La pregunta de los 3,3 billones de dólares: ¿cómo impulsar el desarrollo mundial mediante la IA?

AI can be used to help improve healthcare outcomes in middle and low income countries.
AI has immense potential to be used for social impact, such as improving health outcomes in underserved communities.Image: Wire/Magnific
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  • Se prevé que las inversiones en IA alcancen los 3,3 billones de dólares en 2027, pero actualmente menos del 1 % de la inversión empresarial mundial en esta tecnología se destina al impacto social.

  • El potencial de la IA para lograr resultados sociales positivos es enorme, pero la tecnología debe desarrollarse en torno a la dignidad humana, la inclusión y los contextos reales.

  • La Coalición Global sobre IA e Innovación Social pretende ser un esfuerzo colectivo para garantizar que los innovadores sociales no solo se beneficien de la IA, sino que también contribuyan a definir cómo se desarrolla y se implementa la tecnología, en beneficio de todos.

Se espera que las inversiones en inteligencia artificial (IA) alcancen los 3,3 billones de dólares en 2027. Esto equivale aproximadamente a nueve veces la cantidad necesaria para lograr la cobertura sanitaria universal en los países de ingresos bajos y medios (371.000 millones de dólares) o para lograr la adaptación climática a escala mundial (365.000 millones de dólares). También equivale a 127 veces la cantidad que se destina a la adaptación climática (26.000 millones de dólares).

Las cifras son asombrosas, pero el potencial también lo es. La IA podríareducir los costes sanitarios y ampliar el acceso a la educación. Ya permite realizar pronósticos más precisos de fenómenos meteorológicos extremos y podría desbloquear avances tecnológicos hasta ahora desaprovechados para hacer frente a la crisis climática.

Pero no será posible lograr estos beneficios únicamente mediante la tecnología. Para garantizar un acceso y una implementación equitativos, es necesario reunir a las personas y las instituciones que hacen falta para desarrollar una IA basada en la dignidad humana, la inclusión y los contextos reales.

En 2025, menos del 1 % de la inversión empresarial mundial en IA se destinó a productos y servicios concebidos para generar impacto social, y, aun así, más del 70 % de los innovadores sociales ya había implementado alguna forma de IA en su trabajo. Este contraste revela tanto la oportunidad como la brecha: quienes trabajan más cerca de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad climática ya están encontrando aplicaciones prácticas para la IA, pero la mayor parte del capital se dirige a otros ámbitos.

La IA ya ayuda al personal sanitario comunitario a detectar antes los riesgos mediante la solución CommCare de Dimagi, y conecta a las personas con los servicios públicos a través de Haqdarshak. También ayuda a proteger a los trabajadores migrantes y a los pequeños agricultores frente a las perturbaciones climáticas mediante sistemas de alerta temprana y seguros paramétricos de innovadores como Jan Sahas.

Estas aplicaciones son importantes porque refuerzan las capacidades de quienes reciben menos servicios de IA: facilitan el acceso a conocimientos especializados, mejoran la información con la que se toman decisiones y permiten responder con mayor rapidez.

Sin embargo, la IA no es una infraestructura neutral. Determina quién tiene oportunidades, de quién se recopilan datos y quién ejerce el poder. La IA es una tecnología mundial y sus consecuencias afectarán a gobiernos, empresas e instituciones, así como a las personas. Por tanto, la cuestión no es simplemente con qué rapidez podemos implementarla, sino qué tipo de tecnología estamos desarrollando y para quién.

Diseñar para generar impacto desde el principio

Para los innovadores sociales, diseñar una IA que genere impacto empieza por definir el problema junto con quienes lo viven, preguntarse si realmente hace falta recurrir a la IA y establecer medidas claras del éxito. Implica utilizar únicamente los datos necesarios, obtener el consentimiento informado y comprobar si el sistema funciona en distintos idiomas, para personas con diversas capacidades y en diferentes geografías y circunstancias.

A veces, los innovadores sociales también se apoyan en los conocimientos y principios de los pueblos indígenas para crear marcos novedosos de gobernanza de datos, como el Marco Esethu, un modelo de recopilación de datos para idiomas con pocos recursos en África que permite que los beneficios comerciales reviertan en las comunidades y, al mismo tiempo, regula los usos de investigación mediante una licencia abierta.

Diseñar una IA que genere impacto también significa mantener a las personas al mando. El personal sanitario comunitario debería poder cuestionar una recomendación generada por IA; quien solicita ayuda debería poder pedir una revisión humana; y los pequeños agricultores deberían obtener información y capacidad de decisión, sin depender de una herramienta opaca.

Estas son decisiones prácticas de diseño que convierten la empatía, la dignidad y la privacidad en características de la tecnología, en lugar de dejarlas en meras declaraciones de intenciones.

Los innovadores sociales están en una posición idónea para tomar esas decisiones porque trabajan estrechamente con las comunidades afectadas. Esto les permite ver con mayor claridad cómo funciona una herramienta en la práctica y adaptarla junto con quienes la utilizan.

Un mapeo realizado en Asia ha identificado más de 2.800 iniciativas de IA para generar impacto en 10 economías, lo que demuestra que la actividad de IA para generar impacto ya se desarrolla a gran escala. El ritmo también se acelera: más del 80 % de los participantes en una reciente reunión de un grupo de trabajo afirmó que había aumentado su uso de la IA, mientras que un tercio señaló cambios sustanciales en su adopción.

