.

Cultivo en cúpulas

Cultivar alimentos en interiores y en condiciones artificiales no es nada nuevo: en Islandia, donde el invierno puede durar seis meses, se llevan produciendo cultivos en cúpulas geotérmicas durante todo el año desde hace 20 años.

Sin embargo, hoy la hidroponía se combina con la tecnología digital para hacer la agricultura en interiores más eficiente que nunca, lo que lleva a algunos a llamarla el futuro de la agricultura.

Y en muchas ciudades, donde se producirá la mayor parte del crecimiento demográfico previsto del planeta, están surgiendo granjas verticales. Estas “granjas rascacielos” producirían, según se afirma, más de 32 veces la cantidad de cultivos por metro cuadrado que las tierras agrícolas.

Sin embargo, Riffat advierte de que “los sistemas de agricultura vertical son caros de fabricar e instalar, y requieren una gran cantidad de agua y energía para la calefacción y la refrigeración”.

“También son vulnerables a condiciones meteorológicas extremas, guerras y terrorismo”, añade.

Sostiene que las granjas subterráneas estarían menos expuestas a muchos de estos riesgos.

Granjas subterráneas de este tipo ya existen: en Londres una empresa ha convertido antiguos refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial en una granja hidropónica que produce hierbas y ensaladas para hoteles, restaurantes y supermercados de Londres.

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