Un reloj inteligente acaba de salvar a un hombre de sufrir un infarto

Apple CEO Tim Cook speaks during an Apple event announcing the iPhone 6 and the Apple Watch at the Flint Center in Cupertino, California, September 9, 2014.
Apple CEO Tim Cook announces the Apple Watch in 2014Image: REUTERS/Stephen Lam
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Cuando una aplicación de monitorización cardíaca en el Apple Watch de James T Green, productor de pódcast afincado en Nueva York, le indicó que su frecuencia cardíaca era más alta de lo normal, el joven de 28 años buscó atención médica de inmediato. Una tomografía computarizada reveló que tenía una embolia pulmonar: un coágulo de sangre en los pulmones.

Lo trasladaron de urgencia al hospital, donde los médicos le administraron un anticoagulante por vía intravenosa. Green atribuye a la aplicación HeartWatch haberle salvado la vida. Según contó al Daily Telegraph, el coágulo habría sido mortal si hubiera esperado más tiempo.
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«Eran los datos que necesitaba para demostrar que no se trataba solo de un ataque de pánico», dijo al periódico. «Me ayudaron a poner las cosas en marcha».

Green publicó su historia en Twitter. Al parecer, desde entonces ha eliminado su cuenta, pero entre las respuestas hay historias parecidas de teléfonos inteligentes y tecnología ponible que alertaron a sus usuarios de problemas potencialmente mortales.

El año pasado se registró el primer caso conocido en que la tecnología ponible contribuyó al diagnóstico y tratamiento de un paciente. Cuando un hombre de 42 años de Nueva Jersey sufrió una convulsión, los médicos de urgencias descubrieron que tenía un ritmo cardíaco irregular. Pudieron usar los datos de frecuencia cardíaca de su Fitbit —un dispositivo de seguimiento de la actividad que se lleva en la muñeca— para determinar si se trataba de una afección crónica o si el ritmo irregular había comenzado justo antes de la convulsión.

«Con el monitor de actividad del paciente, pudimos determinar exactamente cuándo su frecuencia cardíaca normal, de 70, subió a 190», dijo el Dr. Alfred Sacchetti, del Our Lady of Lourdes Medical Centre de Nueva Jersey, en un comunicado; y tratamos al paciente en consecuencia.

Son intervenciones reactivas y de corto plazo propiciadas por la tecnología, pero la tecnología ponible lleva tiempo contribuyendo de forma mucho más sostenida a mejorar la salud de los usuarios.

Quienes siguen el movimiento del yo cuantificado —también conocido como registro de vida— usan teléfonos inteligentes, relojes, monitores de actividad y muchos otros dispositivos ponibles y programas para recopilar y organizar datos sobre todos los aspectos de su salud y estilo de vida: desde las calorías que consumen hasta las horas que duermen y la cantidad de ejercicio que hacen cada día. Su objetivo es usar esos datos para fijarse metas e impulsar mejoras: tener más salud, vivir más tiempo y funcionar mejor.

Esos datos también podrían ser útiles para los profesionales de la salud. Podríamos estar al borde de una revolución en la atención sanitaria, en la que estos flujos de información se transmitan a los médicos y ellos los utilicen para detectar problemas a tiempo y tratar mejor las afecciones de largo plazo. En el Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud está probando aplicaciones que permiten a las personas con enfermedades crónicas, como la diabetes y las cardiopatías, transmitir directamente a sus médicos datos sobre la glucemia y la presión arterial.

Los teléfonos inteligentes y la tecnología portátil están invadiendo nuestras vidas: es una queja habitual. Pero hoy también las prolongan e incluso las salvan.

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