La COVID-19 hará más difícil mantener el ritmo necesario de desarrollo de las tecnologías limpias.
Una economía mundial debilitada y nuevas formas de trabajar plantearán desafíos.
Aquí presentamos tres formas de afrontarlos.
Acelerar el desarrollo de las tecnologías limpias parecerá una tarea hercúlea una vez superada la peor parte de la crisis de la COVID-19. La economía mundial estará en una situación muy difícil y empezarán a tomar forma nuevos métodos de colaboración, desarrollados y probados durante la pandemia.
Aunque cada vez más las interacciones presenciales y las reuniones en las instalaciones se sustituirán por el trabajo a distancia y las videoconferencias, al mismo tiempo aumentará la demanda de una cooperación interdisciplinaria más intensa en investigación y desarrollo (I+D) de tecnologías de energía sostenible.
Lo que a primera vista parece contradictorio tiene que ver con la propia naturaleza de la transición energética. Esta creciente demanda de interacción interdisciplinaria se deriva de los complejos sistemas tecnológicos que deben transformarse sustancialmente para descarbonizar de forma fundamental la actividad humana, de acuerdo con los objetivos del Acuerdo de París. Para desarrollar con éxito tecnologías limpias de gran impacto se requieren aportaciones continuas de especialistas en ingeniería, economía, diversos campos de las humanidades y otras disciplinas. Para llevar al mercado suficiente tecnología de energía sostenible que permita reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, todas las partes interesadas pertinentes del sector de las tecnologías limpias tendrán que recurrir a nuevos enfoques de planificación del trabajo descentralizados, basados en proyectos y completamente digitales. También será necesario unir fuerzas en materia de I+D para facilitar e impulsar la introducción y penetración de las tecnologías limpias en los mercados nacionales e internacionales.
Lo que hemos aprendido
En los últimos años ha habido dos obstáculos principales para el desarrollo ambicioso de las tecnologías limpias. Primero, hay que reunir a los socios adecuados antes de las etapas de innovación. Este enfoque anticipatorio es fundamental para que los innovadores superen los dos proverbiales valles de la muerte (véase la figura 1).
Segundo, para ampliar la tecnología y llevarla al mercado masivo, hay que poner en marcha con suficiente antelación las estrategias adecuadas de marketing y comunicación y de expansión. De lo contrario, incluso las ideas y los modelos de negocio brillantes corren el riesgo de no difundirse con la rapidez necesaria para conseguir acceso a socios corporativos, financiación adecuada, asesoría jurídica y empresarial y otros tipos de apoyo. Además, desde las primeras etapas del desarrollo hay que tener en cuenta la aceptación social de las nuevas tecnologías, incluida una interacción inteligente con las distintas partes interesadas de la sociedad. Estas reglas seguirán vigentes en la era pos-COVID-19. Tras las alteraciones que la crisis impuso a la planificación del trabajo y los métodos de comunicación convencionales, las partes interesadas tendrán que adaptarse rápidamente a un entorno cambiante para que el desarrollo de las tecnologías limpias no pierda ritmo; de hecho, debe acelerarse de forma drástica si nos tomamos en serio nuestras obligaciones en virtud del Acuerdo de París.

Tres medidas para impulsar la I+D en tecnologías limpias tras la crisis
Estas son tres medidas para mantener el ritmo del desarrollo de tecnologías limpias de gran impacto en los niveles previos a la COVID-19 y acelerarlo gradualmente a medida que la economía se recupera y deja más margen para transformar nuestros sistemas energéticos.
1. Promover un entorno de trabajo interdisciplinario y basado en proyectos, con herramientas intuitivas de apoyo totalmente digitales.
Desde la etapa de laboratorio hasta la fase de prototipo, y desde las aplicaciones de nicho hasta el mercado masivo, los innovadores deben apoyarse en la cooperación con especialistas de diversas disciplinas y formaciones académicas. Esta cooperación debe acelerarse, y algunos de los métodos improvisados para organizar el trabajo durante la crisis de la COVID-19 podrían facilitar este proceso. Desde hace tiempo existen excelentes herramientas digitales de gestión de proyectos, pero muchas veces los innovadores no tienen acceso a ellas. Esto se debe a que el entorno de sus laboratorios no admite métodos de trabajo tan avanzados o a que el precio de estas herramientas disuade a las empresas emergentes de invertir en ellas. Sea cual sea la situación de la empresa emergente, se debe facilitar el acceso de todos estos tipos de innovadores a dichas herramientas para que puedan aprovechar sus ventajas. El asesoramiento sobre las oportunidades que ofrece la planificación digital de procesos es otro componente clave para establecer ecosistemas progresistas de empresas emergentes.
2. Comunicar las tecnologías y los procesos complejos a un público más amplio, utilizando un conjunto estandarizado de indicadores clave de rendimiento (KPI) para garantizar la comparabilidad y la transparencia.
A menudo nos hemos encontrado con ideas extraordinarias y nos ha sorprendido que los propios innovadores consideraran que no podían explicarse a un público más amplio. Sin embargo, comunicar estas ideas e invenciones más complejas es especialmente importante, ya que en las próximas dos décadas habrá que transformar en procesos sostenibles muchos segmentos muy específicos del uso humano de la energía, conocidos por especialistas. Muchos de los socios externos de quienes dependen los innovadores para llevar sus avances por las etapas de innovación no pertenecen a los círculos especializados de nicho donde los inventores suelen presentar y debatir sus ideas. A muchos socios potenciales les resulta muy difícil encontrar a las empresas en las que podrían invertir si la innovación no se comunica con claridad. Esto supone, sin duda, un desafío para la comunicación científica: dada la amplitud y la diversidad de la transición energética, un conjunto de proporciones e indicadores clave de rendimiento (KPI) podría ayudar a informar a un público no especializado, pero instruido, incluso sobre segmentos de nicho de la transformación energética.
3. Intensificar el trabajo en ideas revolucionarias.
Lo más probable es que el desarrollo económico mundial se resienta considerablemente, lo que ralentizará el ritmo de las inversiones en tecnologías de energía sostenible. Por eso, es aún más importante centrarse en las tecnologías con un potencial desproporcionado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El trabajo de Future Cleantech Architects se centra precisamente en este aspecto. Aunque ya están en marcha muchas actividades prometedoras de I+D con un horizonte de tres a cuatro años, es esencial intensificar el trabajo en los aspectos que deberán estar listos para el mercado dentro de ocho o diez años, a fin de aprovechar todos los beneficios de la integración sectorial y la energía integrada.

Toda esta transición debe ser en sí misma un proceso sostenible y de largo plazo. Como señaló el Instituto de Wuppertal en un documento reciente, es fundamental seguir centrándose en los esfuerzos de transformación a largo plazo, en medio de otras actividades relacionadas con la COVID-19, como la reconstrucción de los sistemas nacionales de salud y la recuperación económica a corto plazo. Si bien la inversión pública debe centrarse necesariamente en la recuperación de la propia crisis, las inversiones públicas a medio y largo plazo son esenciales para alcanzar los objetivos transformadores de la transición energética.

Este desafío será exigente, de largo plazo y muy difícil, pero podemos superarlo. Abordémoslo como un proyecto multidisciplinario, altamente tecnológico y colaborativo.