¿Cómo ha cambiado el uso de la IA en su organización en los últimos tres meses?Image: Autores

La continuidad importa tanto como la capacidad

Estos principios son especialmente importantes cuando se utiliza la IA para mantener el apoyo a lo largo del tiempo. Pensemos en una emprendedora autónoma de una zona rural de la India que completa un programa de formación estructurado y recibe durante semanas tutoría y orientación práctica de una persona experta dedicada a acompañarla.

Pero cuando termina el ciclo de financiación, la persona formadora se marcha y ella se queda sin nadie a quien acudir cuando se enfrenta a un dilema de precios, a un proveedor que no responde o a una solicitud de préstamo. Un «aliado» de IA podría ayudar a cubrir esa carencia. En lugar de responder a cada pregunta de forma aislada, podría conservar el contexto pertinente sobre su negocio, sus decisiones anteriores y sus dificultades. Cada conversación le permitiría ofrecer un apoyo más útil con el tiempo.

Esto prolongaría la orientación más allá de la duración del programa, pero su valor dependería de cómo se diseñara. La emprendedora debería saber cuándo interactúa con un sistema de IA, entender cómo se utilizan sus datos y tener acceso a apoyo humano cuando lo necesite. El sistema debería reforzar su confianza y su capacidad de tomar decisiones, en lugar de fomentar la dependencia.

El ejemplo también muestra por qué las empresas tecnológicas no pueden responder por sí solas a estas preguntas. Que una herramienta de IA ofrezca un apoyo significativo dependerá de lo bien que comprenda las circunstancias de quienes la utilizan y de que innovadores sociales, comunidades y especialistas técnicos contribuyan a definir su diseño. El aprendizaje compartido es esencial para que la IA dé paso a prácticas responsables y de utilidad generalizada.

Asegurar enfoques colectivos ante un problema colectivo

Las estrategias nacionales, las normas técnicas, los compromisos empresariales, las alianzas de investigación y los programas de interés público relacionados con la IA siguen estando aislados y avanzan a ritmos distintos. Debemos conectar estos esfuerzos con las organizaciones que aplican la IA sobre el terreno.

Más de 100 organizaciones han participado en la iniciativa de la Fundación Schwab Inteligencia artificial para la innovación social, y comparten el reconocimiento de que el valor que aportan los innovadores sociales reside tanto en la tecnología que desarrollan como en la forma de desarrollarla: diseñar para la inclusión, resolver problemas junto con quienes los viven y rendir cuentas a las comunidades.

Este trabajo está evolucionando ahora hacia una coalición formal, convocada en colaboración con EY, SAP, PROSUS y el Foro Económico Mundial, que reúne a innovadores sociales, líderes tecnológicos, financiadores y académicos.

Para lograr una IA con mayor impacto social, es necesario que distintas formas de conocimiento especializado se encuentren en condiciones de igualdad. Necesitamos una colaboración independiente que abra espacio para que especialistas diversos trabajen juntos en los desafíos prácticos de desarrollar IA para el impacto social.

De la conversación a la práctica compartida

A menudo, los innovadores sociales carecen de capacidad informática asequible, capital paciente, apoyo técnico y acceso a quienes toman decisiones, mientras que las empresas tecnológicas pueden contar con talento, pero necesitan comprender mejor el contexto. Los inversores requieren conocimientos técnicos para tomar decisiones de financiación que generen impacto, mientras que los gobiernos y las instituciones públicas necesitan datos e información para adoptar la IA de manera responsable.

Crear espacios de aprendizaje compartido ayuda a las partes interesadas a explorar las condiciones necesarias para ampliar las aplicaciones responsables de la IA. Esto incluye poner de manifiesto qué funciona y qué no, visibilizar las necesidades prácticas y garantizar que las comunidades afectadas por la IA sigan participando en la conversación.

Mientras gran parte del debate público sobre la IA permanece atrapado entre el entusiasmo y la ansiedad, son fundamentales las perspectivas basadas en la acción. Centrarse en el impacto devuelve la conversación a los resultados: mejor salud, medios de vida más sólidos, comunidades más resilientes, acceso más equitativo y mayor capacidad de decisión de las personas. También deja espacio para la humildad: a veces, la respuesta adecuada será una herramienta más sencilla, un proceso humano o no utilizar IA en absoluto.

Desarrollar una IA responsable que genere impacto

La oportunidad es demasiado importante para dejarla al azar, y los riesgos son demasiado amplios para que cualquier actor pueda gestionarlos por sí solo. La IA seguirá evolucionando rápidamente, pero los resultados que marcan nuestro rumbo son inamovibles: dignidad humana, privacidad, resiliencia y progreso económico inclusivo.

Lograr esos resultados requiere inversiones concebidas para generar impacto, soluciones tecnológicas adaptadas al contexto y el reconocimiento de los innovadores sociales como socios a la hora de decidir cómo hacer que la IA sea más significativa.

Ahora trabajamos para poner en marcha la Coalición Global sobre IA e Innovación Social, movilizar recursos, desarrollar infraestructura sectorial como bibliotecas y entornos de prueba de IA, destacar implementaciones exitosas de IA para generar impacto y supervisar el uso responsable de la IA allí donde más importa: en el corazón de nuestras comunidades.

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