Por qué usar mascarilla es lo más importante que podemos hacer para frenar la propagación de la COVID-19

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  • Los mensajes sobre la importancia de usar mascarilla durante la pandemia han sido, en ocasiones, confusos.

  • El uso universal de mascarillas puede reducir significativamente la transmisión del virus en las comunidades.

  • Las mascarillas no son barreras perfectas frente a la transmisión y deben combinarse con otras medidas preventivas, como el distanciamiento social y el rastreo de contactos.

La pandemia de COVID-19 ha transformado la vida tal como la conocíamos. Muchos de nosotros nos quedamos en casa, evitamos a la gente en la calle y cambiamos nuestros hábitos diarios, como ir a la escuela o al trabajo, de formas que nunca imaginamos.

Mientras cambiamos viejos comportamientos, hay nuevas rutinas que debemos adoptar. Ante todo, el hábito de usar mascarilla o cubrebocas siempre que estemos en un espacio público.

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Con base en nuestro trabajo previo en brotes de enfermedades infecciosas, sabemos que los mensajes claros y coherentes sobre lo que las personas pueden hacer para protegerse a sí mismas y a su comunidad son fundamentales. Según este criterio, los mensajes sobre las mascarillas han sido confusos.

Al principio de la pandemia, se dijo al público general que no usara mascarillas. Esto respondía al reconocimiento de larga data de que las mascarillas quirúrgicas estándar (también llamadas mascarillas médicas) no bastan para proteger a quien las usa de muchos patógenos respiratorios, así como a la preocupación por desviar suministros limitados de los centros sanitarios.

La ciencia es la búsqueda del conocimiento y la comprensión, y cambia inevitablemente la forma en que vemos el mundo. Gracias a los incansables esfuerzos de científicos de todo el mundo, hemos condensado años de investigación sobre el virus de la COVID-19 en meses. Esto ha dado lugar a una rápida evolución de las políticas y recomendaciones, y no sorprende que surja cierto escepticismo sobre las recomendaciones de los expertos.

Estas son algunas de las cosas que hemos aprendido:

  • Las mascarillas y los cubrebocas pueden evitar que quien los usa transmita el virus de la COVID-19 a otras personas y pueden ofrecerle cierta protección. Múltiples estudios han demostrado que los cubrebocas pueden retener las gotículas expulsadas por quien los usa, que son responsables de la mayoría de las transmisiones del virus. Este enfoque de «control en la fuente» refleja un cambio de perspectiva, de una visión «médica» (¿protegerá a quien lo usa?) a una visión de «salud pública» (¿ayudará a reducir la transmisión comunitaria y el riesgo para todos?).

  • Muchas personas con COVID-19 no saben que portan el virus. Se estima que el 40 % de las personas con COVID-19 son asintomáticas, pero potencialmente pueden transmitir el virus a otras personas. Ante la ausencia de pruebas de detección masivas, no tenemos forma de identificar a muchas personas que transmiten el virus en silencio en su comunidad.

  • El uso universal de mascarillas puede reducir significativamente la transmisión del virus en la comunidad al impedir que cualquier persona, incluidas quienes portan el virus sin saberlo, lo transmita a otras. El modelado de enfermedades sugiere que el uso de mascarillas por parte de una parte significativa de la población, junto con otras medidas, podría traducirse en reducciones sustanciales del número de casos y de muertes.

Las mascarillas no son barreras perfectas frente a la transmisión, pero no tienen que ser perfectas si no se usan solas. El uso universal de mascarillas debe acompañarse de otras medidas de salud pública, como el distanciamiento físico, las pruebas, el rastreo de contactos y las restricciones a las grandes reuniones. Tampoco esas medidas son perfectas, pero cuando muchas medidas imperfectas se combinan a nivel comunitario, pueden ser muy eficaces para frenar la transmisión y reducir las infecciones.

Las mascarillas también pueden reducir el impacto desigual de la pandemia, en particular para quienes viven en entornos abarrotados, donde el distanciamiento físico es difícil, y para quienes trabajan en primera línea y corren un mayor riesgo de exposición al virus.

Usar mascarilla no supone una restricción de nuestra libertad. Por el contrario, nos ayuda a recuperar la libertad al reducir la transmisión del virus en la comunidad y hacer que cada interacción sea más segura. Libertad para ir al trabajo, asistir a la escuela, relacionarnos con otras personas y, lo más importante, libertad frente a la enfermedad y el miedo.

La mejor solución para la pandemia es una vacuna segura y eficaz, y la industria biofarmacéutica trabaja estrechamente con gobiernos, organismos reguladores, la comunidad científica y organizaciones no gubernamentales para desarrollar vacunas a una velocidad sin precedentes.

Sin embargo, es poco probable que las vacunas estén disponibles para la mayoría de la población mundial durante algún tiempo, y necesitamos una forma de proteger a las comunidades y mantener el funcionamiento de la sociedad mientras tanto. Junto con otras medidas, el uso universal de mascarillas podría contribuir a reducir la transmisión del virus a los niveles que esperamos alcanzar una vez que las vacunas estén disponibles.

Aunque vivimos en un mundo globalizado, es raro que casi todas las personas del planeta tengan que adoptar un mismo comportamiento al mismo tiempo. En palabras de la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, presidenta de la Junta Directiva de Gavi: «Nadie estará a salvo hasta que todos lo estén. El momento de actuar es ahora, y la forma de hacerlo es juntos».

Estas son las razones por las que la Pandemic Action Network y socios de todo el mundo se han unido en torno a #WorldMaskWeek para impulsar un movimiento mundial a favor de #WearAMask. Únete a #WorldMaskWeek publicando una foto y compartiendo cómo te pones la mascarilla con #WearAMask en tus redes sociales.

Nuestra esperanza es que, al crear una semana en la que líderes comunitarios, gubernamentales, empresariales, deportivos y del mundo del entretenimiento transmitan el mismo mensaje sobre este nuevo comportamiento fundamental, todas las personas comprendan la urgencia de cambiar su conducta y empiecen a usar mascarilla, esta semana y todas las semanas.

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