Nuestra relación con los teléfonos inteligentes es más profunda de lo que crees

People use their smartphone to take photos of the L'Oreal fashion show on the Champs Elysees avenue during a public event organized by French cosmetics group L'Oreal as part of Paris Fashion Week, France, October 1, 2017
New research suggests most of us now see our smartphone as a necessity, not a luxury.Image: REUTERS/Charles Platiau
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Hoy en día, parece que la gente depende de los teléfonos inteligentes para hacer prácticamente de todo. Nos despiertan. Encienden las luces. Organizan el transporte. Incluso diagnostican problemas del motor del automóvil. Pero ¿hasta qué punto nos hemos vuelto realmente dependientes de nuestros dispositivos móviles?

Para averiguarlo, encuestamos recientemente a más de 8.000 usuarios de teléfonos inteligentes en ocho países: Estados Unidos, China, Brasil, Alemania, Francia, España, Canadá y el Reino Unido. Esto es lo que descubrimos: solo el 14% de las personas sigue usando los teléfonos inteligentes exclusivamente para llamadas y mensajes. La mayoría considera ahora que su teléfono inteligente es «una necesidad» para cosas como consultar las noticias y el tiempo locales; mientras que más de un tercio de los encuestados considera ahora que su teléfono inteligente es su «vida» y lo usa desde que se despierta hasta que se duerme.

Los resultados sugieren que la revolución móvil mundial se está acelerando y apuntan a nuevas oportunidades para diversos sectores, más allá de los proveedores de servicios de telecomunicaciones y los fabricantes de hardware y software móviles. Los medios de comunicación, el entretenimiento, las redes sociales, los servicios financieros, la atención sanitaria, la movilidad, la educación, el ejercicio físico e incluso los servicios de seguridad: todos se benefician —o se beneficiarán— de nuestra creciente dependencia de los teléfonos inteligentes.

Image: Oliver Wyman

Aunque antes los teléfonos inteligentes se percibían como un lujo, ahora al 50% de los encuestados le preocupa más olvidar el teléfono que la cartera. Un tercio repararía su teléfono inteligente antes que su refrigerador. Y si se desorientaran, más del 60% de los encuestados preferiría consultar Google Maps para obtener indicaciones antes que preguntarle a otra persona.

Los entusiastas no se limitan a los países desarrollados. De hecho, algunos de los usuarios más fervientes se encuentran en economías emergentes. La mitad de los encuestados en China y Brasil describió sus teléfonos inteligentes como su «vida», frente a menos de un tercio de los estadounidenses.

Para los encuestados chinos, estadounidenses y británicos, usar teléfonos inteligentes es ahora uno de sus pasatiempos más «importantes». Los encuestados estadounidenses y británicos dicen que mantenerse conectados es una de sus actividades más importantes, a la altura de pasar tiempo con amigos, salir a comer y viajar. Los participantes chinos valoran mantenerse en contacto a través de sus teléfonos inteligentes por encima de pasar tiempo en persona con familiares y amigos. (Los franceses, españoles, brasileños y canadienses no consideran que los teléfonos inteligentes estén entre sus tres prioridades principales; prefieren pasar tiempo con amigos, dedicarse a sus aficiones y viajar).

Muchas personas están haciendo concesiones sorprendentes en favor de sus teléfonos inteligentes. La mayoría de los encuestados considera que estar conectado a través de su teléfono inteligente es mucho más importante que tener citas, con la excepción de los franceses.

De hecho, la mayoría de los participantes preferiría gastar dinero en un teléfono inteligente antes que en apuntarse a un gimnasio, salir a comer con amigos o comprar ropa nueva. Casi la mitad prefiere gastar su dinero en teléfonos inteligentes antes que viajar, comprar regalos para su familia o ahorrar para el futuro. En Estados Unidos, algo más de la mitad de los encuestados dijo que preferiría invertir en sus teléfonos inteligentes en lugar de dedicarse a cualquiera de estas actividades. En cambio, solo una pequeña proporción de los participantes alemanes y españoles opinó lo mismo. En Brasil, casi el 70% de los encuestados menores de 35 años estaba dispuesto a sacrificar una o más de las actividades recreativas mencionadas.

Todo indica que esta dependencia seguirá creciendo. Aunque solo alrededor de una quinta parte de los encuestados ha probado usar su teléfono inteligente con dispositivos domésticos inteligentes o sistemas de seguridad conectados, más del 40% planea probar estos servicios en el futuro. La mayoría también quiere usar sus teléfonos inteligentes como asistentes controlados por voz, dispositivos de realidad virtual y herramientas educativas en línea.

Como era de esperar, a medida que la vida de las personas está cada vez más mediada por los teléfonos inteligentes, la confianza cobra más importancia y se presta más atención a la recopilación de datos personales. La gente confía más en los bancos que en otros tipos de organizaciones para proteger sus datos: el 37% de nuestros encuestados respondió positivamente. Sin embargo, solo el 14% confía en su proveedor de servicios de telecomunicaciones, y confía aún menos en las grandes empresas tecnológicas.

Dicho esto, tanto los operadores como las empresas tecnológicas son cada vez más conscientes del problema y de lo que está en juego. Los directores ejecutivos de Microsoft y Apple han pedido recientemente una mayor regulación de la privacidad. En julio, el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, y su presidente, Brad Smith, pidieron regulación pública y responsabilidad empresarial en lo que respecta a la recopilación de imágenes de las personas. Antes de eso, el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, pidió una mayor regulación de la privacidad, y afirmó que los consumidores deberían tener más visibilidad no solo sobre qué información personal comparten en línea, sino también sobre cómo las empresas usan esa información para comprender mejor a sus usuarios. Algunos operadores de telecomunicaciones también están empezando a expresarse cada vez más al respecto.

Si esto se tradujera en mayores niveles de confianza en las grandes empresas tecnológicas y los operadores de telefonía móvil, podría representar grandes oportunidades para ellos. Por ejemplo, las empresas podrían ofrecer servicios de gestión de la privacidad que mostraran los datos de sus clientes a proveedores de confianza —y solo a ellos— y realizaran tareas administrativas, como facilitar los datos de pago a determinadas plataformas y aplicaciones. Con una mayor confianza de los clientes y mejores conjuntos de datos, también podrían asumir un papel más amplio en la prestación de productos y servicios adicionales.

Para evaluar esta posibilidad, preguntamos a nuestros encuestados qué opinaban de que estas empresas almacenaran sus datos para personalizar los servicios. Solo una cuarta parte dijo sentirse «reacia y asustada». Pese a que actualmente confían poco en las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones, al menos les atrae la idea de estos servicios: casi la mitad —el 44%— se mostró «abierta e ilusionada».

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