Casi 300 de los principales ejecutivos de estrategia y futuristas del mundo se reúnen en la Reunión sobre Estrategia Industrial. Esto forma parte de nuestra misión de impulsar la colaboración entre múltiples partes interesadas para abordar algunos de los mayores desafíos del mundo. Hablamos con dos estrategas asistentes a la reunión para preguntarles: ¿qué les quita el sueño?
Karen Karniol-Tambour, directora de Investigación de Inversiones, Bridgewater Associates
La función social fundamental del sector de la inversión es ayudar a las personas a ahorrar, pero en muchos países crece la crisis del ahorro. Cada vez son más comunes los mecanismos de ahorro que dependen de las decisiones individuales: se confía en que las personas elijan ahorrar en vez de gastar desde una edad temprana y decidan cómo invertir sus ahorros. Sin embargo, no hemos invertido en ayudar a las personas a tomar estas difíciles decisiones en una medida acorde, y con este cambio perdemos los beneficios que se derivan de mancomunar los riesgos entre las personas.
Creo que Australia y Canadá son excelentes ejemplos de cómo hacerlo bien: el ahorro es automático por mandato gubernamental, lo gestionan profesionales con poca presión política y se mancomunan los riesgos entre personas y generaciones.
Daria Krivonos, directora ejecutiva del Copenhagen Institute for Future Studies (CIFS)
Vivimos en una época de convulsión. El mundo atraviesa un período de cambio disruptivo y muchas de las condiciones y normas que durante mucho tiempo dimos por sentadas están siendo cuestionadas. El CIFS identifica cuatro amenazas al statu quo mundial, a las que llamamos «Pilares en desmoronamiento»: el retroceso mundial de las instituciones y los valores democráticos, el fin del dominio tecnológico occidental, la globalización liderada por Occidente y la aceleración del cambio medioambiental. Los estrategas y quienes toman decisiones suelen subestimar considerablemente el riesgo de colapso de sistemas complejos (mercados, economías, Estados nación, instituciones y cadenas mundiales de suministro) sometidos a rápidos cambios de paradigma. El mundo es más frágil de lo que creemos.


