Por qué añadir micropartículas a nuestros alimentos podría prevenir la deficiencia de vitamina A

Vitamin A deficiency is the world’s leading cause of childhood blindness, and in severe cases, it can be fatal.
Vitamin A deficiency is the world’s leading cause of childhood blindness, and in severe cases, it can be fatal.Image: Pexels/picjumbo.com
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  • La vitamina A es fundamental no solo para la visión, sino también para el funcionamiento del sistema inmunitario y de órganos como el corazón y los pulmones.

  • Añadir nuevas partículas de polímero que contienen vitamina A a los alimentos podría contribuir a mejorar la salud de millones de personas en todo el mundo, según una nueva investigación.

  • Encapsular la vitamina A en este recubrimiento protector evita que el nutriente se descomponga durante la cocción o el almacenamiento, según demuestra un estudio.

  • Se espera que la tecnología pueda incorporarse a los esfuerzos existentes de fortificación de África para añadir nutrientes a una gran variedad de alimentos y bebidas.

Fortificar los alimentos con nuevas partículas de polímero que contienen vitamina A podría favorecer una mejor visión y salud para millones de personas.

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La deficiencia de vitamina A es la principal causa de ceguera infantil en el mundo y, en los casos graves, puede ser mortal. Aproximadamente un tercio de la población mundial de niños en edad preescolar sufre esta deficiencia vitamínica, que es más frecuente en el África subsahariana y el sur de Asia.

Investigadores del MIT han desarrollado ahora una nueva forma de fortificar los alimentos con vitamina A, lo que esperan que pueda ayudar a mejorar la salud de millones de personas en todo el mundo. En un nuevo estudio, demostraron que encapsular la vitamina A en un polímero protector evita que el nutriente se descomponga durante la cocción o el almacenamiento.

«La vitamina A es un micronutriente muy importante, pero es una molécula inestable», afirma Ana Jaklenec, científica investigadora del Instituto Koch de Investigación Integrativa del Cáncer del MIT. «Queríamos comprobar si nuestra vitamina A encapsulada podía fortificar un vehículo alimentario, como los cubitos de caldo o la harina, durante el almacenamiento y la cocción, y si la vitamina A podía mantenerse biológicamente activa y ser absorbida».

En un pequeño ensayo clínico, los investigadores demostraron que, cuando las personas comían pan fortificado con vitamina A encapsulada, la biodisponibilidad del nutriente era similar a la que se obtenía al consumir la vitamina A por sí sola. La tecnología ha sido licenciada a dos empresas que esperan desarrollarla para su uso en productos alimentarios.

«Este es un estudio con el que nuestro equipo está realmente entusiasmado, porque demuestra que todo lo que hicimos en tubos de ensayo y con animales funciona de forma segura y eficaz en seres humanos», afirma Robert Langer, catedrático David H. Koch del MIT y miembro del Instituto Koch. «Esperamos que esto abra la puerta a ayudar algún día a millones, si no a miles de millones, de personas en el mundo en desarrollo».

Jaklenec y Langer son los autores principales del nuevo estudio, que se publica esta semana en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. El primer autor del artículo es Wen Tang, antiguo becario posdoctoral del MIT, que actualmente es profesor asociado en la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de China.

Estabilidad de los nutrientes

La vitamina A es fundamental no solo para la visión, sino también para el funcionamiento del sistema inmunitario y de órganos como el corazón y los pulmones. Los intentos de añadir vitamina A al pan u otros alimentos, como los cubitos de caldo, de consumo habitual en los países de África Occidental, han fracasado en gran medida porque la vitamina se descompone durante el almacenamiento o la cocción.

En un estudio de 2019, el equipo del MIT demostró que podía utilizar un polímero llamado BMC para encapsular nutrientes, entre ellos el hierro, la vitamina A y otros más. Demostraron que este recubrimiento protector mejoraba la vida útil de los nutrientes y que las personas que consumían pan fortificado con hierro encapsulado eran capaces de absorber el hierro.

