Cada año, casi 6 millones de personas mueren en países en desarrollo por la baja calidad de la atención sanitaria: así las ayudamos

A sick Pakistani baby, who is a victim of the flood, holds the finger of her mother after being given first aid at a hospital in Pakistan's Muzaffargarh district of Punjab province September 4, 2010. The flooding has destroyed cropland and livestock and displaced millions of people, causing damage the government has estimated at $43 billion, or almost one quarter of the South Asian nation's 2009 GDP. REUTERS/Damir Sagolj (PAKISTAN - Tags: DISASTER ENVIRONMENT IMAGES OF THE DAY) - GM1E6941T6301
In low and middle-income countries, 5.7 million people die every year from poor quality healthcareImage: REUTERS/Damir Sagolj
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¿Cuál es la principal causa de muerte entre las personas enfermas que buscan tratamiento en países en desarrollo? Si cree que es la falta de acceso a la atención sanitaria, piénselo de nuevo. Un informe reciente de la Comisión de The Lancet Global Health sobre Sistemas de Salud de Alta Calidad concluyó que cada año mueren 5,7 millones de personas en países de ingresos bajos y medios por la mala calidad de la atención sanitaria, frente a los 2,9 millones que mueren por falta de acceso a la atención. En otras palabras, en muchos países una persona tiene más probabilidades de morir por recibir atención de mala calidad que por no recibir atención en absoluto.

En septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron una declaración de alto nivel en la que se comprometieron a lograr la cobertura sanitaria universal (CSU) para 2030. Fue un momento político importante para la salud mundial y un avance muy bienvenido. Mientras avanzamos hacia la CSU, en el Grupo Banco Mundial creemos que ahora, más que nunca, debemos traducir este compromiso en acciones concretas y colocar la calidad en el centro de nuestros esfuerzos.

En una conferencia reciente en Bogotá, organizada conjuntamente con el Gobierno colombiano, el Grupo Banco Mundial anunció sus recomendaciones para mejorar la calidad de la atención en el sector sanitario. Las recomendaciones se dirigieron a todas las partes interesadas que desempeñan un papel en la mejora de la calidad de la atención de primera línea en el sector, incluidos los proveedores de servicios de salud, las compañías de seguros, las autoridades locales, los gobiernos y los pacientes. Decidimos poner a prueba una nueva herramienta de diagnóstico de la calidad de la atención en todo el sistema, desarrollada por el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), una entidad del Grupo Banco Mundial que trabaja para fortalecer el sector privado en las economías emergentes.

¿Por qué anunciamos esta iniciativa en Colombia? Porque, desde 2006, cuando identificó por primera vez la mejora de la calidad como un área de acción prioritaria, el Gobierno del país ha demostrado un liderazgo ejemplar, y tenemos mucho interés en asociarnos con él para lograr nuevos avances concretos.

Sobre la base de una metodología integral y de las lecciones de los principales sistemas de salud de calidad del mundo, nuestro equipo realizó una evaluación exhaustiva de las fortalezas y debilidades del sistema de salud colombiano y formuló recomendaciones para elevar los estándares de calidad para todos los colombianos. La evaluación se presentó en la conferencia de Bogotá y estará seguida de un compromiso financiero del Grupo Banco Mundial para apoyar las mejoras de calidad, así como de compromisos del Gobierno y de numerosas partes interesadas del sector. La atención se centrará en reforzar el marco normativo y regulatorio, incluidos los incentivos financieros mediante reformas de los sistemas de pago; por su parte, la IFC apoyará a los proveedores privados de servicios de salud mediante inversiones y servicios de asesoría.

La cobertura sanitaria de Colombia, del 94-96%, está muy por encima del promedio de otros países de ingresos medios, y Colombia puede afirmar que ha alcanzado en gran medida la cobertura sanitaria universal; sin embargo, aún queda mucho por avanzar en la calidad de la atención. Como ocurre en muchos países comparables, las tasas de mortalidad materna siguen siendo demasiado altas, y existen disparidades alarmantes entre grupos sociales en la calidad y el acceso a la atención. Si vive en una zona rural de Colombia, en promedio esperará más de un mes para conseguir una consulta con un especialista en pediatría, frente a una semana si vive en una zona urbana. Aunque a nivel nacional se realiza una prueba de detección del cáncer de mama a una de cada tres mujeres de entre 50 y 69 años, en las regiones más pobres apenas una de cada cien mujeres de ese grupo etario se somete a una mamografía. Debemos abordar estas disparidades.

Como parte de esta evaluación, el Grupo Banco Mundial combinó su herramienta de diagnóstico de la calidad de la atención sanitaria en todo el sistema con la herramienta de la IFC para evaluar la calidad, que evalúa la calidad de la atención en cada establecimiento, a fin de crear una evaluación integral de las brechas de calidad del sector.

Con una cartera activa de 20.000 millones de dólares, incluidos 2.000 millones de dólares en el sector sanitario, la IFC ha invertido y prestado asesoramiento a más de 200 hospitales, clínicas, aseguradoras y productores y distribuidores de productos farmacéuticos de todo el mundo, guiada por la misión general de ampliar el acceso a una atención asequible y de calidad. Gracias a los conocimientos especializados sobre la calidad de la atención que ha adquirido al gestionar estas inversiones, la IFC está ampliando su área de asesoría, ya que muchos clientes reconocen que se trata de un asunto de gran impacto y quieren avanzar, pero a veces no saben cómo abordarlo.

IQ-Healthcare es una herramienta de diagnóstico de la calidad de la atención a nivel de base, que aborda una amplia gama de cuestiones en cada establecimiento, entre ellas, garantizar que se obtenga el consentimiento informado de los pacientes para cada tratamiento, que los medicamentos se gestionen de forma segura y que se eliminen las infecciones intrahospitalarias. La herramienta consta de una evaluación inicial, que incluye una visita al establecimiento, para determinar en qué medida este cumple 34 normas internacionales en ocho áreas vitales; una fase de asesoría en la que la IFC aborda los problemas señalados por la evaluación; y una inspección de seguimiento entre 6 y 12 meses después para medir hasta qué punto se han aplicado las recomendaciones.

Lo que estamos aprendiendo, y resulta muy alentador, es que existe un enorme interés por abordar este asunto en establecimientos de salud de todo el mundo. En menos de dos años, hemos podido implementar la herramienta de la IFC en más de 30 países, entre ellos Colombia, Egipto, Etiopía, México, Nepal, Pakistán y Uganda.

El camino para lograr una mejor calidad en los sistemas de salud es largo. Estamos convencidos de que este enfoque de dos vías —que abarca acciones de arriba abajo y de abajo arriba, y combina la experiencia de la IFC y del Banco Mundial— es una fórmula ganadora, a medida que los gobiernos y los establecimientos reconocen cada vez más la importancia de integrar la calidad en los sistemas de salud en todos los niveles. Esperamos implementar la herramienta del Grupo Banco Mundial para evaluar la calidad en todo el sistema en toda la región y a nivel mundial. Integrar la calidad en los sistemas de salud salvará vidas y mejorará la salud que obtenemos con el dinero que gastamos en atención sanitaria.

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