La pandemia de COVID-19 ha obligado a las empresas a adaptarse rápidamente para garantizar la continuidad operativa y la seguridad de los empleados;
Los empleadores deben tener en cuenta el impacto personal de la pandemia en los empleados mientras apoyan a su personal durante este período de incertidumbre y se preparan para el mundo pos-COVID-19;
La colaboración interna y externa será fundamental para esta labor y para la recuperación de la pandemia.
La pandemia de COVID-19 tendrá un impacto permanente en nuestra forma de abordar el trabajo. Ante la continuidad del distanciamiento físico para impedir la propagación de la enfermedad, las empresas se están adaptando rápidamente para garantizar la continuidad de sus operaciones.
En abril, el Foro Económico Mundial, la OCDE y AARP celebraron Living, Learning, and Earning Longer (LLEL), una conferencia telefónica colaborativa de aprendizaje entre pares con más de 30 directivos de todo el mundo procedentes de seis países, para analizar el impacto de la COVID-19 en las operaciones empresariales. Escuchamos ejemplos convincentes de cómo las organizaciones están encontrando nuevas fuentes de resiliencia e innovación mediante la colaboración en estos momentos tan difíciles.
En AARP, la gestión de nuestra plantilla durante la pandemia de COVID-19 ha reforzado y ampliado algunas lecciones fundamentales.
Contamos con nuevas pruebas de lo vital que es sentar las bases de la continuidad empresarial con mucha antelación a las circunstancias que exigirían esa capacidad.
Se nos ha recordado que es fundamental contar con liderazgo previsivo en recursos humanos y TI, y que ambos departamentos trabajen en armonía.
Al adaptar nuestras operaciones mediante conexiones remotas, nos hemos centrado en la conexión humana y hemos tenido en cuenta la vida personal de todas las personas que conforman nuestra plantilla multigeneracional. Independientemente de la edad y la etapa de la vida, todos queremos seguir haciendo una contribución significativa, y la tecnología nos está ayudando a encontrar el camino.
La estrecha coordinación entre nuestros equipos de recursos humanos, TI y continuidad empresarial en general nos ha permitido actuar con rapidez para garantizar la continuidad empresarial durante la pandemia. Las políticas laborales flexibles y las numerosas oportunidades en línea de formación y desarrollo para nuestros empleados ya nos habían preparado hasta cierto punto; ahora hemos avanzado más y más rápido para hacer realidad el teletrabajo universal.
Recursos humanos adaptó sus procesos de incorporación y desvinculación al modelo virtual que se utiliza para los empleados de nuestras oficinas estatales. Esto es fundamental para mantener intactas las operaciones de la organización.
Hemos impartido con éxito programas virtuales de formación y desarrollo profesional, y ofrecemos 13 talleres virtuales de aprendizaje.
La forma en que TI ha desempeñado su función indispensable para garantizar que los empleados dispongan de la tecnología empresarial adecuada para trabajar desde casa ha sido sumamente beneficiosa.
El valor de una plantilla multigeneracional
En este período de gran incertidumbre, los líderes empresariales deben considerar nuevas formas de garantizar la continuidad empresarial y la resiliencia organizativa. Una plantilla multigeneracional, con cuatro o cinco generaciones trabajando codo con codo —ya sea presencialmente o de manera virtual—, ayuda a afrontar estos retos.
Adaptar las políticas y prácticas para satisfacer las necesidades de los empleados de distintas edades y etapas de la vida permite construir la plantilla del futuro. Los equipos con diversidad de edades contribuyen a una mayor innovación. Pueden ayudar a abordar cuestiones cruciales en entornos radicalmente nuevos: cómo colaboran los equipos, cómo se gestiona una cadena de suministro y cómo se priorizan otras operaciones esenciales.
El estereotipo de que los trabajadores mayores tienen aversión a la tecnología es erróneo y contraproducente. Los trabajadores de todas las edades han demostrado ser capaces de trabajar a distancia. Esta constatación tendrá consecuencias duraderas. Al mismo tiempo, es más probable que los trabajadores jóvenes orienten a otros en el uso de soluciones tecnológicas, del mismo modo que muchos trabajadores mayores pueden compartir sus conocimientos y experiencia institucionales.
