Las enfermedades no transmisibles (ENT) son uno de los principales desafíos de salud y desarrollo del siglo XXI, tanto por el sufrimiento humano como por el daño que causan al tejido socioeconómico de un país. Las ENT tienen un costo enorme que va más allá de la salud y genera grandes desigualdades en términos de oportunidades, riqueza y poder.
Las ENT son la principal causa de muerte en todo el mundo y han alcanzado proporciones epidémicas. En 2016 fueron responsables de 41 millones (71 %) de los 57 millones de muertes en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las cuatro ENT principales, responsables del 80 % de todas las muertes prematuras relacionadas con las ENT en el mundo, son las enfermedades cardiovasculares (17,9 millones de muertes); los cánceres (9 millones de muertes); las enfermedades respiratorias crónicas (3,9 millones de muertes); y la diabetes (1,6 millones de muertes).

Las ENT afectan de manera desproporcionada a las poblaciones de países de ingresos bajos y medios, donde causan casi 32 millones de muertes, más de tres cuartas partes de las muertes por ENT en el mundo. En países como India, las ENT representan más del 60 % de la mortalidad, mientras que las enfermedades transmisibles también siguen siendo frecuentes, lo que plantea un doble desafío para la atención de la salud.
Hoy hemos llegado a un punto decisivo en nuestra lucha contra las ENT. Tenemos una breve ventana de oportunidad para cambiar su curso. Si no se toman medidas, el mundo perderá 30 billones de dólares de aquí a 2030 en el tratamiento de las ENT, lo que representa el 48 % del PIB mundial. Esto empujará a millones de personas aún más por debajo del umbral de pobreza. La OMS estima que solo en India las ENT causarán pérdidas de 6,2 billones de dólares entre 2012 y 2030: casi tres veces el PIB actual de India.
Mientras la carga mundial de las ENT sigue una trayectoria de rápido crecimiento, también crece nuestra capacidad para combatirlas. Contamos con las capacidades y competencias necesarias para revertir el avance de estas enfermedades y lograr avances rápidos, si se toman medidas adecuadas y oportunas para abordar las siguientes áreas prioritarias clave.
Buena gobernanza
La prevención de las ENT debe incluirse como prioridad en las agendas nacionales de desarrollo y en las decisiones de inversión correspondientes. Si bien es importante promover cambios en la conducta individual mediante iniciativas de «información, educación y comunicación» (IEC), combatir las ENT en un plazo determinado requiere políticas propicias y liderazgo al más alto nivel, entre todas las partes interesadas, para emprender acciones concertadas en favor de la cobertura universal de salud.
Un cambio hacia el bienestar integral
Por cada dólar invertido en agua y saneamiento, se obtiene un retorno de 4,30 dólares en forma de menores costos de atención de la salud para las personas y la sociedad de todo el mundo, según la ONU. Además, la OMS ha abandonado recientemente su anterior enfoque «4 por 4» para prevenir y controlar las ENT y ha adoptado un enfoque más integral: el enfoque «5 por 5», que incluye la salud mental y la contaminación del aire como objetivos adicionales de intervención.
Es fundamental centrarse en la salud y el bienestar integrales, y promover un enfoque holístico que abarque el bienestar mental y físico de la comunidad, haciendo hincapié también en los determinantes socioeconómicos de la salud, como la nutrición, el saneamiento, el medio ambiente, la educación y el empoderamiento financiero. Se necesita un ecosistema integral para combatir las ENT que incluya todos los elementos de vigilancia, prevención, gestión y tratamiento de enfermedades.
Fortalecimiento de los sistemas de salud
El fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud para abordar las ENT debe llevarse a cabo reorientando las estructuras organizativas y financieras existentes. Se deben emplear mecanismos de financiación innovadores para fortalecer la infraestructura, las competencias y la capacidad tecnológica, con énfasis en la atención preventiva primaria de la salud.
Los estudios sugieren que invertir en atención primaria reduce las derivaciones innecesarias a especialistas, las hospitalizaciones y las visitas a urgencias, y mejora los resultados de salud de los pacientes. Una investigación de la Universidad Estatal de Portland, en Oregón, muestra que por cada dólar invertido en atención primaria, se ahorran 13 dólares en costos posteriores.
Ampliar los modelos de atención de la salud sostenibles
Es necesario desarrollar con carácter prioritario marcos aceptables a escala mundial para adoptar intervenciones piloto contra las ENT que sean austeras, basadas en la población, sostenibles y replicables, y ampliarlas adaptándolas a las necesidades y los requisitos locales. Más allá del éxito de los proyectos piloto, el mayor desafío es pasar «de la semilla a la escala». Para ello se necesitarán esfuerzos de colaboración y la puesta en común de recursos, a fin de evitar duplicaciones y redundancias.
Alianzas innovadoras
Dado que la mayoría de los factores de riesgo para la mala salud, y en particular para las ENT, están fuera del ámbito del sector de la salud, los responsables de formular políticas deben identificar enfoques exitosos para involucrar a sectores ajenos a la salud, basándose en las mejores prácticas internacionales. La adopción de un enfoque multisectorial y con múltiples partes interesadas, así como el impulso de alianzas innovadoras entre los sectores público y privado (APP), fortalecerán la implementación sobre el terreno de modelos de gestión de las ENT, especialmente en países como India, donde los proveedores privados de atención de la salud atienden al 70 % de la población. Para que las APP tengan éxito, es imprescindible contar con marcos normativos que definan las funciones del sector público y del privado, junto con directrices estandarizadas que respalden su diseño, garanticen resultados de calidad y permitan su seguimiento, con ajustes durante el proceso.
Aprovechar las oportunidades que surgen de la Cuarta Revolución Industrial
Las aplicaciones del internet de las cosas (IdC) y las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, la analítica, el aprendizaje automático, los dispositivos conectados y la telemedicina, abren nuevos horizontes para brindar una atención más eficaz centrada en el paciente mediante el seguimiento de las tendencias y la gestión de las enfermedades; la continuidad de la atención hasta el último tramo; y una prestación de servicios mejorada, con control de costos y procesos de la cadena de suministro más ágiles.
En resumen, las causas e implicaciones multidimensionales de la epidemia de ENT exigen una respuesta sólida de los sectores de la salud, tanto públicos como privados, y de los sectores afines. Esto implica fortalecer el diálogo entre múltiples partes interesadas y los planes de acción conjuntos; desarrollar un marco de salud integral, inteligente, sostenible, centrado en el paciente y basado en el valor, aplicable universalmente y centrado en todos los determinantes estratégicos de la salud holística; e informar periódicamente sobre los compromisos nacionales e internacionales.