La FDA clasifica el BMC como «generalmente reconocido como seguro» y ya se utiliza en recubrimientos de medicamentos y suplementos dietéticos. En el nuevo estudio, los investigadores se centraron en usar este polímero para encapsular la vitamina A, un nutriente muy sensible a la temperatura y a la luz ultravioleta.

Mediante un proceso industrial conocido como proceso de disco giratorio, los investigadores mezclaron la vitamina A con el polímero para formar partículas de 100 a 200 micras de diámetro. También recubrieron las partículas con almidón, lo que evita que se peguen entre sí.

Los investigadores comprobaron que la vitamina A encapsulada en las partículas de polímero era más resistente a la degradación causada por la luz intensa, las altas temperaturas o el agua hirviendo. En esas condiciones, permanecía activa mucha más vitamina A que cuando la vitamina A estaba libre o cuando se administraba en una forma denominada VitA 250, que es actualmente la forma más estable de vitamina A utilizada para la fortificación de alimentos.

Los investigadores también demostraron que las partículas encapsuladas podían incorporarse fácilmente a la harina o a los cubitos de caldo. Para comprobar su resistencia durante el almacenamiento prolongado, expusieron los cubitos a condiciones extremas, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud: 40 grados Celsius (104 grados Fahrenheit) y una humedad del 75 %. En esas condiciones, la vitamina A encapsulada fue mucho más estable que otras formas de vitamina A.

«La mayor estabilidad de la vitamina A con nuestra tecnología puede garantizar que el alimento fortificado con vitamina A aporte realmente la ingesta diaria recomendada de vitamina A, incluso tras un almacenamiento prolongado en un entorno cálido y húmedo, y tras procesos de cocción como hervir u hornear», afirma Tang. «Las personas que padecen deficiencia de vitamina A y quieren obtenerla a través de alimentos fortificados se beneficiarán sin cambiar sus rutinas diarias y sin preguntarse cuánta vitamina A queda todavía en el alimento».

Absorción de vitaminas

Cuando los investigadores cocinaron las partículas encapsuladas y luego se las administraron a animales, comprobaron que se absorbía el 30 % de la vitamina A, la misma proporción que con la vitamina A libre sin cocinar, frente a alrededor del 3 % de la vitamina A libre que había sido cocinada.

En colaboración con Biofortis, empresa dedicada a las pruebas clínicas nutricionales, los investigadores evaluaron después la absorción de vitamina A en personas que consumieron alimentos fortificados con las partículas. En este estudio, incorporaron las partículas al pan y luego midieron los niveles de vitamina A en sangre durante un periodo de 24 horas tras el consumo del pan. Comprobaron que, cuando la vitamina A estaba encapsulada en el polímero BMC, se absorbía a partir del alimento en niveles comparables a los de la vitamina A libre, lo que indica que se libera fácilmente en forma bioactiva.

Dos empresas han licenciado la tecnología y se centran en desarrollar productos fortificados con vitamina A y otros nutrientes. Una corporación de beneficio público llamada Particles for Humanity, financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates, trabaja con socios de África para incorporar esta tecnología a los esfuerzos de fortificación existentes. Otra empresa, llamada VitaKey, fundada por Jaklenec, Langer y otros, trabaja en el uso de este enfoque para añadir nutrientes a una gran variedad de alimentos y bebidas.

La investigación fue financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates. Entre los demás autores del artículo figuran Jia Zhuang, Aaron Anselmo, Xian Xu, Aranda Duan, Ruojie Zhang, James Sugarman, Yingying Zeng, Evan Rosenberg, Tyler Graf, Kevin McHugh, Stephany Tzeng, Adam Behrens, Lisa Freed, Lihong Jing, Surangi Jayawardena, Shelley Weinstock, Xiao Le, Christopher Sears, James Oxley, John Daristotle y Joe Collins.

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