Parte de las bases de nuestra capacidad de adaptación en AARP son las políticas que hemos establecido para ayudar a nuestros empleados a lograr un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.
Ya contábamos con una política que ofrece a nuestros empleados 80 horas anuales de permiso para cuidar a otras personas, además de políticas generosas de vacaciones y bajas por enfermedad, y modalidades de trabajo flexibles. Recursos humanos las ha ajustado para atender las necesidades de los padres que trabajan, cuyos hijos tienen las escuelas cerradas y que se ocupan del cuidado infantil durante las órdenes obligatorias de permanecer en casa.
Seguimos informando a los empleados sobre el uso de permisos administrativos y permisos para cuidar a otras personas en caso de consultas de telemedicina, desplazamientos imprescindibles para obtener medicamentos, cuidado de familiares y autocuidado.
Una de nuestras prestaciones actuales cobra aún más importancia durante esta pandemia. Ofrecemos 48 horas al año de lo que llamamos «horas para fortalecer la comunidad». Los empleados pueden usarlas para donar sangre, participar en el reparto de comidas a personas mayores o ayudar de otras maneras durante este período tan difícil.
También hemos ampliado el uso de muchas prestaciones que pueden ofrecerse virtualmente, como los servicios de telemedicina de nuestros proveedores de atención sanitaria y la entrega por correo de medicamentos con receta.
Nuestra experiencia positiva con la formación y el aprendizaje virtuales nos impulsa a utilizar más estos programas, incluso cuando ya no trabajemos en estas condiciones.
Lecciones de otras organizaciones
Me enorgullecen profundamente los preparativos que hemos hecho y la resiliencia que ha demostrado nuestra plantilla. También estoy convencido de que podemos aprender mucho de otras organizaciones. Estos son seis principios rectores que comentaron mis colegas directivos de todo el mundo durante la conferencia telefónica de aprendizaje entre pares:
1. No existe una guía para responder a la COVID-19 mientras el futuro del trabajo cambia ante nuestros ojos. Por ejemplo, la pandemia ha acelerado la adopción del trabajo a distancia y de otras iniciativas para implicar y mantener a la plantilla.
2. Ahora más que nunca, la colaboración interna y externa será fundamental para la recuperación.
3. Las empresas deben elaborar planes de continuidad que respondan a la naturaleza particular de esta crisis, así como una estrategia para la reincorporación al trabajo que tenga en cuenta la vida personal de los empleados y sus familias, en beneficio de la empresa a largo plazo.
4. Los líderes de las organizaciones tienen la responsabilidad de comunicar información clara, concisa y oportuna a sus empleados y otras partes interesadas.
5. Empiecen a analizar el impacto a largo plazo de cómo funcionarán y deberían funcionar su empresa y su plantilla cuando salgamos de la crisis de la COVID-19.
6. Muestren empatía hacia los empleados que quizá estén asumiendo nuevas responsabilidades y funciones desde casa. Escuchen a los empleados y elaboren conjuntamente soluciones creativas que les permitan seguir contribuyendo mientras hacemos la transición a una nueva normalidad.
AARP participa activamente en la respuesta a la COVID-19 y trabaja intensamente para ayudar a sus miembros, a sus familias y a la comunidad en general. Estos recursos pueden ser útiles para compartir con sus empleados, amigos y familiares:
Información y consejos diarios, tanto en inglés como en español, en nuestro sitio web;
Encuentros virtuales semanales con expertos destacados en COVID-19;
Para conocer y compartir innovaciones que tienen lugar en todo el mundo, visiten AARP International.
En estos tiempos difíciles, debemos comprometernos a construir un futuro más sólido e inclusivo para los trabajadores de todas las edades. De esta crisis pueden surgir nuevas ideas y soluciones audaces. Sigamos compartiendo prácticas prometedoras que funcionen bien en el entorno actual y en el futuro.

